El pastelero que se convirtió en francotirador


Crédito de la fotografía: Alberto Sicilia

Crédito de la fotografía: Alberto Sicilia

Sus manos, ágiles y precisas, han determinado sus ocupaciones. Antes de la guerra, Mohammad era pastelero. Hoy es francotirador.

Escondido tras un boquete, acaba de encontrar un enemigo por su mira telescópica. Mohammad estira despacio su brazo izquierdo para empuñar con firmeza la parte anterior del rifle. Abre levemente la boca y realiza tres expiraciones. El índice de su mano derecha se posa sobre el gatillo.

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La guerra en una zona urbana es el reino de los francotiradores. Agazapados tras diminutos agujeros en la pared de cualquier edificio, son imposibles de detectar hasta que disparan. Y entonces, ya es demasiado tarde.

El mayor logro de un francotirador no es matar a su víctima, sino dejarla malherida en mitad de la calle. Antes o después, alguien tratará de ayudarla y se convertirá en un sencillo trofeo adicional. En un descampado del barrio de Izzah yace desde hace semanas el cuerpo sin vida de una niña. A su lado reposa el cadáver del hombre que intentó rescatarla.

En Alepo, las avenidas se cruzan de uno en uno y al sprint.

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Dicen que entre todos los combatientes de cualquier guerra, los francotiradores gozan de un macabro privilegio: poder contemplar con detalle los últimos instantes en la vida de sus víctimas.

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Mohammad aprieta el gatillo y al estruendo del disparo en la habitación le sigue el sonido metálico del casquillo que rebota en la pared. Con el mismo gesto helado, retira el rifle del agujero, se da la vuelta y nos mira: “Cuando acabe esta maldita guerra, volveré a hacer pasteles”.


Nota: Esta es la segunda entrada de la serie “Retazos de Alepo en guerra”. Puedes leer la primera aquí.

Miles de mujeres violadas en una semana (y los medios lo ocultan)


Fotografía con licencia Creative Commons

Decenas de miles de mujeres fueron violadas durante un conflicto que sacudió los EEUU durante la semana pasada.

¿Os sorprende no haber escuchado antes esta noticia? ¿Creéis que los medios de comunicación deberían haberla contado?

Quizás no sabíais lo ocurrido porque la noticia no es del todo cierta. La realidad es mucho peor: en este país son violadas más de 1.000 mujeres cada día, 48 cada hora, 4 cada cinco minutos. La ola de agresiones continúa hasta hoy.

Las televisiones y los periódicos ignoraron la noticia porque los hechos no ocurrieron en EEUU, sino en la República Democrática del Congo.

Algo está podrido en nuestros medios de comunicación. O quizás es nuestra sociedad la que está podrida. ¿Por qué los mismos hechos serían portada si ocurriesen en un país y ni si quiera se mencionan cuando ocurren en otro? ¿Por qué nos importa más la vida de un americano (o un francés, o un griego, o un australiano) que la vida de un congoleño?

¿Es culpa de los periodistas? ¿Es culpa de la audiencia?

El pasado miércoles 21 de noviembre, un ataque aéreo destruía el hospital Dar al Shifa de Alepo (Siria). Murieron decenas de pacientes y el equipo de médicos voluntarios que hacía turnos de 24 horas para aliviar los sufrimientos de la guerra.

Ningún medio español recogió la noticia.

Antonio Pampliega, uno de los pocos periodistas españoles que ha estado en Alepo, nos contaba en su muro de Facebook la historia de Bushra, una de las enfermeras asesinadas:

Crédito de la fotografía: Antonio Pampliega / AFP

  “La enfermera de la izquierda se llamaba Bushra (23 años). El miércoles fue asesinada después del ataque que sufrió el hospital Dar al Shifa de Alepo. Bushra se había prometido con Zakaria. Una de las noches que nos quedamos a dormir en el hospital, Zakaria subió a nuestra habitación y nos dió varios bombones. Se acababa de prometer con Bushra. El bueno de Zakaria era el encargado de apuntar el nombre de todos los heridos y todos los muertos que llegaban al hospital. El miércoles tuvo que apuntar en su cuaderno el nombre de su esposa. Ironía de esta puta vida.”

Me desespera la absurda selección de noticias que hacen nuestros medios, pero seguiré creyendo en el periodismo mientras existan profesionales como Antonio.

P.D.- Un grupo de jóvenes periodistas españoles, coordinados por Antonio, está preparando un libro con 14 historias humanas de la guerra en Siria. Cubiertos los costes de edición, los autores de este libro comprarán medicinas que serán entregadas en mano a los doctores de los hospitales de Alepo.