Los kurdos han votado mayoritariamente por la independencia. ¿Qué ocurre ahora?

Alberto Sicilia / ERBIL (Kurdistán Iraquí)

Una abrumadora mayoría de los kurdos de Irak votaron por el “Sí” en el referéndum por la independencia.

Según anunció ayer la comisión electoral, el “Sí” alcanzó un 92% de los votantes, contra el 7% por el “No”. La participación fue del 72%.

Algo importante que, sin embargo, no se ha publicado es la distribución de los votos por provincias: hay que recordar que en algunos territorios controlados por la administración kurda viven importantes minorías (principalmente árabes y turcómanos) que temen la independencia y habían anunciado que no participarían en el referéndum.

El gobierno kurdo no ha hecho ninguna declaración unilateral de independencia, y tras el anuncio de los resultados, ha ofrecido al gobierno iraquí unos meses para negociar la separación de los territorios.

Bagdad, que se había opuesto a la celebración del referéndum, ha respondido con dureza.

El Parlamento ha pedido oficialmente al Primer Ministro que despliegue tropas en Kirkuk, una región rica en petróleo bajo el control militar de los kurdos pero que Irak reclama como suya.

Además ha ordenado que todas las aerolíneas internacionales detengan sus vuelos desde el aeropuerto de Erbil, la capital kurda.

Bagdad cuenta con dos grandes aliados en la zona: Turquía e Irán, dos países con amplias minorías kurdas que temen revueltas en su territorio.

El referéndum de independencia de los kurdos en 6 claves

ALBERTO SICILIA / Erbil (Kurdistán Iraquí)

Este lunes 25 de septiembre de 2017, los kurdos de Irak votan por su independencia. Un día que puede ser histórico para el futuro de Oriente Medio.

1.- Pero, antes de nada, ¿quienes son los kurdos?

Los kurdos son seguramente el mayor grupo étnico del mundo sin un Estado. Con una población de alrededor de 35 millones de personas, los kurdos habitan en una región dividida por las fronteras de cuatro países:

“Kurdistán del Norte” (en Turquía), alrededor de 17 millones de personas.
“Kurdistán del Sur” (en Irak), alrededor de 7 millones de personas.
“Kurdistán del Este” (en Irán), alrededor de 10 millones de personas.
“Kurdistán del Oeste”, también conocido como “Rojava” (en Siria), alrededor de 3 millones de personas.

(A estas poblaciones habría que añadir todos aquellos que viven en la diáspora alrededor del mundo).

2.- Este referéndum se celebra en el Kurdistán de Irak. ¿Cuál es la situación actual de los kurdos en Irak?

Desde octubre de 1991, el Kurdistán iraquí es una región autónoma, (de hecho, la única región autónoma de Irak). Tiene su propio ejército (los llamados “peshmerga”), tiene su propio presupuesto (pues vende el petróleo que se extrae en la región), tiene su propio parlamento, y controla sus fronteras de manera independiente al gobierno de Bagdad.

Uno de los grandes problemas de los kurdos de Irak es que no siempre han estado unidos. Entre 1994 y 1996 hubo una guerra civil dentro de la Región Autónoma del Kurdistán entre el “Partido Democrático Kurdo” (dirigido por Masoud Barzani) y la “Unión Patriótica del Kurdistán” (dirigida por Jalal Talabani). Como resultado de aquella guerra, cada uno esos partidos políticos acabó controlando una mitad del kurdistán iraquí.

El referéndum de independencia del Kurdistán fue impulsado al principio por el Partido Democrático del Kurdistán. Finalmente la Unión Patriótica del Kurdistán también se unió a la llamada al referéndum.

Aunque todos los grandes partidos kurdos quieren la independencia, algunos dudan de que este sea el mejor momento para plantear un referéndum y creen que se trata más bien de una jugada política de Masoud Barzani para mantenerse en el poder.

3.- ¿Por qué quieren los kurdos la independencia?

En primer lugar porque son seguramente una de las mayores minorías étnicas sin Estado y llevan más de un siglo peleando por su independencia.

Al final de la Primera Guerra Mundial, cuando Francia y Reino Unido dividieron el Imperio Otomano, a los kurdos se les prometió un Estado propio. Pero al final acabaron divididos entre las fronteras de 4 países, siendo minoría en todos ellos.

La historia del pueblo kurdo está repleta de persecuciones y genocidios. Entre 1986 y 1989, más de 100.000 kurdos murieron en los ataques con armas químicas del ejército de Saddam. (El llamado “Genocidio de Anfal”).

Cuando en 2014 ISIS conquistó Mosul y el ejército de Irak huyó, los kurdos formaron la primera línea de combate contra el grupo terrorista. Ahora consideran que ha llegado el momento de que el mundo reconozca su derecho de autodeterminación.

4.- ¿Por qué el gobierno de Bagdad se opone al referéndum?

El gobierno central de Irak considera “sagrada” la unión territorial del país y se apoya en la Constitución para declarar ilegal el referéndum. “Si hay que votar sobre el futuro de Irak, deberán hacerlo todos los iraquíes, no sólo los kurdos”, ha declarado reiteradamente Haider al-Abadi, el Primer Ministro de Irak.

5.- Los territorios en disputa

Los kurdos y Bagdad no sólo están enfrentados por la posible independencia. Tampoco se ponen de acuerdo en “qué territorios” constituyen el Kurdistán.

En el siguiente mapa en rojo podéis ver los territorios que Bagdad considera oficialmente “región del Kurdistán”. En naranja los territorios que los kurdos también consideran suyos.

El principal problema se encuentra en los alrededores de Kirkuk, pues es una región muy rica en petróleo.

La mayoría de los territorios en disputa están en control de las fuerzas kurdas. El referéndum se celebrará también en esas zonas, pero los resultados se publicarán por separado.

6.- Olvido internacional de los kurdos

Todos los países potentes en esta zona del mundo se oponen al referéndum kurdo. Irán y Turquía por miedo a que sus minorías kurdas reclamen también su independencia. EEUU y la UE porque creen que la independencia puede desestabilizar Irak.

Nos acordamos de los kurdos cuando los necesitamos para luchar contra ISIS. Ahora vuelven a estar olvidados.

Las fosas comunes del ISIS. [Capítulo 19 de La Batalla por Mosul].

Alberto Sicilia / MOSUL (Irak)

Un enorme agujero natural de 40 metros de diámetro y 400 de profundidad en la carretera que une Mosul con Baghdad se ha convertido en uno de los símbolos del grotesco horror inflingido por ISIS durante los 3 años de ocupación del norte de Irak.

En ese lugar, llamado “Al Khafsa”, junto a la pequeña aldea de “Al Athba”, ISIS tiró miles de cadáveres que aún se están descomponiendo.
“No es necesario que le indique la dirección, el olor le llevará hasta allí”, dicen los locales.

Algunas personas fueron lanzadas vivas, otras fusiladas a la orilla del boquete.

El Ejército Iraquí liberó la zona en febrero de 2017, pero sigue siendo imposible acercarse al hoyo porque ISIS lo rodeó de minas. Uno de esos explosivos acabó con la vida de Shifa Gardi, una periodista estrella de la televisión kurda “Rudaw” que había lanzado una investigación sobre las matanzas del grupo terrorista.

Los residentes afirman haber presenciado decenas de ejecuciones cada semana entre junio de 2014 y junio de 2015. Allí llegaban camiones con decenas de personas con las manos atadas y los ojos tapados.

Los militantes del ISIS los bajaban del camión, los ponían en fila junto al agujero y abrían fuego.

Nadie sabe con exactitud el número de cuerpos en esta fosa común. Los habitantes de la zona hablan de entre 3.000 y 10.000. Escuchaban gritos y tiros a diario. Llego un momento en el que el olor era tan fuerte que muchos de ellos se fueron a vivir a Mosul. “Era imposible seguir allí, el hedor te alcanzaba aunque estuvieses dentro de casa”. A finales de 2015, ISIS cerró la fosa común utilizando excavadoras y varios camiones con tierra.

La fosa de “Al Khafsa” es sólo una de las decenas de fosas del ISIS documentadas. En marzo de 2017, el ejército de Irak encontró otra fosa común a 2 kilómetros de la prisión de Badoush, donde había más de 500 cadáveres.

En “Hammam Al-Alí”, una población al sur de Mosul se encuentra otra fosa común donde se encuentran los cuerpos de al menos 300 policías. Uno de los habitantes recuerda que el 19 de octubre de 2016, los militantes de ISIS rodearon a unos 2.000 habitantes de la zona y les obligaron a caminar hacia el norte dirección a Mosul. Al día siguiente, ISIS separó a quienes habían trabajado como policías para el gobierno iraquí antes de la ocupación y se los llevaron en camiones. Unos días después se escucharon gritos y 7 minutos de disparos con rifles automáticos.

Según la doctrina de ISIS, todo aquel que se oponga a su gobierno es considerado como un “no-creyente” que no merece ser enterrado en un cementerio musulmán.

Una investigación de Associated Press documentó la existencia de al menos 72 fosas comunes donde podría haber enterrados miles o decenas de miles de cuerpos. La mayoría de las fosas están sin exhumar, así que es complicado saber el número exacto de víctimas enterradas por ISIS en esos lugares.

En agosto de 2014, ISIS comenzó una campaña de genocidio contra la minoría Yazidí, que se concentra en la provincia de Sinjar, al noroeste de Mosul. Se produjeron miles de ejecuciones, la destrucción de templos y el secuestro de miles de mujeres y niñas yazidíes que serían utilizadas como esclavas sexuales.

En la zona también hay decenas de fosas comunes.

La Resistencia Clandestina contra ISIS durante la ocupación de Mosul. [Capítulo 19 de La Batalla por Mosul].

Alberto Sicilia / MOSUL (Irak)

A pesar de la brutalidad que ISIS impuso en la población de Mosul durante los 3 años que ocupó la ciudad, hubo gente que resistió.

Todo comenzó con graffitis pintados en las paredes de escuelas, mezquitas y otros edificios en la Ciudad Vieja de Mosul. Las pintadas eran simplemente la letra árabe “Mim” (la que corresponde a nuestra “M”), la primera de la palabra “Muqawama”, que significa “Resistencia”.

Realizadas clandestinamente durante la noche, era una manera de decir a otros ciudadanos que aún había esperanza, que no estaban solos. Y también una forma de de recordar a los militantes de ISIS que su victoria no había sido absoluta. Que podían controlar la ciudad, pero que había espíritus que nunca podrían conquistar.

Una letra “M” apareció incluso pintada en la Mezquita de Al Nuri, el lugar donde Abu Bakr Al Baghdadi se presentó al mundo como “Califa”.

El ISIS no se quedó con los brazos cruzados ante semejante desafío a su autoridad.

Prohibieron en la ciudad el uso de Internet y los teléfonos móviles por miedo a que los mensajes de resistencia se extendieran. Durante los primeros meses si pillaban a alguien utilizando un teléfono móvil, le cortaban la mano. Con el paso del tiempo el castigo se convirtió en la pena de muerte.

El siguiente paso de la “Resistencia M” fue pasar a la acción: durante las noches se acercaban sigilosamente a los checkpoints de ISIS junto al Tigris, mataban a los militantes y tiraban sus cadáveres al río.

Algunos resistentes pagaron por sus acciones: cuando ISIS capturaba alguno, los colgaban en público durante días hasta que muriesen.

Cuando el 16 de octubre de 2017 los kurdos, el ejército de Irak y las fuerzas de la coalición lanzaron el ataque para liberar Mosul, la resistencia jugó un papel fundamental dando las coordenadas de las bases de ISIS y las posiciones donde se escondían sus francotiradores.

Un adolescente que iba a ser suicida del ISIS cuenta su historia. [Capítulo 18 de La Batalla por Mosul].

Alberto Sicilia / MOSUL (Irak)

Un adolescente de 15 años que iba a ser suicida del ISIS le cuenta su historia a Niqash:

Todos los días jugaba al futbol en la larga avenida que lleva a mi casa en Mansour [un barrio de Mosul]. Pero un día cambié de camino para ir y pasé por uno de los “Centros de Reclutamiento” de ISIS. Podía escuchar bastante ruido dentro, así que me acerqué y ví que había un montón de gente viendo vídeos.

Estaban viendo un vídeo de un combate entre los Soldados del Califato y el Ejército Iraquí. Había suicidas y morteros volando por todos lados. La escena alcanzaba su climax con ISIS ocupando el área por el que habían estado luchando y la colocación de la bandera negra en el edificio más alto. ¡Era una película de acción! ¡Era tan excitante! ¡Y además era real!

El vídeo terminó, pero siguieron viendo otros vídeos. Se proyectaban diez horas al día. Antes de que me fuese, uno de los miembros de ISIS me dio varios CDs con las grabaciones de otras batallas y ejecuciones de infieles y traidores. También me dio varios panfletos que llamaban a la yihad.

Me quedé fascinado con lo que había visto, así que empecé a ir más y más a menudo al Centro de Reclutamiento. Comencé a descargarme en mi teléfono móvil canciones yihadistas y discursos de Abu Bakr Al-Baghdadi. Estaba impresionado por las victorias y el heroísmo de los Soldados del Califato. Así que un día les dije que quería ser voluntario y apuntarme con ellos. Me mandaron a la mezquita más cercana, fui allí y registraron mis datos. Me dieron la fecha en la que debía incorporarme.

A mediodía de ese día besé a mi madre y le dije adiós. Ella estaba sola en casa y no sabía que podría ser la última vez que nos abrazásemos.

Legué a la mezquita y allí había otros dos muchachos de mi edad. Dos hombres armados nos subieron a una furgoneta y cuando ya estábamos sentados nos vendaron los ojos. No pudimos ver nada hasta que llegamos a una casa. Nos metieron al sótano.

Yo estaba muy asustado en aquel momento. Todo era muy confuso. No hablé con nadie en el sótano y mis manos temblaban. Recuerdo haberme dicho a mí mismo: ¿pero qué haces aquí, idiota?

Una media hora después llegó un hombre mayor con una larga barba gris. Se presentó y nos dio la mano. Cuando me la dio a mí dijo: “Aquí viene el héroe”. Esas pocas palabras me tranquilizaron mucho. Me sentí mucho mejor.

Nos sentamos y el hombre nos preguntó por nuestra edad. Éramos 24 allí y todos teníamos entre 12 y 17 años.

Se presentó: “Soy vuestro hermano Abu Abdallah. Pasé 10 años de mi vida con la Guardia Republicana de Saddam Hussein. Participé en la invasión de Kuwait en 1990 y vi con mis propios ojos cómo el Ejército de Irak oprimió a los kuwatíes y lo que los infieles chiítas hicieron. Esas horribles prácticas continuaron después de 2003. [El año de la invasión estadounidense]. De hecho, empezaron a ser peores. Por eso que matamos a los miembros del ejército y de la policía”.

Abu Abdallah pasó un mes con nosotros y nos enseñó religión y yihad durante 8 horas cada día. A su lado nos sentíamos fuertes, llenos de confianza. Nos solía decir cómo nosotros lucharíamos para la victoria del ISIS y cómo iríamos al cielo, donde encontraríamos comidas deliciosas y mujeres hermosas.

También supervisaba nuestro entrenamiento militar, que era realmente duro. En los campos a las afueras de Mosul aprendimos cómo manejar armas, cinturones explosivos y a conducir motos y coches. Cada vez que volvíamos a la casa nos tapaban los ojos para que fuese imposible que revelásemos su localización.

Lo peor era el hambre. Llorábamos de hambre. Sólo nos daban unos pocos dátiles, un poco de pan y agua. Pero Abu Abdallah nos animaba a aceptar el hambre porque eso nos enseñaba paciencia. De ese modo “seríamos dignos de convertirnos en yihadistas”.

En el sótano no había baño y teníamos que esperar hasta el final del día para poder utilizar el único baño de la casa. Si alguno se hacía pis en los pantalones, era castigado. Durante los 3 meses que estuvimos allí sólo pudimos lavarnos 3 veces. Olíamos como ratas.

Las condiciones en el sótano eran tan malas que pillé una infección en mis riñones y tuve que ir al hospital para el tratamiento. Aún hoy estoy en tratamiento. Si Dios me hubiese dado un poco más de fortaleza, ahora estaría en el Paraíso. Con Firas.

Firas era mi mejor amigo en el sótano. Era el más joven allí. Tenía 12 años y me dijo que su padre había muerto. Dejó a su madre para para incorporarse al Estado Islámico y nunca volvió a verla porque fue elegido, junto a otros 10 chicos para ser un suicida.

Lloré mucho cuando Firas se fue. Estaba triste por saber que no lo volvería a verle. Yo creo que hasta Abu Abdallah estaba triste. Cuando Firas iba a irse, Abu Abdallah puso la mano sobre su hombro y le abrazó. Hizo lo mismo con los otros 9 chicos. “Adiós mis hijos, nos volveremos a ver en el Paraíso”.

Si Dios quiere, cuando yo me recupere, seguiré a Firas.

¿Quiénes son los “kurdos de Irak”? [Capítulo 17 de La Batalla por Mosul].

Alberto Sicilia / MOSUL (Irak)

Los Peshmerga, las fuerzas armadas del kurdistán iraquí, jugaron un papel fundamental en la batalla por Mosul.

Pero, ¿quiénes son los kurdos?

Los kurdos son seguramente el mayor grupo étnico del mundo sin un Estado. Con una población de alrededor de 35 millones de personas, los kurdos habitan en una región dividida por las fronteras de cuatro países:

  • “Kurdistán del Norte” (en Turquía), alrededor de 17 millones de personas.
  • “Kurdistán del Sur” (en Irak), alrededor de 7 millones de personas.
  • “Kurdistán del Este” (en Irán), alrededor de 10 millones de personas.
  • “Kurdistán del Oeste”, también conocido como “Rojava” (en Siria), alrededor de 3 millones de personas.

(A estas poblaciones habría que añadir todos aquellos que viven en la diáspora alrededor del mundo).

A partir de ahora vamos a centrarnos solamente en los kurdos de Irak.

Genocidio de Anfal.

Entre 1986 y 1989, el gobierno de Saddam Hussein perpetró un genocidio contra los kurdos. Dirigido por Alí Hassan al-Majid (un primo de Saddam, también conocido como “Alí el Químico” por el uso que realizó de armas químicas), alrededor de 100.000 kurdos murieron en los ataques del ejército iraquí.

Estado quasi-independiente. Región Autónoma del Kurdistán Iraquí.

Tras la invasión de Kuwait en 1991 en la que Saddam Hussein salió derrotado, el régimen pareció tambalearse y se produjeron diversas revueltas en el país.

Una de esas revueltas fue la de los kurdos. En octubre de 1991 el gobierno iraquí decidió retirar al ejército y a todo el personal administrativo del gobierno central.

Desde entonces hasta la actualidad los kurdos de Irak tienen un Estado de facto independiente (aunque oficialmente siguen siendo parte de Irak).

Guerra civil entre los kurdos de Irak.

Entre 1994 y 1997 se produjo una guerra civil entre las dos principales facciones kurdas de Irak: el KDP (Partido Democrático del Kurdistán) y el PUK (Unión Patriótica del Kurdistán).

El PUK tenía el apoyo del PKK (el Partido de los Trabajadores del “Kurdistán Turco”)

El KDP tenía el apoyo del Gobierno central iraquí y de Turquía (que quería frenar a los aliados del PKK).

En 1998, el KDP y el PUK firmaron un acuerdo de paz, y cada uno controla una parte del Kurdistán Iraquí.

En la actualidad, una coalición del KDP y del PUK gobierna el Kurdistán Iraquí.

Invasión de EEUU. Tensiones con el gobierno de Baghdad.

Tras la invasión estadounidense de 2003 y la aprobación de una constitución en 2005, los kurdos mantienen una profunda disputa con el gobierno de Baghdad por el control de algunos territorios del norte de Irak.

El mayor problema se centra en el control de la región de Kirkuk, una de las zonas con más petróleo de Irak.

Guerra contra ISIS.

En junio de 2014, en una ofensiva relámpago, ISIS conquistó gran parte del noroeste de Irak, incluyendo Mosul, la segunda ciudad del país. El ejército de Irak se desintegró por completo.

Los Peshmerga (las fuerzas armadas del Kurdistán Iraquí) fueron las tropas mejor organizadas en los combates contra ISIS, y jugarían un papel fundamental en la operación por la liberación de Mosul, iniciada a finales de 2016.

[Nota: “Peshmerga” significa literalmente “aquel que se enfrenta a la muerte”].

El Gobierno del Kurdistán y el Gobierno de Baghdad alcanzaron un acuerdo para posponer sus disputas hasta que acabase la guerra contra ISIS.

Pero según “el Califato” va perdiendo terreno, se están sembrando las semillas para el futuro conflicto entre los kurdos y Baghdad: en las operaciones militares, los kurdos se hicieron “de facto” con el control de Kirkuk.

Referéndum de Independencia.

El Gobierno del Kurdistán Iraquí ha anunciado la celebración de un referéndum de independencia para el 25 de septiembre de 2017.

Todos los actores importantes en la zona (el gobierno de Baghdad, Turquía, Irán y EEUU) se han pronunciado contra el referéndum.

Las 6.000 niñas que ISIS vende en mercados como esclavas sexuales. [Capítulo 16 de La Batalla por Mosul].

Alberto Sicilia / MOSUL (Irak)

El modus operandi del ISIS cada vez que alcanzaba una aldea yazidí era sistemático: primero separar a los hombres de las mujeres, a continuación fusilar a los hombres (obligando a las mujeres a ser testigos de cómo mataban a sus padres, maridos y hermanos) y luego secuestrar a las mujeres.

Las llevaban a cárceles, donde los militantes de ISIS eran los primeros en elegir la que les gustase.

“Las primeras 12 horas después del secuestro eran puro terror. Cuando alguien del ISIS elegía a una chica, la habitación se llenaba de gritos. Su madre la agarraba desesperada para que no se la llevasen. Las separaban y luego le daban una paliza a la madre.”

“Recuerdo a un hombre que tendría unos 40 años. Eligió a una niña de 10. Cuando ella se le resistió, él empezó a lanzarle piedras. La hubiese matado si al finalmente no se hubiese ido con él.”

“Muchas niñas se hacían heridas en la cara con la esperanza de resultar menos atractivas.”

“Cuando estábamos en la cárcel, tenía tanto miedo de que se llevasen a mi hija y nos separasen que la obligué a practicar sexo con uno de los prisioneros. Pensé que al no ser virgen ya no se la llevarían, ya no la venderían como esclava. No tenía otra opción. Pero la he roto por dentro.”

Las que no eran elegidas por militantes del ISIS eran vendidas como esclavas. Allí había ginecólogos que las examinaban y separaban a las vírgenes que, como anunciaban los carteles que colgaban de sus cuellos, tenían un precio mucho más alto. También se podían comprar y vender a través de WhatsApp o Telegram:

“Compartían fotos de las niñas, con mucho maquillaje y vestidas en lencería. Pedían unos 2.000 dólares por cada una, excepto por las vírgenes que costaban alrededor de 10.000 dólares.”

En un vídeo aparecido a finales del 2014 un grupo de jóvenes barbudos, sentados en un sofá y vistiendo atuendos militares, bromean: “Hoy es el día de la distribución. Puedes vender a tu esclava o dársela a otro como regalo. Puedes hacer lo que quieras con ella.”

Las que se negaban a practicar sexo eran ejecutadas. Otras decidieron suicidarse antes que ser violadas.

Algunas decidieron escapar, caminando por la noche campo a través, para evitar los checkpoints del ISIS hasta llegar a la seguridad de los peshmerga kurdos.

Otras familias lograron recuperar a sus hijas a través de traficantes, pero muy pocas tienen los 30.000 dólares que suelen pedir los contrabandistas.

“Durante los primeros días de mi libertad, me sentí aliviada y feliz por volver a estar con mi familia. Pero poco a poco, el alivio se fue convirtiendo en shock y en imposibilidad de comunicarme. Tengo pesadillas y flashbacks, mi estado mental cada vez se va deteriorando más. Cada vez estoy más segura de que nunca me recuperaré. Aunque vuelva a enamorarme, habrá siempre algo dentro de mí que está profundamente roto”.

 

Yazidíes: el genocidio del ISIS que el mundo olvidó. [Capítulo 15 de La Batalla por Mosul].

Alberto Sicilia / MOSUL

En agosto de 2014 ISIS llegó a Kocho, una pequeña aldea al noroeste de Irak en el distrito de Shingal, la región donde se concentra la minoría yazidí.

Los militantes de ISIS ordenaron que los 80 hombres de la aldea se pusiesen en fila junto a una de las paredes de la escuela. Inmediatamente fueron ejecutados con fusiles automáticos.

Nadia, que entonces tenía 21 años, fue obligada a contemplar la masacre junto a las demás mujeres. Ellas fueron testigos de cómo ISIS abría fuego y mataba a sus padres y hermanos.

“Después nos empujaron al interior de la escuela y nos dijeron que seríamos utilizadas como esclavas. Esa noche nos metieron en coches y nos condujeron hasta Mosul. A mí me entregaron a un militante de ISIS. Durante semanas me violó mientras me golpeaba. Una vez intenté escapar pero unos guardas me atraparon, se desvistieron y me violaron en grupo hasta que me desmayé”.

Masacres como la ocurrida en Kocho se sucedieron en otros pueblos y aldeas del Shingal: Qiniyeh, Hardan, Ramadi Jabal, Dhola, Khana Sor…

El terror se extendió a toda la región: más de 100.000 yazidíes corrieron a esconderse en las cuevas del Monte Sinjar [su refugio tradicional durante décadas de persecuciones], sin agua ni comida y completamente rodeados por ISIS.

Además de todos los que murieron en la montaña de sed, enfermedades y cansancio, quienes no pudieron huir acabaron en manos del ISIS. A finales del mes de agosto alrededor de 5.000 hombres yazidíes habían sido asesinados y enterrados en fosas comunes alrededor de Sinjar. Más de 6.000 mujeres y niñas habían sido secuestradas.

Los yazidíes son una minoría iraquí de menos de un millón de personas que ha mantenido durante siglos una religión sincrética, con elementos tomados del Cristianismo (el ritual del bautismo), del Islam (el ritual de la circuncisión) o del Zoroastrismo (la reverencia al fuego como una manifestación de Dios) junto a creencias pre-islámicas de la antigua Mesopotamia y la Civilización Asiria.

¿Cuál es la característica de los yazidíes que más “molesta” a ISIS? Que los yazidíes rezan a Melek Tawwus, el equivalente a “Satán”, el “Angel Caído”. En la tradición judeocristiana Lucifer era el arcángel favorito de Dios, pero se rebeló contra él y fue condenado a caer desde el Cielo al Infierno, para convertirse en Satán, el Diablo. Para los yazidíes, Satán no cayó del Cielo al Infierno, sino a la Tierra y, al ver el sufrimiento en la vida de los hombres, lloró. Sus lágrimas cayeron sobre las llamas del Infierno y las apagó. Así, los yazidíes no consideran a Satán como “El Diablo”, bien al contrario es un Redentor.

Para ISIS son “adoradores del Diablo” que deben ser eliminados de la Tierra.

No es la primera vez que han intentado ser eliminados. Durante el mandato Otomano en los siglos XVIII y XIX, los yazidíes fueron sometidos a 72 masacres conocidas. Y desde la invasión estadounidense de Irak en 2003, más de 800 habían muerto en ataques de Al Qaeda con coches bomba.

Al igual que Nadia, cientos de mujeres y niñas fueron entregadas a militantes de ISIS. Miles más fueron vendidas en mercados de esclavas.

 

¿Cómo es la vida para la gente bajo el gobierno de ISIS? [Capítulo 14 de La Batalla por Mosul]

Alberto Sicilia / MOSUL (Irak)

A través de diferentes entrevistas que realicé a gente que había escapado de Mosul he ido recopilando la brutalidad y el terror que impone el gobierno de ISIS en su ambición de crear “un nuevo mundo” bajo la tutela del “Califa”:

Las mujeres sólo pueden salir de casa con un “guardián” (su marido, su padre o su sobrino). No pueden enseñar ni un milímetro de su piel. Deben vestir el niqab, cubriendo todo su cuerpo y su rostro y guantes negros para las manos.

Tampoco pueden “hablar directamente” con alguien desconocido que no sea de su familia, aunque esa persona sea el dependiente de una tienda. Toda comunicación fuera de casa debe hacerse a través de su “guardián”.

Los militantes del ISIS pueden elegir a cualquier soltera para casarse, independientemente de cuál sea la opinión de ella.

A las personas acusadas de adulterio se las lapida públicamente.

Decapitación pública de los presos de guerra.

Otros “métodos favoritos” de ejecución: lanzar a la gente desde los tejados, meterlos en jaulas y lanzarlos al río, meterlos en jaulas y quemarlos vivos.

Exposición pública de los cadáveres de las personas ejecutadas, colgando los cuerpos en las farolas, como advertencia al resto de la ciudadanía.

A las personas acusadas de robo se les corta las manos.

Ejecución de “los traidores” a quienes se les acusase de colaborar al gobierno iraquí.

Prohibido fumar, prohibidos los teléfonos móviles, prohibidas las camisetas que tengan alguna frase en una lengua “Occidental”, prohibidos los libros alguna lengua “Occidental”.

Todo aquel que no reconozca como líder supremo al “Califa” Al Baghdadi es considerando “un enemigo”.

Obligación de cerrar las tiendas y todos los lugares públicos durante las horas de rezo.

Treinta latigazos por llevar la barba demasiado corta.

Para los cristianos: pagar un impuesto y convertirse al Islam o ser condenados a muerte.

Quien abandone la vida en el “Califato” es considerado como un traidor.

Disparar a matar a quien intente huir de la ciudad, aunque sea durante la batalla urbana contra el Ejército Iraquí.

Los civiles tienen la obligación de servir como “escudos humanos” como defensores del califato.

Quemar y destruir las casas de quienes hayan huido.

Cada familia debe entregar un hijo cuando ISIS lo necesite para luchar.

Mercados de esclavas donde se pueden comprar y vender a las niñas y las mujeres yazidíes.

 

Los coches suicidas del ISIS. [Capítulo 13 de La Batalla por Mosul].

Alberto Sicilia / MOSUL (Irak)

Nada es tan temido durante la batalla contra ISIS en Mosul como los coches bomba suicidas. Parecen sacados de la película “Mad Max”. Construidos de manera artesanal a partir de coches normales, la parte frontal está revestida de placas de acero para que sea imposible pararlos. Las placas de acero cumplen también una función adicional: tras la explosión sirven como metralla de mortífera eficacia. Los conductores saben que la misión es suicida y que van a morir. La explosión tiene un radio mortal de cientos de metros. La única manera de detenerlos sería un disparo de artillería o un bombardeo aéreo, pero en un combate urbano donde apenas una decena de metros separan al ejército de Irak con los militante de ISIS, no hay tiempo material para frenarlos antes de que se empotren contra grupos de soldados y estallen. Tras decenas de bajas, los soldados iraquíes apenas han encontrado una precaria táctica para minimizar las pérdidas: el uso de tractores blindados que colisionen frontalmente contra el coche suicida. El problema es que la misión es también casi suicida para el soldado que conduzca el tractor. No hay anda mejor para comprender el aspecto y el funcionamiento de estos coches suicidas como ver las fotografías de los que han sido capturados en garajes antes de estallar de los que militantes del ISIS que los construían han huido.