EN DIRECTO: Ataque al semanario satírico Charlie Hebdo

3 pensamientos en “EN DIRECTO: Ataque al semanario satírico Charlie Hebdo

  1. Si cedemos al espurio respeto a las creencias, primero dejaremos de publicar viñetas porque ofenden a algún creyente, luego deberemos vestir a nuestras hijas, madres o esposas con un saco negro porque su presencia provoca al piadoso pervertido, después habrá que acudir puntual y obligatoriamente a la mezquita, pagoda, templo o iglesia que se nos asigne porque nuestra ausencia siempre insultará a algún fervoroso acólito y al final se acaba viviendo en el Afganistán o el Irán de los ayatolas, en el Tíbet de los opresores lamas del siglo XX o en la Europa del Medievo. Así que, o nos podemos a blasfemar con más energía o acabaremos viviendo en una pesadilla en donde el increíble batiburrillo de creyentes nos impongan sus absurdas y dementes ideas, con el resultado final de dejar de ser ciudadanos del siglo XXI para volver a ser humillados vasallos del siglo IX. http://diario-de-un-ateo.blogspot.com/2011/10/feliz-dia-de-la-blasfemia.html

  2. Empiezo condenando total y absolutamente el atentado contra la sede de Charlie Hebdo en el que murieron periodistas y policías. Una vez dicho esto…
    El ser humano es libre por naturaleza y lógicamente quiere ejercer esa libertad. Pero todos somos conscientes de que la libertad individual tiene que estar orientada hacia el bien de la sociedad y de los demás como individuos y por eso la libertad en las sociedades democráticas está tamizada por leyes que marcan una serie de derechos y deberes
    La libertad no es hacer lo que me da la gana y por eso a nadie le parece bien que dos musulmanes se pongan a pegar tiros y quiten la vida a 12 personas. Esto es totalmente condenable por muy “libremente” que lo hayan hecho.
    Pues bien, si concretamos esto, pasa lo mismo con la famosa “libertad de expresión”. No todo lo que me da la gana lo puedo expresar cuando me da la gana y como me da la gana. Si hilamos fino, el ser humano se expresa no sólo con palabras y dibujos, sino también con gestos, actos, posturas, etc. Y por lo tanto se podría considerar que esos musulmanes estaban ejerciendo su libertad de expresión manifestando su enfado hacia una revista que ofende a su profeta continuamente.
    Me encanta el buen humor de muchas personas que estos días han defendido la libertad de expresión de estos “humoristas”, pero “sobre humores no hay nada escrito” y lo que a uno le parece muy gracioso a otro no se lo parece. Si se muere la madre de uno de esos defensores a ultranza de Charlie Hebdo y yo hago un dibujo riéndome de ella espero que me denuncien, pero igual su sentido del humor no tiene límites. Pues bien, volviendo a los musulmanes, todos entendemos que ese no es el modo de expresar que estaban enfadados, por muy “libremente” que se expresasen. Tendrían que haber expresado su sentimiento de ofensa a través de cauces legales. Porque, repito, no todo se puede expresar de cualquier modo, y la revista Charlie Hebdo ofendía la sensibilidad de muchos. Y quien no respete las demás sensibilidades es un dictadorcillo que se cree que todo se puede medir por su vara de sentir humor.
    Esa revista ya se cerró una vez porque así lo dictaminó la Justicia ya que se rió de la muerte de el general francés Charlesde Gaulle ofendiendo a familiares y amigos. Si se ríen de la muerte de mi padre o madre voy a juicio, ya sé que otros se lo tomarían con mucho humor y me alegro. Yo me sentiría ofendida y podría expresarlo con un puñetazo pero creo que la libertad de expresión no es una Verdad Suprema y que tiene límites. No puedo injuriar, difamar, ofender, denigrar, herir…, al de enfrente. No toda forma de expresión vale.
    En vez de exponer mi idea yo podía haber puesto, con mucho humor, que todos los que defienden la libertad de expresión a pesar de los pesares son unos gilipollas y sé que se hubiesen reído y que les daría igual porque son muy risueños, pero entonces por la libertad de expresión nos cargamos el diálogo. Muy propio de esta sociedad individualista, relativista y egoistilla…
    Hay muchas formas de insultar a las personas, también a través del desprecio a sus creencias. A mi alguien me puede argumentar el por qué mis creencias no le gustan y no me sentiría ofendida ya que el hecho de debatir conmigo me hace pensar que me tiene en consideración. Si empieza a denigrar mis creencias sin argumentar, en el fondo me está llamando gilipollas de una forma muy sutil, porque me está diciendo “como puedes ser tan gilipollas de creer en eso que no necesita ni de argumentación para rebatirte”. Y con un dibujo se puede muy fácilmente caer en eso, como caía la revista Charlie Hebo que como he dicho antes se reía hasta de la muerte de personas. Quien crea que esto es “libertad de expresión” que me avise el día en que muera su madre o padre que probamos qué tal va de sentido del humor…
    Y por último, es muy bonito todo lo que se puede aprender cuando se discute y debate, pero eso es posible cuando nadie ridiculiza a nadie y todos argumentan con mucho respeto. Rebatir no implica siempre ofensa y todos sabemos muy bien cuándo ofendemos y cuándo no. Si al debatir dos personas sobre este tema uno llamase “gilipollas” al otro y ese otro respondiese con una viñeta de unos cuantos lamiéndole el culo a un personaje que representase a Charlie Hebdo defecando, ese DIÁLOGO no hubiese sido posible. Eso sí,¡ se habrían expresado ambos con mucha libertad!

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