La epidemia de risa de 1962


Crédito de la fotografía: Flickrhivemind

El 30 de enero de 1962, tres chicas empezaron a partirse de risa en un colegio internado de Tanzania.

El ataque de risa se propagó por la escuela y fue tan intenso que el colegio tuvo que cerrar diez días después. Cuando los niños volvieron a sus pueblos, contagiaron la risa a miles de personas. Se estima que esta particular epidemia duró unos seis meses.

Así lo describía una revista médica de la época:

“Los síntomas duran entre varias horas hasta un máximo de 16 días en algunos casos. Durante este tiempo, el paciente es incapaz de realizar sus tareas habituales. No se ha notificado ningún caso fatal.”

Si entendéis el inglés, no os perdáis la investigación sobre este asunto que realizó “RadioLab”, un programa de divulgación científica de la WNYC (la radio pública de Nueva York).

Y hablando de la risa, tengo que copiaros la “Advertencia al Lector” con la que comienza “Pantagruel y Gargantúa” de Francois Rabelais, una de las mejores obras satíricas jamás escritas:

 ADVERTENCIA AL LECTOR

Querido amigo, querido lector que abres este libro:
no te ofendas por lo que aquí encontrarás.

Pon tus prejuicios de un lado.
Esta obra no contiene enfermedad.

En mi libro todo lo que encontrarás es la risa.

Sabiendo que el dolor y la tristeza
consumen nuestras almas,
prefiero escribir sobre reír que llorar.

Porque la risa nos hace valientes y
porque reír es lo propio del ser humano.

(por cierto, me encanta la descripción de Wikipedia sobre “Pantagruel y Gargantúa”: “contiene gran crudeza, y mucho humor escatológico, además de una buena dosis de violencia. Largas listas de insultos vulgares llenan varios capítulos”).

P.D.- Vídeo un ataque de risa en un vagón del metro de Berlin:


31 pensamientos en “La epidemia de risa de 1962

  1. Esto me recuerda la película “El nombre de la rosa”, en la que el libro envenenado era Poética de Aristóteles. supuestamente dedicado a la comedia, la risa y el humor como efectivos transmisores de la verdad (descripción copiada de la Wikipedia), donde un oscuro monje oculta el libro para que no exista la risa en el monasterio donde vive, como si fuera algo diabólico o pecaminoso.

  2. Pingback: Bitacoras.com

  3. Leeré estos links sobre la risa en relación con el fenómeno de Tanzania. Estoy empezando a dedicarme a crear espacios y tiempos para la risa en talleres de risoterpia y TERP (Terapia Expresiva de la risa profunda). Me doy cuenta que la risa tiene un componente que actúa como antídoto frente al miedo. Todos tenemos miedo, y en ciertas dosis este es útil. SIn embargo el miedo que nos paraliza es al que debemos atender y trascender. La risa tiene un gran poder y a medida que crecemos y nos adaptamos a este mundo complejo y competitivo observo que reimos menos, justo lo contrario de lo que nos iría bien. Así que hoy necesitamos espacios para la risa, a falta de espontaneidad, hemos de crear momentos para dedicar a mover el diafragma sin límites y desde el respeto por los otros y por uno mismo.

  4. Me ha encantado la noticia y el vídeo…es cierto nos tenemos que reír de todo…elogiar la dificultad diría el Colombiano Estanilao Zuleta. Nuestra Latinoamérica ha sido ejemplo de eso…continúa pese a sus eternas confusiones… alegre, buscando la salida…aquí o más allá , con ella o fuera de ella, pero nunca sin ella… “La pobreza y la impotencia de la imaginación nunca se manifiesta de una manera tan clara como cuando se trata de imaginar la felicidad. Entonces comenzamos a inventar paraísos, islas afortunadas, países de cucaña. Una vida sin riesgos, sin lucha, sin búsqueda de superación y sin muerte. Y, por tanto, también sin carencias y sin deseo: un océano de mermelada sagrada, una eternidad de aburrición. Metas afortunadamente inalcanzables, paraísos afortunadamente inexistentes.
    Todas estas fantasías serían inocentes e inocuas, sino fuera porque constituyen el modelo de nuestros anhelos en la vida práctica.
    Aquí mismo en los proyectos de la existencia cotidiana, más acá del reino de las mentiras eternas, introducimos también el ideal tonto de la seguridad garantizada; de las reconciliaciones totales; de las soluciones definitivas.
    Puede decirse que nuestro problema no consiste solamente ni principalmente en que no seamos capaces de conquistar lo que nos proponemos, sino en aquello que nos proponemos: que nuestra desgracia no está tanto en la frustración de nuestros deseos, como en la forma misma de desear. Deseamos mal.
    En lugar de desear una relación humana inquietante, compleja y perdible, que estimule nuestra capacidad de luchar y nos obligue a cambiar, deseamos un idilio sin sombras y sin peligros, un nido de amor, y por lo tanto, en última instancia un retorno al huevo. En vez de desear una sociedad en la que sea realizable y necesario trabajar arduamente para hacer efectivas nuestras posibilidades, deseamos un mundo de satisfacción, una monstruosa sala-cuna de abundancia pasivamente recibida.
    En lugar de desear una filosofía llena de incógnitas y preguntas abiertas, queremos poseer una doctrina global, capaz de dar cuenta de todo, revelada por espíritus que nunca han existido o por caudillos que desgraciadamente sí han existido.
    Adán y sobre todo Eva, tienen el mérito original de habernos liberado del paraíso, nuestro pecado es que anhelamos regresar a él.
    Desconfiemos de las mañanas radiantes en las que se inicia un reino milenario. Son muy conocidos en la historia, desde la Antigüedad hasta hoy, los horrores a los que pueden y suelen entregarse los partidos provistos de una verdad y de una meta absolutas, las iglesias cuyos miembros han sido alcanzados por la gracia –por la desgracia– de alguna revelación. El estudio de la vida social y de la vida personal nos enseña cuán próximos se encuentran una de otro la idealización y el terror. La idealización del fin, de la meta y el terror de los medios que procurarán su conquista. Quienes de esta manera tratan de someter la realidad al ideal, entran inevitablemente en una concepción paranoide de la verdad; en un sistema de pensamiento tal, que los que se atreverían a objetar algo quedan inmediatamente sometidos a la interpretación totalitaria: sus argumentos, no son argumentos, sino solamente síntomas de una naturaleza dañada o bien máscaras de malignos propósitos.
    http://www.elabedul.net/Articulos/el_elogio_de_la_dificultad.php

  5. Pingback: Curiosidades: la epidemia de la risa de | Sí Project!

  6. Pingback: La epidemia de risa de 1962

  7. ¡Me encanta el vídeo! Ver cómo se van contagiando la risa unos a otros, y reírme yo también desde casa.
    Ojalá hubiera una pandemia de risa, aunque sea solo por un día. Sería el único contagio que no provocaría enfermedad y muerte, sino que rejuvenecimiento y alegría.

  8. Pingback: SIMAD UNIVERSITY

  9. Pingback: pax 3 clone review

  10. Pingback: TS TV Escorts from London

  11. Pingback: Beijing Pools

  12. Pingback: invitro pharamacology services

  13. Pingback: DMPK

  14. Pingback: pezevenk

  15. Pingback: agen judi bola

  16. Pingback: law & political

  17. Pingback: casino online

  18. Pingback: straight from the source

Deja un comentario