Somos, científicamente, hijos de las estrellas

Credito de la fotografía: NASA

¿Conocéis el principio de vuestra historia?

Durante nueve meses estuvistéis en el vientre de vuestra madre. Pero antes, mucho antes, pasásteis millones de años en el vientre de una estrella.

Cada uno de los átomos de carbono que componen el cuerpo de la persona a la que amáis, y el vuestro, se formó en el corazón de una estrella.

Somos, científicamente, hijos de las estrellas.

Después del Big Bang, sólo había átomos de hidrógeno. Esos átomos formaron la primera generación de estrellas, que brillaron durante cientos de millones de años. En su interior se formaron los elementos químicos que sostienen la vida: carbono, oxígeno, nitrógeno. Las estrellas de la primera generación explotaron, esparciendo el polvo cósmico que formaría sistemas solares como el nuestro.

Las tres nubes de gas cósmico que podéis observar en la foto son el embrión de nuevas estrellas. Los astrónomos bautizaron a esa región de la Nebulosa del Águila como “Los Pilares de la Creación”.

¿Puedo proponeros algo? La próxima vez que salgáis a pasear, y veáis una estrella en el cielo, parad unos segundos a contemplarla. Quizás, en su interior, se estén formando átomos que un día cobrarán vida. Quizás, dentro de cientos de millones de años, otro ser contemple las estrellas y piense que alguien en el pasado, mientras observaba el cielo, le vió nacer.

Os dejo en la compañía de Neil deGrasse Tyson, astrofísico y director del Planetario de Nueva York:

Cuando miro al cielo por la noche, me estremezco al pensar que somos parte de este Universo, que estamos en el Universo, y quizás más importante aún: que el Universo está en nosotros.

Muchos, al mirar las estrellas, se sienten diminutos porque el Universo es inmenso. Yo me siento enorme porque todos los átomos que me forman vinieron de esas estrellas.

Esta conexión es quizás la necesidad más primitiva del alma humana. Necesitamos sentirnos relevantes, necesitamos sentirnos partícipes de lo que ocurre a nuestro alrededor. Estamos conectados con el Universo. Por el simple hecho de estar vivos.


54 pensamientos en “Somos, científicamente, hijos de las estrellas

  1. Somos hijos de estrellas pero nos llevamos como hermanos muy mal. Desde que Cain mató a su hermano Abel no hemos dejado de darnos leña y matarnos despiadadamente, pero también somos capaces de amar y dar nuestra vida de forma altruista, son las paradojas del ser humano.

    • En mmi opinión, ésa es una característica propia del instinto de supervivencia; Como los cachorros compiten por la leche de la madre, o las plantas se aniquilan unas a otras por un poco de espacio y de sol.
      Lo llevamos dentro.

      • Si pones a convivir a un cerdo y un zorro y das bien de comer al zorro, este no tendrá ningún problema con el cerdo y cohabitarán en armonía. De todas formas lo que nos hace entre otras cosas un especie más evolucionada es nuestra capacidad para superar y reprimir nuestros instintos más primitivos Tenemos un pie en la tierra y otro en las estrellas. Esa cosmovisión ideológica del liberalismo que promulga la desaparición de regulaciones y dar rienda suelta a los instintos más primarios , nos acerca más a las bestias que a la civilización. Estamos durante toda la historia mucho más tiempo cooperando que compitiendo.

  2. Una entrada muy bonita e inspiradora. Déjame sólo apuntar que creo que esas primeras estrellas que mencionas creo que no debieron vivir y brillar tanto como cientos de millones de años, pues eran muy masivas y por tanto debieron explotar pronto (en unos pocos millones de años)

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  5. Realmente somos hijos de la casualidad, la distancia correcta al Sol, la proporción correcta de Oxigeno, etc algunos se hacen “pajas mentales” con que nos creo Dios (el amigo invisible) y que después de esta vida hay “vida extra” como en los vídeo-juegos, y así nos lo han impuesto a lo largo de la Historia

  6. Mejor ser un hijo de las estrellas que un hijo “estrellado”, jajajaj. La mayoría seremos seguramente hijos de la luna, habría que preguntar a nuestros padres, o del sol, aunque habitualmente nos fabricaron a la sombra, jejeje

  7. Y yo digo que científicamente somos la especie que como no se refrene a sí misma (y tiene pocos visos de hacerl) se cargará el planeta y el mejor invento humano: la democracia y los estados sociales.

  8. Fran estoy de acuerdo contigo, muy acertado tu comentario.
    Siempre que hablamos del Universo hablamos de nuestra casa y lo bueno que nunca desaparecemos, nos transformamos. Hay demasiados intereses en que cuando señalamos las estrellas, veamos solo el dedo o el campanario, tal vez sean a los que les abruma abrir sus mentes para indagar en esa gran aventura que es nuestro pasado, curiosidad y ganas de acometer una vida mejor, en particular para quienes peor lo pasan en nuestras sociedades, la ciencia es nuestro bastón y linterna en las tinieblas, de tanto por aprender y descubrir, salud

  9. La contemplación de un cielo estrellado causa admiración, recogimiento, paz, sensación de plenitud. Los seres humanos lo contemplamos sobrecogidos, conscientes de nuestra propia pequeñez, de nuestra insignificancia. Su belleza nos abruma.
    El misterio de las estrellas ha ocupado la mente y excitado la inteligencia de los más capaces de nuestra especie a lo largo de la historia. El descubrimiento de las leyes que rigen el universo no merma ni un ápice su nebuloso atractivo.
    Hemos conquistando cimas de conocimiento que hasta hace poco parecían inalcanzables. La ciencia va penetrando los misterios poco a poco y hoy ofrece respuestas para casi todas las preguntas que nos han obsesionado desde el principio de los tiempos. Sin embargo el misterio no termina de desvelarse, aún quedan muchas preguntas sin respuesta. Una, sobre todas, subyace en nuestros anhelos de conocimiento: ¿qué somos?
    Filósofos, sacerdotes, iluminados, han intentado desvelarlo. Sus respuestas, al parecer, no nos han satisfecho, pues la pregunta regresa una y otra vez como si fuera un “búmeran”. La ciencia biológica reduce el misterio a una serie de reacciones bioquímicas: somos un conjunto de aminoácidos y proteinas interactuando entre sí. A mi ese reduccionismo biologicista me deja frío, insatisfecho.
    La astrofísica por otro lado nos dice: somos polvo de estrellas. Estamos hechos con los mismos ladrillos que el resto del universo, de hecho el universo está dentro de nosotros. Toda la grandeza, belleza y majestuosidad del universo forma parte de nosotros. Este descubrimiento me emociona, me hace sentirme partícipe de una palpitación cósmica que me da paz, confianza, que me permite ver la vida y lo que me rodea con otros ojos. ¿Pero eso es todo? ¿No somos más que polvo de estrellas, polvo en el viento como dice la mítica canción de Kansas?
    Para mí la respuesta sigue siendo insuficiente. Los ladrillos no son la casa, es el envoltorio. ¿Qué envuelven los ladrillos que constituyen nuestro cuerpo? Cuando tengamos respuesta para eso, entonces creo habremos descubierto qué somos. Saludos.

    • Maravillosa tu reflexión. Creo que, el no tener respuestas, si bien a mí en ocasiones me produce una tremenda angustia, es también lo que hace que la vida siga siendo un maravilloso misterio. Saludos.

  10. Genial la explicación y el texto del astrofísico, aunque debo decir que el señor Neil DeGrasse Tyson es en parte responsable de que le hayan quitado el título de planeta a Plutón (si, veo la serie Big Bang Theory, que pasa?).

  11. Suena precioso, aunque en realidad me temo que no somos hijos de las estrellas, sino de una sola estrella, la antecesora del Sol, la cual, por cierto, creo que no tiene nombre ¿A nadie se le ha ocurrido ponérselo? La ESA y la NASA deberían convocar un concurso mundial para ponerle nombre a nuestra madre. Propongo Eva1.

  12. Siguiendo una gerarquía evolutiva general:
    Somos hijos de la humanidad, nietos de primates, bisnietos de antiguos mamíferos, tataranietos de dinosaurios, tatara-tataranietos de peces o moluscos, tatara-tatara-tataranietos de bacterias, tatara-tatara-tatara-tataranietos de proteínas , tatarax5 nietos de polvo protoestelar de nuestro querido Sol cuando aún se estaba formando, junto a la Tierra y demás planetas, tatarax6 nietos del polvo cósmico de nuestra galaxia u otras que terminaron uniéndose a la Vía Láctea, y así hasta el Big-Bang.
    Y si no os gusta la jerarquía, nuestros átomos proceden posiblemente del disco de acreeción de nuestro Sol al ”nacer”, siendo nuestros ladrillos, y las subpartículas nuestro ”pegamento”.

    A pesar de todo esto, me gusta este artículo, el cual nos hace sentir parte de nuestro entorno cósmico, aunque no sea así socialmente.

  13. No podía faltar quien rompiera el hechizo sobre esa bella metáfora de nuestra filogénesis,metiendo cizaña sobre la “cosmovisión ideológica del liberalismo”.

  14. “…Y entonces, un día, llegó una criatura cuyo material genético no era muy diferente de las estructuras moleculares reproductoras de cualquier otra clase de organismos del planeta, que dicha criatura llamó Tierra. Pero era capaz de reflexionar sobre el misterio de su origen, de estudiar el extraño y tortuoso sendero por el cual había surgido desde la materia estelar. Era el material del Cosmos contemplándose a sí mismo. Consideró la enigmática y problemática cuestión de su futuro. Se llamó a si mismo humano. Y ansió regresar a las estrellas” (Carl Sagan)

  15. Ya hará mas de 30 años Carl Sagan, en su magnáfica serie Cosmos, decia “we are made by dust of stars”. Precioso, escalofriante, estamos hechos de materia universal. Luego oyes a los nacionalistas y, claro, te da la risa tonta.

  16. Muy hermoso, me ha gustado mucho este post. De niño en las noches de verano cuando pasaba las vacaciones de verano en el pueblo donde nací, salia y me tumbaba en la era de mi abuelo, abría mis brazos y sentía una un escalofrio al ver un cielo cuajado de estrellas que casi tocaba, un vértigo al sentir que me llamaba aquella inmensidad y llegaba un momento en que cerraba mis ojos porque sentía miedo, parecía que me precipiataba hacia ella.

  17. Muy bonito artículo. Somos conciencia, somos materia. Dependiendo del lugar y del pensamiento somos materia o energía pura. Los valores son nuestro norte, la negatividad nos ayuda a discernir y crecer.
    Muy buenos comentarios, todos, mi esperanza crece al ver como tomamos conciencia, me alegro.
    Agradezco al amigo que creó este espacio, Principia Marsupia.

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