Adiós, Maestro.

No esperaba que este post llegase tan pronto. El jueves 15 de Diciembre, un cáncer de esófago sometió a un espíritu colosal. Christopher Hitchens ha cesado de ser.

El propósito de Principia Marsupia es compartir las preguntas, ideas y proyectos que me encienden el alma. Christopher Hitchens es el autor de los argumentos que más han agitado mi curiosidad y sacudido mis certidumbres. En sus libros y artículos aprendí nuevas maneras de interrogar las realidades sociales, descubrí dramaturgos y poetas, saboreé incontables viajes, anécdotas y encuentros. Su vida fue además un ejemplo de honestidad con sus convicciones políticas, de profunda camaradería con un brillante círculo de amigos y de rigurosa práctica de gozos terrenales. Christopher Hitchens es un modelo vital; un compás necesario para la navegación. Sorna de la fortuna, su cuerpo se apagaba en un hospital de Houston mientras yo publicaba la primera entrada de este blog.

Descubrí a Hitchens un domingo en el tren a Cambridge tras un fin de semana en Londres. El personaje me enganchó desde el inicio: ¿las tres cosas más importantes de la vida? Leer, viajar, y disfrutar de la amistad. ¿Las tres características que más aprecio en otro ser humano? La bondad, la inteligencia y el sentido del humor. Aquel mismo lunes ya había devorado “Why Orwell Matters” y le suplicaba a la librera del Waterstone’s que me encargase una copia del “Thomas Paine’s Rights of Man”.

The Hitch ha sido desde entonces una referencia constante: a través de sus libros, los ensayos semanales en The Slate y Vanity Fair, y por medio de los autores que me descubrió (Kingsley Amis, P.G.Wodehouse, Evelyn Waugh) o empujó a revisar (George Orwell, Arthur Koestler, Victor Serge).

[Pausa comercial]. ¡La Navidad ha llegado al Corte Inglés! Si estás buscando un regalo para seducir a él/ella, busca en tu librería favorita “Arguably” de Christopher Hitchens. Si tu amor no es entonces correspondido, no te devolvemos el dinero, pero te obsequiamos con un rotundo par de sopapos por enamorarte de semejante zoquete/a . [Fin pausa comercial].

¿Qué más cautiva de Hitchens? Su dominio del inglés, su portentosa habilidad oratoria, la memoria prodigiosa, su infinita cultura literaria, la punzante y traviesa ironía, su compromiso con los movimientos de emancipación social, su resistencia al Johnnie Walker Black Label.

¡Y sus viajes! Contó la caída de Ceaucescu desde Rumanía, vivió en Cuba tras la revolución castrista, escribió desde el Irán de los ayatolás, el Iraq de Sadam, la Corea del Norte de Kim Jong-il, la Grecia de la junta militar. Fue testigo de las masacres de Bosnia, Rwanda y Darfur, frecuentó a personajes clave en los conflictos chipriota, kurdo y norirlandés y escribió acerca del conflicto palestino junto a Edward Said.

Pero creo que lo fundamental de Hitchens es su procedimiento para descifrar la realidad. Anti-religioso militante (junto con Richard Dawkings, de Oxford y Dan Dennett, de Tufts, encabezó el llamado “New Atheism”), enfurecería si sospechase que su obra se convertiría en el origen de una nueva doctrina.

Vamos allá. Los mandamientos que encierran la esencia del Santo Hitch, yo creo que serían algo así:

1.- Nunca permitas que nadie piense por tí.
2.- Utiliza tu razón para comprender el mundo.
3.- Resiste la seducción del dogma, del poder y de tus propios prejuicios. Tu investigación ha de ser rigurosa: conserva los ojos abiertos.
4.- Mantén la honestidad en tu argumentación aunque te conduzca a una conclusión incómoda.
5.- Algunas veces, tus amigos te acusarán de haber traicionado la “causa”. No tengas miedo de quedarte sólo por defender la verdad.
6.- Lucha por lo que crees.
7.- No dejes nunca de cuestionar tus razones. Estudia los argumentos tus adversarios: nadie puede enseñarte tanto como ellos.
8.- Si adviertes que te has equivocado, reconoce sereno tu error.
9.- Jamás seas indiferente ante el dolor ajeno.
10.- Ante la duda, un buen trago de Johnnie Walker.

The Hitch se equivocó en asuntos muy graves: por ejemplo, al apoyar la guerra en Irak. Vale la pena, sin embargo, leer sus argumentos.

Hitchens es considerado como uno de los mejores ensayistas en lengua inglesa de las últimas décadas: en Internet podéis encontrar decenas de obituarios y homenajes. Éste en The New York Times de su gran amigo (¡y genial novelista!) Ian McEwan y éste otro de Christopher Buckley en The New Yorker son imprescindibles.

También hay quien sostiene que el legado político de Hitchens es muy negativo. Por ejemplo, Alex Pareene de la revista Salon.

En futuras entradas, seguiré cantando mis alabanzas del Hitch. Por ahora os dejo con dos textos suyos: éste sobre la primavera árabe, y éste otro sobre las revisiones a Niestzche de un enfermo terminal (escrito hace apenas una semana).

No os perdáis tampoco esta entrevista de Paxman a Hitchens. Escuchar a estos tipos me da unas ganas irresistibles de volver a La Madre de Todas Las Islas.

Hitch, espero que estuvieses jodidamente equivocado, y Dios exista, y tengas tu huequito en el cielo. Tenemos un whisky pendiente.

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