Desde Irak a Cataluña: un mensaje personal

He pasado la mayor parte de este año en Irak, pero empiezo a estar muy preocupado por lo que está sucediendo en casa.

No sé cómo lo veréis desde allí, yo desde aquí veo señales que me asustan.

Veo cada vez más la caricatura grotesca del que piensa diferente.

Veo a gente a la que respeto y quiero despreciándose mutuamente en las redes sociales.

Evidentemente que el debate, por duro que sea, es sano y necesario. Hay pocas cosas tan interesantes en la vida como seguir un debate argumentado y riguroso. El mundo sería un lugar horroroso si todos estuviésemos de acuerdo en todo.

Pero una cosa es debatir ideas y otra el uso del lenguaje con el único fin de caricaturizar, humillar, hacer daño al otro.

Sería disparatado trazar comparación alguna entre lo que sucede en Irak y lo que ocurre en España y Cataluña. Pero veo comportamientos que resuenan con algunas de las cosas que he visto durante estos meses aquí.

Quizás desde lejos el mayor problema de Irak parecen las ciudades destrozadas por los combates. Y eso evidentemente es un gran problema. Pero es un problema que tiene solución: basta dinero para arreglarlas. (Y sí, ojalá llegase ese dinero).

Hay un problema mucho más grave: el odio. Y cuando ha habido invasiones, genocidios, una sucesión de guerras civiles, cuando al resto del mundo le importan una mierda los muertos aquí, cuando todas las personas han perdido a alguien querido, la deshumanización del otro se convierte en un virus que se transmite de generación en generación. Y eso no hay dinero que lo arregle.

Tenemos que debatir y discutir de política, del futuro de España y Cataluña. Pero no podemos olvidarnos nunca de que “el otro” es un humano, con sus miedos y obsesiones, sus grandezas, alegrías y miserias.

Como olvidemos eso, nos vamos al precipicio. Nos vamos al puto precipicio.

Cuando acabe de escribir esto, voy a hacer la mochila. Por un tiempo voy a cambiar Irak por Barcelona. Quiero sentarme con vosotros y escucharos: me da igual que seáis pro-independencia, anti-independencia, pro-referéndum, anti-referéndum, de la CUP o de Ciudadanos.

Quiero conoceros, quiero escucharos, quiero entender qué está sucediendo.

Así que, si en los próximos días alguno de vosotros está por Barcelona y le apetece tomarse un café conmigo, yo estaría encantado.