Que la persona que amas te lea en voz alta en la cama

Emma Thompson como Elinor Dashwood en “Sentido y Sensibilidad”. (Crédito de la fotografía: Warner Bros).

Hace unos días tropecé en The Atlantic con este artículo de la escritora norteamericana Chloe Angyal, que nos confiesa una deliciosa costumbre para deleitarse en la cama con la persona que amas:

Cuando era una niña, mis padres nos leyeron muchas historias a mi hermana y a mí.

Muchos años después, volví a descubrir el placer que supone que lean para ti en voz alta. Esta vez, fue también en la cama.

Llevaba unos meses saliendo con un chico cuando descubrí para mi horror que él nunca había leído “Orgullo y prejuicio”. Había leído “El origen de las especies” y “Ana Karenina” y la mayoría de las piezas de Shakespeare, incluso las más oscuras, como “Rey John”. ¿Pero nunca “Orgullo y Prejuicio”? ¡Es uno de mis libros favoritos! ¡Lizzie Bennet es mi heroína preferida en la historia de la literatura! ¿Como podría él comprenderme de verdad si no la conocía a ella?

Yo quería que leyese esta novela, en parte porque es un libro maravilloso que todo el mundo debería leer y en parte porque le amaba y quería compartirlo con él. Así que decidimos leerlo juntos, en voz alta.

No siempre era en la cama. A veces leíamos tomando un café o sentados un parque. Los capítulos de Austen son cortos y cada uno leía un capítulo antes de pasarle el libro al otro. Una vez que terminamos “Orgullo y prejuicio”, comenzamos a leer uno de sus libros favoritos que yo nunca había leído, “Buenos presagios” de Neil Gaiman y Terry Prachet. Me fascinó.

Además de disfrutar de los libros, estaba el placer de escucharlos en la voz del hombre que amaba. Resulta una experiencia profundamente íntima. Tumbada en la cama, con los ojos cerrados y enamorándome cada vez más cuando él ponía voz a personajes con los que yo era familiar desde muchos años atrás.

Es verdad que puedes conocer mucho a una persona por los libros que hay en sus estanterías. Pero puedes enamorarte, o en mi caso, enamorarte aún más, escuchando a esa persona leer. Algunas cosas -el amor, un buen libro- son demasiado buenas como para guardártelas para ti solo.

¿Habéis leído para alguien alguna vez? ¿Alguien ha leído para vosotros? ¿Qué libro elegiríais?

A mí me encantaría que me recitasen este poema de Lewis Carroll.


66 pensamientos en “Que la persona que amas te lea en voz alta en la cama

  1. Si a la primera, y si a la segunda pregunta…en cuanto a libros…uf (son tantos!). Os dejo una recomendación de un libro corto que es maravilloso; “Veinticuatro horas en la vida de una mujer”Stefan Zweig.

  2. Sí he leído y me han leído. Fue con alguien muy especial para mí. Me gusta mucho el monólogo de Segismundo de La vida es sueño, que ya no leo, recito. También he leido libros de todo tipo, Crimen y castigo, 1984 o Los Desposeídos. Efectivamente es algo íntimo y es algo para experimentar. Tambien recomiendo escuchar música clásica juntos 😉

  3. Me leyeron cuando me operaron de miopía y no podía leer (¡qué suplicio!), pero normalmente soy yo quien lee. En concreto, este sencillo poema de Cernuda, titulado “Contigo”, une profundamente:

    ¿Mi tierra?
    Mi tierra eres tú.

    ¿Mi gente?
    Mi gente eres tú.

    El destierro y la muerte
    para mi están adonde
    no estés tú.

    ¿Y mi vida?
    Dime, mi vida,
    ¿qué es, si no eres tú?

  4. Mi abuelo no sabía leer, trabajó desde niño en el campo y nunca fue al colegio. Cuando yo aprendí a leer, muchas veces me pedía que le leyese para él cuentos de Calleja o clásicos de la literatura como el Lazarillo de Tormes, y yo lo hacía encantada porque me gustaba mucho leer. Como a veces repetía las lecturas, en ocasiones se me avanzaba y era capaz de recitarme el siguiente párrafo (creo que ese gesto era una manera de agradecerme o de demostrar lo productivas que eran las horas de lectura que echaba con él). Alguna vez, mientras leía, se emocionaba, pero yo seguía leyendo como si no hubiese visto nada y así no interrumpía su emoción.

  5. Yo de vez en cuando le leo a mi novia antes de dormir. Me gusta leerle libros que me han gustado de manera especial, como algunos de Murakami. Últimamente le he leído “El diario de Adán y Eva” de Mark Twain.
    Supongo que es bonito que te lean, pero sí puedo asegurar que leer a quien amas también resulta muy especial.

  6. Muy bonita la idea, a mi me gusta leerle a mi mujer algún poema o párrafo de un libro que me gustado, aunque a veces me lla me pedante.

    Os recomiendo cualquier libro de poemas del Soriano Fermín Herrero

  7. yo leí con mi pareja , Drácula, recuerdo que él se moría de miedo, ya que era muy miedoso, también leí.mos Rayuela, la verdad es que es una experiencia muy bonita

  8. Durante el año que mi mujer y yo estuvimos en una relación a distancia (España vs. UK) , yo sola contarle por teléfono (traduciendo sobre la marcha al inglés), antes de irnos a dormir, “cuentos por teléfono”de Gianni Rodari. Ya sé que es un libro infantil pero lo pasamos muy bien.

  9. Sobre todo he leído en persona (o a distancia a través de un teléfono) y en pocas ocasiones me han leído. Generalmente han sido obras cortas: “Flores para Algernon” de Daniel Keyes, “El niño feo” de Isaac Asimov, “Cicatrices” y “Escultura lenta” de Theodore Sturgeon…

    También he improvisado historias y al menos una de esas ocasiones la recuerdo como algo muy especial.

      • Efectivamente, se pierde un poco; la evolución de Charlie resalta menos (aunque siga siendo obvia). Intentaba compensarlo cambiando la entonación de la voz e imitando cómo debería ser la voz de Charlie Gordon.

  10. Nosotros lo hacíamos casi todas las noches hasta que nació nuestra hija. Ahora esperamos a que sea algo mayor para que podamos ser tres los que leamos.

    En cuanto a títulos, nuestro favorito siempre fue “Guía del Autostopista Galáctico” de Douglas Adams. No hay nada mejor para relajarse después del un día duro que las hazañas espaciales de Arthur Dent…

  11. Hace poco, estando mi padre casi desahuciado médicamente, y no reconociéndonos a ninguno de los miembros de mi familia que residimos en otra ciudad, pensé que en esa semana, que fue la última que compartí con él, aparte de curar sus escaras, para aliviar su agonía podía leerle algunos capítulos de la gran obra de Nieves Concostrina, Menudas historias de la Historia, y por un momento en sus ojos brilló un aire de agradecimiento. Me reafirmo en mi creencia del gran poder de la literatura.

  12. Jajaja… “Jabberwocky”. Este verano, mis alumnos (de español, en USA) decidieron hacerme pagar sus frustraciones con la lengua cervantina a base de ponerme a leer ese poema en clase. El resultado fue dantesco, la verdad. Pero nos reímos todos un rato, y ellos se relajaron viendo la capacidad de hacer el mono y de meter la pata de la profesora. Fuera de eso, sí, yo también he disfrutado de compartir la lectura con mis parejas, aunque ahora mismo no recuerdo ningún texto en particular… el que tocara ese día o noche.

  13. Sí, le leí a mi novia, quien es ahora mi esposa. No hay duda que ese ejercicio ha sido uno de los que más nos ha unido. El libro fue “El amor en los tiempos del cólera” de Gabriel García Márquez. A mi esposa le encanta quedarse dormida escuchando mi voz, siempre me pide que le lea algo, por lo general, lo más a la mano que hay son las columnas de opinión de los diarios (definitivamente no es la lectura más bella, pero a ella le gusta estar informada y no hay mucho tiempo para nada más, porque estamos haciendo la residencia de medicina [peor sería que me pida que le lea el “Current” de Medicina Interna]). Ella me ha leído pocas veces, pero yo disfruto más leyendo. Ese ejercicio quisiera hacerlo, leyendo una vez más, “Cien años de soledad” de García Márquez también, mi autor favorito y mi libro favorito.

  14. He experimentado las dos cosas…desde niña…desde que me sentaba en el borde de la bañera leyendo en voz alta a mi padre mientras él se afeitaba…y recibiendo los cuentos que ellos me leían…Tengo verdadera afición a la lectura y esa preciosa constumbre, de leer en voz alta y que me lean, la sigo teniendo…Un libro es dificil…pero por su sensualidad, por su brevedad, por su carácter de cuento delicioso…podría ser SEDA de Alessandro Baricco…aunque ya digo que habría muchos incluso los poemas de Benedetti…otra delicia…Enhorabuena…vaya preciosidad de post.

  15. De todas las “lecturas” que he compartido en la intimidad, esta es sin duda una de las más especiales para mi:

    Capítulo 7 (Rayuela, Julio Cortázar)

    “Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

    Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua”.

    (por cierto, grande el Jabberwocky!)

  16. A mí, en los 70, al poco tiempo de conocernos, mi pareja me leyó El hobbit y El Señor de los Anillos; generalmente, por la noche o al atardecer. Tardamos un año, aproximadamente.

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  18. Tengo una foto leyendo un cuento a 2 de mis sobrinos. me enterneció que me lo pidieran… Ahora son 2 personajes en la veintena, pero esa foto es un recuerdo entrañable

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  20. Hola, Felicidades por tu post y tu blog. A mí me gustaría que me leyeran A Child’s Garden of Verses de Robert Louis Stevenson, mientras yo miro las ilustraciones de Brian Wildsmith en la edición de Oxford University Press que me regalaron hace muchos años en Escocia.

    Una vez yo estaba enferma y mi madre me leyó El rojo y el negro de Stendhal. Me supo mal ponerme bien; nunca quise acabar el libro, ya no era lo mismo. ¿Has visto la película The Reader?

    Saludos y aquí la entrada de mi blog en que hablé de ti hace un mes 🙂

    http://barcelonalittleshell.blogspot.com.es/2012/09/investigar-no-es-facil.html

  21. me han leído lo justo, el cura en misa, la orden del día en la mili y mi madre de vez en cuando la cartilla. Ninguna de las tres experiencia recomendable, especialmente peligrosa la tercera.

  22. He leido a mis hijos, a mi jamas nadie lo hizo y ahora pienso disfrutaria inmensamente si me leyeran (entre otros) Viaje al fin de la noche de Louis-Ferdinand Celine

  23. Muchos son mis preferidos, pero el que me gustaría leer en voz alta con mi pareja sin duda seria : ” Siete días para una eternidad” De Marc Levy.

    Soy de esas personas que luchan por lo que quieren con uñas y dientes y ese libro refleja muy bien que todo es posible.

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