Cuando una persona sorda escucha música por primera vez

Credito de la fotografía: Blog personal de Austin Chapman.

Austin Chapman nació con una sordera profunda.

Sus ayudas auditivas le permitían distinguir algunos sonidos, pero la música era imposible. En su blog, Austin nos lo cuenta así:

“Toda mi vida he visto a gente volverse loca mientras canta su canción favorita. También he visto amigos conmovidos hasta las lágrimas por una canción. Esto era lo que más me costaba comprender.”

Hace unos días, Austin visitó a su médico para cambiar los audífonos. Esa misma tarde, rodeado por sus amigos más cercanos, Austin escuchó música por primera vez.

“Cuando comenzó a sonar la Lagrimosa de Mozart, me quedé deslumbrado por su belleza. En un momento de la canción, parecía que los ángeles cantaban y, de repente, me dí cuenta que era la primera vez que podía apreciar la música.

Algunas lágrimas empezaron a deslizarse por mi mejilla. Intenté esconderlas. Pero cuando levanté la vista, todos a mi alrededor estaban llorando”.

Austin pidió consejo en Internet sobre la música que debería escuchar. En pocas horas, ya tenía más de 14 mil respuestas. Os recomiendo que le echéis un ojo al debate que se generó: es un tesoro de Internet para conservar.

Escuchar música por primera vez también le ofreció a Austin otras “primeras veces”:

“El otro día en la oficina, un compañero me regaló un CD de Queen. Me emocioné. Era la primera vez que alguien me regalaba música.”

Y vosotros, ¿os acordáis de la primera vez que escuchásteis alguna canción en particular? ¿y de algún regalo musical que os emocionase? ¿Os apetece compartirlo con nosotros?

57 pensamientos en “Cuando una persona sorda escucha música por primera vez

  1. Claro que me acuerdo de mi primera vez con Mozart, fue algo mágico, increíble, inesperado, impresionante… Reconozco que también derramé lágrimas de emoción ante la belleza del Lacrimosa, pero también ante el poderío del Rex Tremendae Majestatis y de todas las piezas del Requiem. Aunque creo que nada podrá superar al día en que me regalaron mi primer vinilo (Nevermind de Nirvana) y pude escuchar el rasgar de la aguja sobre los surcos, la calidez del sonido y la voz rota de Cobain. Luego, cuando conseguí el disco en CD (edición especial y todo eso) la magia parecía haberse esfumado. No había que colocar ninguna aguja, ni extraer un enorme disco negro de sus fundas, ni escucharlo de principio a fin, ni darle la vuelta…

  2. Si te vale, recuerdo la primera vez que me emocioné cantando y no pude seguir por las lágrimas, con unos 14 años: fue el Ave Verum de Mozart.

    Cantaba en un coro y dimos un recital en una iglesia con una acústica perfecta. Ese día entendí el sentido de las catedrales y templos religiosos, y que en su construcción nada se había dejado al azar.

    No puedo evitar emocionarme hasta las lágrimas con algunas piezas, y la Lacrimosa es una de ellas así que la escucharé esta noche 😉

    ¡Gracias!

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  4. de pequeño, mientras leia tebeos y comia un churrusco de pan, mis hermanos mayores ponian una y otra vez el Sargent Peppers. de los Beatles. Claro que antes, a los cuatro años, mis padres me llevaron a ver Fantasia, de Walt Disney. Creo que en las escuelas, en los recreos y en gimnasia, dibujo, trabajos manuales… seria genial que los niños escucharan musica. Es fabuloso lo que provoca en nuestras cabecitas

  5. Recuerdo la tristeza, la belleza, la alegría a la vez y la fragilidad tan humana, todo lo prosaico del mundo, que vino a mi cabeza la primera vez que escuché el Nebraska de Bruce Springsteen.

  6. Mi primer recuerdo de una música que puedo identificar es éste:
    http://www.youtube.com/watch?v=PhRa3REdozw
    La fuga en Sol menor BWV 578. Recuerdo perfectamente la funda de aquel pequeño disco de 45 RPM. También recuerdo la música, que me ponía (y aún me pone) la piel de gallina.
    Un auténtico 3 en 1 (En el vídeo se aprecia perfectamente que el intérprete debe tocar convenientemente espaciadas las tres melodías de que se compone la fuga)

  7. De muy niña en el coche con mi tía, la canción era Jealous Guy de Lennon, aunque eso lo supe mucho después 🙂 Fue la primera música que me puso ese nudillo en el estómago. Es de mis primeros recuerdos!

  8. Los chicos cantábamos y tarareábamos. A veces, salía del armario alguien que lo hacía mejor que el original. En mi casa, teníamos una radio en el comedor y el sábado, que hacíamos limpieza, iba la radio al mil. Un programa de discos dedicados ocupaba casi toda la franja horaria en las soleadas tardes mediterráneas. Excepcionalmente, sonaba una jota popular. Alguien se descalzaba y se ponía a bailar sobre el piso recién fregado. Al terminar, se frotaba los ojos llorosos y suspiraba como si la raíz de su respiración estuviera en un tiempo lejano y extraño. “Y eso que es sorda”, decía de la abuela mi madre.

  9. ¿Y por qué los audífonos que tenía antes le permitían escuchar, por ejemplo, una conversación normal y no cualquier pieza musical? ¡Es curiosísimo! Voy a investigar detenidamente el caso… 🙂

  10. Hay obras aparentemente sencillas, que te permiten disfrutar desde la superficie aunque te pierdas su profundidades, y otras difíciles, que si no eres nadador experto o especialmente dotado no puedes disfrutar porque solo puedes captar su belleza bajando hasta lo más hondo. Pero, unas u otras, hay algunas que resultan iniciáticas. La noche que entendí el Réquiem de Brahms sentí que descubría y entraba en un mundo nuevo, inconmensurable y maravilloso, que hasta entonces, por pura incapacidad, me había perdido… Desde entonces, frente a todo lo nuevo siempre me pregunto ¡cuánta belleza habrá que no puedo disfrutar o, peor, ni siquiera saber que existe, simplemente porque estoy incapacitado para percibirla!

  11. Mi mujer está en un caso similar: tiene deficiencia auditiva y lleva un implante coclear. Desde hace unos meses ha empezado a clases de violín y piano y ha mejorado sensiblemente en su capacidad de apreciar la música y también de entender las conversaciones.

    En este blog de otro implantado coclear se pueden ver algunos vídeos de sus progresos y algunos comentarios de casos de gente en situación similar:

    http://implantadococlear.blogspot.com.es/2012/07/dia-1279-piano.html

  12. ¡La sordera y la música qué unidas están!

    No sé la primera pieza pero la verdadera conciencia de la grandeza de la música me llegó con Bach. Inagotable, genio, curioso, profundo, de contrastes.

    No me cansaba de escuchar las “Variaciones de Goldberg”
    http://youtu.be/ZhJH_qY-EJY

    Una composición que me robó de verdad el sueño -por enigmática y juguetona- fue el “Canon del cangrejo” y por si me quedaba algo de sueño: la “Fuga a seis voces”, ambas en la obra “Ofrenda musical” -que no tiene perdida.
    http://youtu.be/V2EX-8tgLZI
    http://youtu.be/OSm9LEYixvA

    ¡Gracias por la entrada! ¡Hacía tiempo que no las escuchaba!

  13. Soy una persona sorda, y no te hagas ilusiones con comparar lo que la gente canta cuando oye su cancion favorita… la sordera tambien afecta a la memoria auditiva por lo que es dificil reconocer que tipo de musica es y que grupo… Tengo un audifono y un implante. Sigo escuchando musica sin voces y electrónica porque me entretiene aunque no se quienes son. Sigo trabajando. Saludos y mucho animo.

  14. Toda la música es maravillosa porque es la expresión del sentimiento de alguien. Desde Mozart hasta The Beatles, Jethro Tull y Spinetta, los tangos de Discepolo y las jotas aragnoesas. Pero lo que me emociona son las nanas, las cancioncitas infantiles de cuna. Hay una canción que se llama Burbujas, del grupo argentino Caracachumba (que no lo tiene en you tube no sé por qué, tal vez lo tenga que poner yo) que me hace llorar cada vez que la escucho, y más aun si la canto con mi hijo. Y en medio de toda la música, la voz de Mercedes Sosa me envuelve como un terciopelo y me lleva donde ella quiere. Aquí una de mis zambas favoritas http://www.youtube.com/watch?v=Vhf64KyMCkQ

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  16. Pingback: Y el sueño se hizo realidad… | emocionesparaelalma

  17. No creo que cualquier pieza musical pueda poner los pelos como escarpias, pero si que hay muchas de ellas que transmiten la especial sensibilidad de sus creadores. Yo me emociono con el Lago de los cisnes de tchaikovsky, una furtiva lagrima de Donizetti o con Fools overture de Supertramp, y recuerdo que cuando escuche esta por primera vez las lagrimas rodaban y hasta me avergonce de ello, Hoy ya no me averguenzan mis emociones.
    http://youtu.be/CYFUiYoYPbg
    http://youtu.be/JgIUsiD-o8M
    http://youtu.be/TLbYL10c1zo

  18. Cuando tenía 7 años en casa entró una “gramola”. Mi padre me dejó solo en una habitación a oscuras. Me puso el concierto para violín y orquestra de Tchaikovski. Niño: escucha

    Fue una experiencia alucinante que nunca olvidaré, y que probablemente ha provocado una sensibilidad especial haca la música que me ha aportado momentos de una felicidad inmensa difícilmente asequibles por otras vías.

  19. No podría imaginar mi vida sin escuchar música, imagino la emoción tan intensa que sintió este chico al experimentar esa sensación.
    No me hubiera importado escuchar por primera vez una canción llamada “Half Light” de un grupo llamado Porcupine Tree que recomiendo por otro lado a los amantes del rock progresivo y no hayan escuchado nada de ellos, porque tienen la facultad de embrujar a todo el que los oye y no poder pasar sin seguir escuchándolos 😉

  20. Yo aluciné cuando escuché por primera vez a Sigur Ros…la canción Ára Bátur,creo que se escribe así; para mí es de lo más hermoso que hay,cada vez que la escucho,lloro de felicidad.

  21. Normalmente los audifonos se centran en las frecuencias conversacionales (entre 250 Hz. y 6000 Hz.) por lo que en una hipoacusia profunda el paciente no escucha los tonos agudos. El modelo de audifono que utiliza llega a 8000 Hz. con muy buena intensidad, por lo que le permite oir algunos tonos agudos.

  22. Me imagino pálidamente lo que este señor sintió y también se me humedecen los ojos.

    La primera canción que recuerdo haber escuchado recibiendo una honda impresión es Enter Sandman, cuando por fin pude distinguir que SÍ había música que me gustara, tan diferente de lo que salía por Radio Olé y por el radiocasette del coche de mi padre desde que tenía uso de razón. El Concierto para Piano nº20 de Mozart es otro que me pone mariposas en el estómago desde que lo escuché por primera vez. También recuerdo mi primer regalo musical, que fue por partida triple: por mi decimocuarto cumpleaños mis amigas del instituto me regalaron Sepultura, la amiga epistolar alemana con la que correspondía me envió un paquete con Herzeleid, un primo mayor del pueblo me regaló AC/DC. Memorable, de no tener nada (nada, ni discos infantiles) a tener donde elegir.

    Probablemente lo que más fuerza tiene para moverme hasta las lágrimas a día de hoy son Coma Black y la Sonata de Liszt.

  23. Yo le recomiendo:
    – Georgie Dann: El chiringuito
    – Georgie Dann: El negro no puede
    – Julio Iglesias: De niña a mujer
    – Julio Iglesias: Hey!
    – Los del Río: Macarena
    – Spice Girls: Wannabe
    – Raphael: Aquarius
    – José Ángel: Madre, soy cristiano y homosexual
    – Manolo Otero: Todo el tiempo del mundo
    – Rosa: Europe’s living a celebration
    que vaya empezando con esto y ya le diré más

  24. Me recuerdo de niño tarareando, cantando, y cambiando letras a las canciones. Pero escuchar con 13 ó 14 años “Bourreé” de Jethro Tull en un disco en vivo fue algo completamente nuevo. Fue otra manera de acercarse a Bach:

  25. A mi con 14 años me llevaron a un concierto en directo de una orquesta sinfónica que interpretó la Sinfonía Clásica de Prokofiev. Desde entonces me enganché a la música culta en vivo y siempre que puedo no me pierdo los conciertos que hay por mi zona. Aunque me gusta también el jazz, la ópera, la música coral, la sinfónica y otras, actualmente con 56 años, prefiero la música de cámara. Un cuarteto de cuerda bien interpretado es lo más.

  26. Muchos de los comentarios que leí rebosan sensibilidad. Durante mucho tiempo mi pieza favorita fue el Claro de Luna de Beethoven en las interpretaciones de Vladimir Askenazi o María Joao Pires. Pero, bajando a la realidad, ¿os imaginais teniendo que escuchar todos los días los 40 principales o la Cadena 100 por la megafonía?

  27. Amigo, no os podido comenzar de mejor manera…. y te animo a que escuchas de todo, pero sobretodo que no dejes de oír música clásica nunca…. pues en ella se guardan descripciones maravillosas, arquitecturas hermosas, el sentimiento de un ser humano con una sensibilidad hacia su entorno especial…

    Me emociona leer tus palabras sobre el “lacrimosa”… de niño, y esto va en serio, era mi música para apagar la luz de disfrutar antes de dormirme, el requiem fue mi canción de cuna cuando apenas tenía 10 años……

  28. Yo recuerdo con emoción una versión de esa “pequeña fuga en sol menor” en un disco de 45 rpm titulado “Bach en jazz”, a cuatro voces con un ligerísimo acompañamiento de ritmo.
    Gracias por la referencia, pero te hago notar que no son tres melodías, sino la misma tocada cada vez más baja, y cuatro veces (las cuatro voces). Se ‘ven’ claras en la grabación las dos primeras y la cuarta en los pedales; pero la tercera también si te fijas.

  29. Mientras un futbolista famoso y egocéntrico está triste por no saber apreciar lo que tiene, este chico se siente el más feliz del mundo al escuchar música por primera vez. La felicidad es una actitud frente a la vida, saber apreciar esas grandes cosas que pasan inadvertidas cuando no reparamos en ellas, una experiencia que no podrá comprar todo el dinero del mundo

  30. Me emocioné con la música de navidad en el colegio. Maria durch ein Dornwald ging (María iba por un camino de espinas)
    Cantada por el coro Thomaner de Leipzig, aún hoy me trae recuerdos bonitos de la infancia.
    Le seguía en el rankig Stille Nacht y O Tannenbaum, esta última la escuché recientemente por los 3 tenores.

    La navidad en mi infancia se vivía como algo mágico, no había el sentido de marketing moderno

  31. Me temo que su ‘primera vez’ con la SGAE no le va a gustar tanto.

    Y menos aún si de verdad escucha esos 14.000 temas (o más) que le han aconsejado. A no ser que los compre todos, claro. 😉

    • Lo más justo sería que la SGAE le hiciese una rebaja sustancial a este señor, puesto que debido a la sordera (o semi-sordera) no puede escuchar o disfrutar los temas musicales al 100%.

      Probablemente se escapen de su espectro auditivo gran cantidad de armónicos y frecuencias sonoras. Por lo tanto creo que sería injusto que le cobrasen el 100%.

  32. Pingback: Escuchando música con oídos de metal « El escritorio de Orithyia

  33. Una entrada preciosa, me ha emocionado la historia de Austin Chapman. La música es un lenguaje universal.Yo no tengo una primera vez, ni una canción especial, tengo muchas. Cada vez que un amigo/a me regala una canción con ella genera un recuerdo, un momento especial. Pienso que cada episodio triste o feliz y cada persona especial en nuestras vidas va acompañado de una canción.

    Saludos y buen finde.

  34. yo tengo un amigo en la oficina sordo, le comente de este blog pero el me hace señas y me escribe que el ha probado pero escucha muy feo y que le duele la cabeza.

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