EN DIRECTO: Ataque al semanario satírico Charlie Hebdo

Seguir viviendo en el lugar donde se recogen pedazos humanos

Alberto Sicilia / GAZA


[caption id="attachment_10308" align="aligncenter" width="1024"]Fotografía: Alberto SIcilia Fotografía: Alberto SIcilia[/caption] Han pasado 4 horas desde el ataque que durante la madrugada reventó una esquina del colegio de la ONU en el barrio de Yabalia. Los muertos ya han sido trasladados a la morgue más cercana. Nadie se ha ido. En cualquier otro rincón del mundo la gente habría huido del lugar de una masacre semejante. Aquí más de 3.000 personas continúan viviendo hacinadas en el patio del edificio y las aulas que lo rodean. “Dejé mi casa con mis hijas hace una semana. Vinimos a refugiarnos aquí porque los panfletos que lanzan los aviones israelíes nos prometían que era un lugar seguro. Esta noche hemos visto morir a 16 personas, pero no tenemos donde ir”. Las palabras de Ataf, madre de 30 años, reflejan la tragedia adicional de Gaza: no existe lugar donde escapar. A pocos metros del aula que Ataf y sus hijas comparten con otras 5 familias, Mahmoud rebusca con una brocha en el suelo ensangrentado. Su tarea consiste en recoger los trozos humanos que aún quedan esparcidos. La bolsa que agarra con su mano izquierda se va llenando de cabellos, dientes y girones de piel. Para quienes sobrevivieron el ataque en Yabalia el horror continúa: tendrán que seguir durmiendo en el suelo de un edificio donde todavía se recogen pedazos humanos.

Antiimperialistas y EEUU utilizan a los sirios en su propio beneficio


manu-alepo

Crédito de la fotografía: MANU BRABO / AP

Sólo he pasado 2 semanas dentro de Siria desde que comenzó la guerra. Mónica Prieto, Javier Espinosa, Antonio Pampliega, Ricard García Vilanova, Mikel Ayestarán, Sergi Cabeza, Maysun o Manu Brabo (entre otros) han presenciado el horror durante meses. Cualquier cosa que yo escriba en este blog sobre Siria no tiene ninguna importancia ante el trabajo de los compañeros que han pasado mucho más tiempo sobre el terreno.

Durante los últimos días se han producido dos hechos que me parecen infames: 1) el anuncio estadounidense de una intervención militar y 2) la reacción de una parte de la izquierda.

El gobierno de EEUU y los antiimperialistas tienen objetivos contrarios. Pero ambos han recurrido a la misma táctica: utilizar a los muertos ajenos en su propio beneficio.

1) La hipocresía del gobierno de EEUU

“Como padre, no puedo sacarme de la cabeza la imagen de ese padre que grita mientras sujeta el cuerpo de su hijo muerto”.

Esta fue una de las razones utilizadas por John Kerry para justificar la intervención militar en Siria. Kerry se refería a una de las víctimas del ataque químico al norte de Damasco. El problema es que miles de padres llevan enterrando a sus hijos desde hace dos años en Siria. La fotografía al comienzo de este artículo fue tomada por Manu Brabo en octubre de 2012.

ACNUR lleva meses denunciando la falta de financiación para atender a los 1,8 millones de refugiados por el conflicto. Si al gobierno norteamericano tanto le preocupa el sufrimiento sirio, ¿por qué no ha pagado una ayuda que resulta irrisoria comparada con el coste de una intervención militar? Si están tan molestos por las violaciones del Derecho Internacional, ¿por qué no se ha preocupado hasta ahora de las numerosas y atroces transgresiones de las Convenciones de Ginebra cometidas por ambos bandos durante la guerra?

Los hechos demuestran que a EEUU no le importan los sirios. Los objetivos de su intervención son debilitar a Irán y a Hezbollah, proteger a Israel, fortalecer su posición estratégica en la zona y recordar al resto del mundo que debe jugar según sus reglas. El ataque provocará más sufrimiento y alejará, aún más, una solución diplomática al conflicto.

Pero los americanos atacarán utilizando como excusa los muertos ajenos.

2) La reacción de una parte de la izquierda

Todas las personas que encontramos en Alepo, al reconocer que éramos periodistas extranjeros, nos hacían la misma pregunta desesperada: ¿por qué nadie se acuerda de nosotros? Que dos años más tarde y sólo cuando interviene EEUU reparemos en su dolor resulta de una hipocresía asquerosa.

El bloguero Sean Lee lo explica así:

“Si tu opinión sobre Siria es, en realidad, una opinión sobre los EEUU, no tengo ningún interés en escucharla y el resto de los sirios que conozco tampoco. No creo que ningún sirio esté dispuesto a morir para que tú puedas alardear de tu antiimperialismo desde el confort de tu sofá”

Me parece fantástico que la izquierda se manifieste contra el ataque estadounidense. Yo tampoco quiero un ataque. Y muchísimo más importante: gran parte de los sirios que se oponen a Assad también se oponen a la intervención americana. (Sí, hay periodistas como Monica Prieto que se han molestado en preguntarles).

Lo que resulta infame es que esa izquierda utilice el sufrimiento de los sirios. Si tanto les preocupan, ¿por qué no salieron antes a la calle? ¿Por qué de repente Siria se convierte en su tema favorito de conversación en Twitter? ¿Por qué no exigieron antes a nuestro gobierno que pagase lo que reclama ACNUR o que la UE concediese permisos de residencia a quienes escapan de la guerra? Preguntad a cualquier sirio en España: todos os dirán que se han sentido infinitamente solos durante los últimos dos años.

Los hechos también demuestran que lo que más importa a esa izquierda es publicitar su discurso.

Para ellos, también, los muertos ajenos son sólo una excusa.

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Esta entrada es parte de la serie “Retazos de Alepo en guerra”.