Sexo y Arquitectura


[caption id="attachment_6571" align="aligncenter" width="1024"]casa-das-canoas “Casa das Canoas”, la residencia familiar de Oscar Niemeyer. (Credito de la fotografía: Wikimedia Commons)[/caption]

La mayoría de nuestras experiencias sexuales ocurren entre cuatro paredes. Por eso es extraño lo poco que los arquitectos han dejado escrito sobre el sexo. Si su rutina consiste en diseñar espacios donde el sexo ocurre, uno esperaría que dedicasen más tiempo a pensar sobre ello.
Con esta premisa comienza el delicioso estudio “Sex and Buildings” de Richard J. Williams, profesor de Cultura Visual en la Universidad de Edimburgo, que acaba de ser publicado en el Reino Unido. Williams nos propone un viaje por la arquitectura del siglo XX -desde el norte de Inglaterra hasta Brasil pasando por California y las comunas hippies de Nuevo México- para explorar cuestiones fascinantes: ¿cuál es la relación entre la moral sexual y la arquitectura de una sociedad? ¿Las costumbres sexuales tienen un reflejo en la obra arquitectónica o quizás son los edificios quienes afectan al sexo? ¿Ha existido alguna arquitectura que estimulase una sexualidad más abierta? El profesor escocés confiesa que estas preguntas nacieron durante una estancia en Brasil, donde viajó para preparar un estudio sobre Oscar Niemeyer y el modernismo arquitectónico. El contraste con Edimburgo le resultó tremendo: “En comparación, la arquitectura escocesa me parece represiva. Edimburgo es una ciudad arquitectónicamente muy consistente: está compuesta por edificios de 4 pisos con una iglesia en cada esquina. Toda la arquitectura tiene un aire anti-sexual, es una sociedad conservadora en términos morales y ese conservadurismo se refleja en los ladrillos”. Para Williams el mejor balance entre espacios arquitectónicos y vida sexual se ha logrado en las comunidades de cohabitación desarrolladas en los países nórdicos desde los años 70. Un ejemplo es Sættedammen en Dinamarca, donde decenas de familias conviven en una estructura a medio camino entre la “comuna” y el individualismo convencional. ¿Algún arquitecto entre los lectores? Me encantaría leer vuestras reflexiones. Acabo de descubrir este tema y me fascina (me refiero a la arquitectura, claro está).

32 pensamientos en “Sexo y Arquitectura

  1. Las costumbres sexuales, como cualquier otra costumbre, tienen su reflejo en la arquitectura. Hay también estudios sobre la relación de la religión y la arquitectura. O más concretamente de las diferencias que hay en la arquitectura europea en función de que tipo de cristianos predominen. Se centra mucho en Alemania y Holanda, que teniendo un clima muy parecido tiene un estilo arquitectónico muy diferente.
    Entiendo que en cualquier caso tiene más interés relacionar sexo con arquitectura que religión con arquitectura…o incluso cultura en general 🙂

  2. Una de las primeras frases que nos dijeron en clase de análisis de formas II, allá por 1979, es que TODO es arquitectura incluido el sexo. De acuerdo que no es, quizás, el mejor momento para buscar paralelismos ni inspiraciones formales pero, para empezar, puedes cobijar y/o ser cobijado, etc, etc, etc.

  3. Alberto, a mi juicio, todo deriba del mismo asunto: El caracter de la sociedad y su entorno.
    Este escritor concluye que la arquitectura brasileña es más sexual que la escocesa. Pero lo que yo creo es que simplemente es una arquitectura más extrovertida. Debido a la notable diferencia de clima entre un país y el otro, a su cultura y mucho sobre todo a las corrientes arquitectónicas. Por todos es sabido el amor de Niemeyer por las mujeres…
    Simplemente yo creo que la arquitectura no deja de ser una respuesta a lo que la sociedad, la cultura, y el entorno demanda dentro de unos límites.

    • Totalmente de acuerdo, la arquitectura, más allá de la mera construcción, es una forma de expresión, y al final lo que refleja son la forma de vivir y pensar de una sociedad, y el sexo forma parte de la naturaleza humana y por tanto de la sociedad. Mucho se ha tratado sobre el sexo y sobre la sensualidad. Ejemplos tenemos en Ledoux y Boullé, en Le Corbusier y Niemeyer, Formas fálicas las encontramos no solo en la torre Agbar,El Edificio Swiss Re de Londres, o la nueva sede del partido Comunista de China en Pekín, o el Oikema de Ledoux. En el día a día de un arquitecto, también se diseña pensando en el sexo, pero se habla con el cliente en el entorno privado, y no todos los clientes son iguales. En fín…. mucho se ha escrito y hecho y mucho se seguirá escribiendo y haciendo.

  4. no se si tienen algo que ver pero en la era moderna, los arquitectos no se si pensando en el sexo o que, han hecho de los edificios formas fálicas, me refiero a los rascacielos cada vez mas altos, o debería decir mas largos, la imaginación de los arquitectos es sublime pero todos o casi todos tienen tendencias hacia lo alto, ademas compitiendo por su bravura, ademas creo que el edificio mas sexual que existe es la torre AGBAR de Barcelona, una expresión de lo hermoso que es el sexo versus arquitectura

  5. Pues a mí me parece que tener una iglesia ( todo un símbolo fálico apuntando al cielo) tiene su ” Puntito” de arquitectura que estimula el sexo. Su clima en invierno es posible que no.

  6. entorno a este tema. Arquitectura y sexualidad. Centrado sobretodo en Playboy en U.S. en los 50’s-60’s hay dos ensayos SUPERINTERESANTES!! Uno de PRECIADO, Beatriz. “Pornotopía” y otro de COLOMINA, Beatriz; BRENNAN, Annmarie (et.al.) “Cold War HotHouses: Inventing Postwar Culture from Cockpit to Playboy”. Aunque este tema: Arquitectura y Sexualidad ya habían trabajado en el siglo XVII arquitectos como Ledoux con su «Oikema» o el propio Marqués de Sade.

  7. Como estudiante siempre he tenido curiosidad por el tema y sí que existen diversas publicaciones, pero no suficientes… Sigue siendo un tema tabú en la escuela que debería plantearse e investigarse como un factor más, y muy importante, para la disfrutar de los espacios.
    No creo que un edificio en forma fálica incite al sexo, se trata como con las personas de insinuar, de sorprender, de sentir… Ejemplos más claros son las termas, saunas, etc. El claroscuro, las siluetas, las formas distorsionadas por el vapor, olores y sonidos cuidadosamente seleccionados, calor…

  8. Fascinante. Estoy de acuerdo con gran parte de los lectores: no considero que sea cuestión de literalidad, sino más bien de estímulos y sentimientos.

    Sea como sea, un tema muy poco manido y que ha despertado mi interés también. Te felicito.

  9. Curiosa la eleccion del tema, nunca había relacionado una cosa con la otra…falta de imaginación, quizás…pero sí que me parece interesante.

  10. Un gran tema por descubrir, una de mis opciones en el proyecto de master en arquitectura era: El sexo en la arquitectura.
    Mucha de la arquitectura que nos rodea responde de forma oculta o a través de tabúes a cuestiones sexuales, llegando a expandirse de forma ignorada a su verdadera utilidad.
    ¿Porqué se rodea un dormitorio principal por un baño y un vestidor?
    ¿Como se distribuyen ciertos jardines, alamedas, paseos públicos?
    ¿Donde se situan los dormitorios principales?
    ¿ … etc … ?

  11. No soy arquitecta…pero sí geógrafa…y el clima condiciona aunque siempre te puedes salir de la norma aunque te llamen loc@…igual lo que hace falta es que el primer@ se atreva a reclamar esa necesidad de “bienestar”… una vez más…Gracias.

  12. Hola a tod@s!
    Pienso activamente que la construcción y la arquitectura en general, como casi todo, está condicionada por el género de las personas que la llevan a cabo y fuertemente influenciada por la socialización de género, así como el uso que se vaya a dar a la edificación y su entorno.
    Diseñamos desde la división sexual del trabajo y con roles y estereotipos de género. Las desigualdades son más obvias en las ciudades, donde la diversidad no se contempla, pensemos en una persona con discapacidad y la dificultad para acceder a muchos lugares.
    Las ciudades no son ni accesibles, ni amables con las personas que la habitan y siguen discriminando por razón de sexo.
    Lo que si está claro,es que si pensáramos en confort mental, sexual y espiritual en nuestros diseños, donde priman sin duda otros intereses, los resultados físicos y morfológicamente hablando de nuestras propuestas e diseño, serían muy diferentes a los que vemos en nuestras ciudades.
    Una cosa es lo que puedas pensar y desear crear y desarrollar aqruitectónicamente y otra muy diferente, lo que se permite edificar hoy día y en otras épocas en cuanto a permisologías y a la adaptación urbana y su contexto.

    Saludos!
    M.J.A.G.

  13. Pingback: Sexo y Arquitectura

  14. Más allá de las anecdóticas, y a veces rebuscadas, analogías de las formas con falos y vulvas, creo que la humanidad occidental tendría más sexo si los clientes pidieran a los arquitectos menos salas de estar organizadas en torno a la televisión.

  15. Pingback: UNA SENTENCIA ANULA LA JUBILACIÓN FORZOSA DE LOS MÉDICOS. « AENCOAL

  16. Del Sexo y del resto de asuntos que conciernen a nuestra vida.

    Los que, como es mi caso, estamos ya acabando la carrera de arquitectura y por tanto hemos vivido en pisos de estudiantes durante los años de la misma, nos encontramos con que en el periodo probablemente más activo sexualmente de nuestra vida ha transcurrido en espacios deprimentes!

  17. Qué manía tenéis algunos con el sexo ! Estoy segura que mucha gente entra a leer este blog sin que te sea necesario meter el sexo en el post. Te diré, shico, para hacerlo breve: el SEXO no existe. Los seres humanos cuando amamos, amamos con todo nuestro ser. Con esta Unidad que somos. Es imposible saber si amamos mas con el hígado que con las supra -renales, con la aorta o el cerebelo. AMAMOS, eso es lo importante, lo intransferible. Si nuestros órganos mas íntimos y reproductores reaccionan, es porque el AMOR nos motiva. Cordiales saludos.

  18. No soy arquitecto, soy historiador del arte y también me apasiona la arquitectura. Hay que recordar que desde para Vitruvio y para sus “descubridores” renacentistas los órdenes tenían sexo. Así el dórico era viril y por ello indicado para templos dedicados a dioses masculinos, mientras que el jónico era femenino, y su representaba esquemáticamente a una doncella. Últimamente proliferan los estudios histórico-arquitectónicos sobre los espacios destinados a hombres y mujeres en la arquitectura residencial. Asimismo no faltan estudios específicos sobre el sexo y el urbanismo, como “Queer sites. Gay urban histories since 1600” al cuidado de David Higgs (Nueva York: Routledge, 1999) sobre los espacios de sociabilidad gay o el mobiliario urbano (urinarios públicos), o también contribuciones tan sugestivas como el artículo de Diane Yvonne Ghirardo “The topography of prostitution in Renaissance Ferrara” (Journal of the Society of Architectural History, vol. 60, nº 4, diciembre 2001) Y por último tenemos el famoso proyecto (no ejecutado) de uno de los tres llamados “arquitectos revolucionarios” Claude-Nicolas Ledoux (1736-1806), el Oikema o lugar de iniciación sexual para jóvenes, cuya planta es un falo.

  19. Por el momento parece que el Oikema de Ledoux gana por puntos. No podemos olvidar tampoco los gineceos y androceos de la Roma clásica, ni el haram (harén), ni cómo la segregación social de la mujer en el mundo islámico ha condicionado la planificación y el aspecto exterior de la arquitectura doméstica, sobre todo en Al-Andalus; quedan buenos ejemplos en las denominadas “casas moriscas” de Granada.

  20. En “Cristianismo, tolerancia social y homosexualidad” de John Boswell se citan documentos sobre cómo al ubicarse los dormitorios conventuales masculinos en crujías sin compartimentar, existían unos encargados de vigilar que no se produjesen actos “pecaminosos”. La aplicación del Panóptico de Bentham a cárceles, internados masculinos y acuartelamientos militares ha ido muchas veces en ese sentido: controlas y vigilar desde la propia planificación arquitectónica el sexo.

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