El astronauta que canta David Bowie desde la Estación Espacial (Vídeo)


bowie

Crédito de la fotografía: YouTube

En los 6 meses que ha durado su misión en la Estación Espacial Internacional, el astronauta canadiense Chris Hadfield se ha convertido, con sus fotografías, en una estrella de Twitter y también nos ha enseñado qué ocurre cuando se llora en el espacio.

Ahora Hadfield se despide de la Estación Internacional a su manera: cantando Space Oddity de David Bowie desde el espacio. (Atención a la letra de la canción, está ligeramente adaptada para la ocasión…)

Si alguno de vosotros se anima a crear un club de fans de Chris Hadfield, por favor, contad conmigo.

Café con los lectores (ACTUALIZACIÓN)

coffee mocha

Queridos lectores:

Gracias.

Estoy abrumado por vuestras respuestas a la invitación al café. He recibido más de 1.500 mensajes desde todos los rincones del mundo (de Nueva York a Montevideo y desde Sidney a Ciudad del Cabo).

Perdonadme si tardo un tiempo en responderlos todos.

Me habéis hecho muy, muy feliz. Gracias de todo corazón.

Alberto.

Humor, inteligencia y ternura (o la vida misma)


Rober Ebert (Crédito de la fotografía: AFP)

Roger Ebert (Crédito de la fotografía: AFP)

En la tarde del 3 Junio de 2003 se proyectaba en el Festival de Cannes la película “The Brown Bunny”, del director estadounidense Vincent Gallo. Roger Ebert, ya por entonces un crítico de cine legendario, cubría el festival para el periódico Chicago-Sun Times. Esta es la brevísima (y genial) crónica que apareció impresa al día siguiente:

Una vez me hicieron una colonoscopia y me dejaron ver la operación por una pantalla. Aquella experiencia fue más entretenida que soportar la película “The Brown Bunny”.

Gallo protestó por aquella crónica y calificó al crítico de “pobre gordito”. Ebert contestó unos días después:

Es verdad, estoy gordo. Pero algún día estaré delgado y él seguirá siendo para siempre el director de “The Brown Bunny”.

Roger Ebert falleció la noche del pasado jueves. Para este humilde blogger que os escribe, Roger Ebert era una de sus referencias fundamentales. Un maestro que dominió las tres cualidades que más admiro en un ser humano: el sentido del humor, la inteligencia y la ternura.

Las críticas cinematográficas de Ebert eran puras joyas literarias. Aquí está lo que escribió sobre una de sus películas favoritas, “Tres colores, Rojo” de Krzysztof Kieślowski:

En nuestras vidas estamos conectados a algunas personas y nunca nos cruzamos con otras, pero todo podría haber sido diferente. Cuando miramos atrás, siempre describimos lo que ocurrió como si formase parte de un plan. Comprender y aceptar cuán aleatoria y accidental es la vida -cómo de vastas son las probabilidades en contra de que cualquier evento particular ocurra- sería humillante…
Este es el tipo de película que te hace sentir intensamente vivo mientras la ves, el tipo de película que te hace salir a la calle con ganas de hablar profundamente con la persona que encuentres. Sea quien sea.

En 2011, cuando ya sabía que el cáncer acabaría con su vida, Ebert escribió una autobiografía titulada “Life Itself” [La Vida Misma] donde definía así sus convicciones políticas:

La palabra “bondad” cubre todas mis creencias políticas. No hay necesidad de explicar más. Creo que si, al final, de acuerdo a nuestras capacidades, hemos hecho algo para que los demás sean un poco más felices, y algo para hacernos un poco más felices a nosotros mismos, eso lo mejor que podemos hacer. Hacer menos felices a los otros es un crimen. Hacernos infelices a nosotros mismos es donde todo crimen comienza. Debemos tratar de aportar alegría al mundo. Esto es cierto sin importar cuáles son nuestros problemas, nuestra salud, nuestras circunstancias. Tenemos que intentarlo.
No siempre supe esto. Estoy feliz de haber vivido lo suficiente para averiguarlo.

Invito a un café a los lectores que les apetezca

cafe

El Marsupio tomando un café.

Queridos lectores: hace tiempo que me planteaba cómo daros las gracias por estar siempre ahí.

Al principio pensé en organizar una fiesta, pero me apetece más conoceros uno por uno. Así que, a quien le apetezca, le invito a tomar un café (por ahora en Madrid, donde vivo).

Si queréis venir con algún amigo, vuestra pareja o vuestra nieta, yo encantado. Me fascina conocer gente nueva.

Pues eso, si te apetece tomarte un café con el Marsupio, escríbeme un mensaje a través de esta página de Facebook y tratamos de organizarlo.

Actualización (14/Abril): 

Queridos lectores: Gracias.

Estoy abrumado por vuestras respuestas a la invitación al café. He recibido más de 1.500 mensajes desde todos los rincones del mundo. Perdonadme si tardo un tiempo en responderlos todos.

Me habéis hecho muy, muy feliz. Gracias de todo corazón.

Las 10 virtudes para ser una persona completa


[caption id="attachment_5950" align="aligncenter" width="690"]resilencia Crédito de la imagen: Alain De Bottom[/caption] Tras publicar “Religión para ateos el año pasado, Alain de Botton recibió ataques de todos los lados. Los creyentes le acusaban de despreciar las tradiciones religiosas. A los ateos no les gustó que defendiese que las religiones también encierran valores que merece la pena conservar. El escritor suizo respondió a sus críticos planteando una pregunta: ¿cómo serían los 10 mandamientos si pudiésemos reescribirlos? ¿Cualés son las 10 virtudes más importantes para un ser humano? Aquí está su lista:

1.- Resiliencia: Seguir adelante cuando sólo vemos oscuridad en nuestro futuro. Aceptar que las decepciones y los reveses forman parte de cualquier vida humana. No asustar a otras personas con nuestros miedos. 2.- Empatía: La capacidad de conectar con las experiencias de otra persona. Y también el coraje de ponerse en el lugar del otro y mirarse a sí mismo con honestidad. 3.- Paciencia: Con frecuencia perdemos los nervios porque creemos que las cosas tendrían que ser perfectas. Los humanos hemos avanzado mucho en algunos aspectos (por ejemplo en la tecnología) pero muy poco en otros: por ejemplo, en la capacidad para aceptar que las cosas no siempre son como queremos. 4.- Sacrificio: De forma natural, todos buscamos nuestro propio beneficio. Pero también tenemos una capacidad milagrosa para, en algunas ocasiones, olvidar nuestros intereses personales y sacrificarnos por otra persona o por una causa. 5.- Buenos modales: Los buenos modales tienen mala fama. Normalmente asumimos que “ser educado” es sinónimo de “ser falso” y lo contrario de “ser nosotros mismos”. Pero los modales son una regla necesaria para cualquier civilización y están íntimamente asociados a la tolerancia: la capacidad de vivir junto a personas con las que nunca estaremos de acuerdo. 6.- Sentido del humor. 7.- Consciencia de uno mismo: No hacer responsables a los demás de todos nuestros problemas o cambios de humor. 8.- Perdón. 9.- Esperanza: El pesimismo no es necesariamente un signo de “inteligencia y profundidad intelectual”, ni el optimismo un reflejo de necedad. 10.- Confianza: A veces no alcanzamos nuestros sueños por el simple hecho de que no nos atrevemos a intentarlos. La confianza no es arrogancia, sino la consciencia de que nuestras vidas son cortas y de que, en realidad, tenemos muy poco que perder cuando nos arriesgamos a luchar por lo que queremos.
Con esta lista, De Bottom se ganó un nuevo grupo de detractores: algunos de sus colegas filósofos le acusan de “olvidar el rigor intelectual” y centrar su trabajo en un tema propio de “vulgares libros de autoayuda”. Pero, como explica el autor suizo:
Vivimos en una sociedad en la que todo el mundo entiende que vayas al gimnasio para entrenar tus músculos. Pero si dices que estás trabajando “para transformarte en una persona más completa”, muchos te miran como si fueses “un rarito”. Yo no lo entiendo. ¿Acaso hay algo más importante?
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¿Un consejo? Comete más errores

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Crédito de la imagen: Wikimedia Commons

Anoche descubrí que Neil Gaiman tiene un blog.

Al igual que sus novelas, cómics y obras de teatro, el blog de Neil Gaiman es diferente a todos los blogs del mundo. (Podéis encontrar incluso su receta para hacer mermelada de arándanos).

Cada 31 de Diciembre, Gaiman escribe en su blog un deseo para el año siguiente. Su deseo para 2012 es uno de los mejores consejos que he leído nunca:

Espero que en este año que comienza cometas más errores.

Porque, si estás cometiendo errores, significa que estás haciendo cosas nuevas, intentando cosas nuevas, aprendiendo, viviendo, empujando tus límites, cambiándote a ti mismo, cambiando el mundo. Estás haciendo cosas que no habías hecho antes, y sobre todo, estás Haciendo Algo.

Así que, este es mi deseo. Comete nuevos errores. Comete errores gloriosos, increíbles. Comete errores que nadie haya cometido antes. No te preocupes de que lo que hagas no sea lo suficientemente bueno: en el trabajo, en el amor o en la vida.

Sea lo que sea a lo que tienes miedo, Hazlo.

Comete tus errores, el próximo año y para siempre.

Los 5 remordimientos más habituales antes de morir

Crédito de la fotografía: Rosie O'Beirne, licencia creative commons

Crédito de la fotografía: Rosie O’Beirne, licencia Creative Commons

Bronnie Ware ha acompañado a cientos de personas durante las últimas semanas de sus vidas.

Esta enfermera austrialana, especialista en cuidados paliativos, confiesa que “casi todas las personas expresan los mismos remordimientos antes de morir”:

1.- Ojalá hubiese tenido el coraje de vivir la vida que yo quería y no la que los demás esperaban de mí.

Este es el remordimiento más común. Cuando somos conscientes de que nuestra vida se está terminando, miramos hacia atrás y vemos todos los sueños que no hemos realizado. Mucha gente no se atreve a perseguir sus sueños y muere sabiendo que ellos son los responsables de las decisiones que los impidieron.

No somos conscientes de la libertad que tenemos por el mero hecho de estar sanos. Cuando llega la enfermedad, ya es demasiado tarde.

2.- Ojalá no hubiese trabajado tanto.

Este comentario me lo repitieron la mayoría de los hombres a los que asistí. Se arrepentían de no haber dedicado más tiempo a su pareja y a sus hijos cuando eran pequeños.

3.- Ojalá hubiese tenido el coraje de expresar mis sentimientos.

Muchas personas esconden sus sentimientos para evitar conflictos con los demás. El resultado es que se conforman con una existencia mediocre.

No podemos controlar las reacciones de los demás. Y, aunque al principio otra persona se moleste cuando somos honestos, eso hace que una relación crezca. O que se acabe una relación que no era saludable. En ambos casos, todo el mundo sale ganando.

4.- Ojalá hubiese mantenido el contacto con mis amigos.

Muchas personas no se dan cuenta de la importancia de los amigos hasta que la muerte se acerca. Nos absorbemos tanto en nuestras rutinas que dejamos marchitarse las amistades. Olvidamos ofrecer a nuestros amigos el tiempo y el esfuerzo que merecen.

En las últimas semanas de vida, lo único que importa es el amor y las relaciones. Todo lo demás -el dinero, el éxito profesional- es absolutamente irrelevante.

5.- Ojalá me hubiese permitido ser más feliz.

Desgraciadamente, este remordimiento también es muy común.

Muchas personas no se dan cuenta de que la felicidad es una opción hasta que la muerte se acerca. Muchos se han dejado arrastrar por el confort de la vida cotidiana, el miedo al cambio o a la reacción de los demás.

La vida está hecha de decisiones. Y es tuya. Decide.

 

Para un amigo que está sufriendo

casablanca

Daría cualquier cosa por aliviarte de un pedazo de tu dolor y cargarlo sobre mi espalda.

Pero sé que no puedo.

Sé que sólo tú puedes sentir ese dolor. Sé que sólo tuya es la terrible tarea y responsabilidad de seguir caminando aún cuando todo haya perdido su sentido.

Sólo quiero que sepas que me tienes para lo que necesites en esa jornada. Para contarnos chistes o para llorar. O, simplemente, para sentarnos juntos en silencio.

Te admiro y para mí siempre será un honor estar cerca de ti.

Permíteme terminar aquí y guardar un buen rato de silencio.

Guardar silencio para pensar en ti.

 

Respuesta de una lectora hermosa, libre y valiente

Fotografía de la lectora en cuestión. Una mujer hermosa, libre y valiente.

Fotografía de la lectora en cuestión. Una mujer hermosa, libre y valiente.

Empiezas un blog y acabas descubriendo, un año después, que la magia existe.

Para este humilde blogger, Kurt Vonnegut es su referencia. Y Vonnegut decía que para escribir un texto que respire, es necesario que su autor tenga en la cabeza a una persona en concreto a la que se dirige. Si escribes pensando en todo el mundo, tus líneas morirán de asfixia.

Descubrí la carta de Amelia Earhart y decidí publicarla pensando en una mujer. Estaba convencido de que ella también podría haber escrito esa carta. Pero nunca nunca me gusta decir a quién está dedicada cada entrada. Tampoco se lo dije a ella.

Esta mañana al despertarme, me he quedado helado cuando he abierto el email y me he encontrado con un mensaje de, precisamente, esa persona:

Me siento exactamente igual que Amelia, en cada coma, en cada trazo, en cada pensamiento que le dedica a su futuro marido. Y todo ello en un marco del amor mejor entendido.

Encima se casaron un 7 de febrero de 1931. Para que luego en otro 7 de febrero de 1982 naciera yo, que este 7 de febrero haga yo 31 años.

El mejor regalo, de esta semana, ya te digo que ha sido esta carta.

Soy incapaz de recordar el cumpleaños de nadie y eso me ha causado algunos problemillas (cf. exnovias enfurecidas). Así que gracias a ti, por descubrirme que la magia existe.

Carta de amor de una mujer hermosa, libre y valiente


Amelia Earhart.

Amelia Earhart.

En la mañana del 7 de febrero de 1931, unas horas antes de contraer matrimonio, Amelia Earhart se sentó a escribir esta carta dirigida a su futuro esposo, George P. Putnam.

Amelia era ya por aquel entonces un mito de la aventura: en 1927 se había convertido en la primera mujer que cruzaba el Atlántico en monoplano.

Creo que esta es la carta de amor más hermosa, libre y valiente que jamás he leído:

Querido GPP,

Creo que debería dejar escritas algunas cosas antes de que nos
casemos, aunque ya hayamos hablado muchas veces sobre ellas.

Tengo que reiterarte mis dudas con respecto al matrimonio, mi sensación de renunciar a oportunidades en un trabajo que tanto significa para mí. Tengo la sensación de que casarme es una de las decisiones más estúpidas que jamás he tomado. Sé que habrá compesaciones, pero no puedo ocultarte mis dudas.

Para nuestra vida en común quiero que comprendas que no estarás sometido a ningún código de fidelidad y que yo tampoco me considero atada a ti. Si somos honestos, podremos evitar las dificultades que surgirán si tú o yo nos enamoramos de otra persona.

Por favor, no interferamos en el trabajo del otro, ni permitamos que el resto del mundo contemple nuestras alegrías o desacuerdos. En este sentido, voy a tener que mantener algún lugar donde pueda ser profundamente yo misma. No puedo soportar los confinamientos, por muy atractiva que sea la jaula.

Debo exigirte una promesa cruel: que me dejarás marchar dentro de un año si no hemos encontrado la felicidad juntos.

Voy a tratar de hacerlo lo mejor posible y ofrecerte esa parte de mí que conoces y que tanto quieres.

A.E.

George y Amelia contrajeron matrimonio aquella misma tarde y permanecieron juntos hasta la trágica desaparición de Amelia en 1937, cuando intentaba circumnavegar la Tierra en monoplano.

(h/t a Maria Popova por esta joya)

PD.- Después de escribir este texto, me llevé una maravillosa sorpresa.