Las confesiones más divertidas de los científicos


(Crédito de la fotografía: North Carolina School of Science and Mathematics)

(Crédito de la fotografía: North Carolina School of Science and Mathematics)

Todas las encuestas afirman que los científicos somos uno de los colectivos mejor valorados por la población.

Esta percepción corre el riesgo de derrumbarse si leéis el resto de este post.

El pasado 8 de enero, un investigador en neurociencia llamado Leigh, lanzó en Twitter el hashtag #overlyhonestmethods (algo así como “métodos científicos demasiado honestos”). A partir de ahí, comenzaron a llover las confesiones de muchos otros investigadores. El asunto tuvo tanta repercusión en el mundo académico que hasta la revista científica PLOS publicó una larga reflexión al respecto.

Nota para los lectores que no se dedican a la investigación: Las siguientes confesiones NO son reales. Seguid confiando en los científicos.

Nota para los investigadores: Las siguientes confesiones Sí QUE PODRÍAN ser reales. Y nosotros lo sabemos… 😉

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«Para este experimento, en lugar de ratas, utilizamos a estudiantes de nuestra universidad. Las ratas son demasiado caras y se les acaba cogiendo cariño.»
(Overly Honest Method, ‏@OverlyHonestly)

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«No sabemos exáctamente cómo se lograron estos resultados. El investigador que hizo todo el trabajo ahora se gana la vida como panadero.»
(Atif Kukaswadia, @MrEpid)

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«Los experimentos se repitieron una sóla vez porque el jefe estaba en una conferencia y, para ser sinceros, esa semana no trabajó ni perri.»
(Paul Coxon, @paulcoxon)

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«Disculpe, pero no puedo adjuntar los datos originales del experimento, porque ya no recuerdo qué coño significan los nombres de mis archivos de Excel.»
(Morgan Edwards, @mangoedwards)

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«Para nuestro estudio de biología marina, no pudimos analizar tantas ostras como almejas porque alguien descubrió nuestras muestras y se las comió.»
(Amy Freitag, @bgrassbluecrab)

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«Para este experimento decidimos utilizar la técnica “Y” porque es la más novedosa, potente y refinada. Bueno, también porque es la única que sabemos utilizar.»
(biochem belle, @biochembelle)

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«La máxima temperatura que utilizamos en nuestro experimento fue de 150ºC. A partir de ahí, el microscopio empezó a echar humo por todos lados.»
(Thomas Stucky, ‏@Stucky101)

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«Por alguna extraña razón, los lugares donde debemos recoger nuestras muestras geológicas coinciden exactamente con la localización de 4 resorts vacacionales del Caribe.»
(Overly Honest Method ‏@OverlyHonestly)

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«Nuestros resultados experimentales coinciden con la teoría. Pero sólo los jueves.»
(Tharindi H, @tharindi_h)

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«Las muestras experimentales fueron incubadas durante más de 48 horas porque las puse el viernes y me niego a trabajar el fin de semana.»
(Alex Chase, @aechase)

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«Las muestras fueron cuidadosamente preparadas en una habitación estéril, después de quitar toda la mierda que había detrás de las máquinas.»
(Knut Behrends, @sudo_f)

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«Las reacciones químicas se realizaron a la temperatura del laboratorio. Es decir, JODIDAMENTE FRÍO!!!»
(Rebecca Weinberg, @sciliz)

¿La etiqueta más divertida jamás creada? Desafío de Ingenio (2)


Merodeando por internet, me he tropezado con la etiqueta de la fotografía. Dice:

«Instrucciones de lavado: dáselo a tu madre. Ella sabe cómo hacerlo».

Os propongo que tomemos esta genialidad como punto de partida para nuestro Segundo Desafío de Ingenio. (La clasificación y resultados del Primer Desafío podéis encontrarlos aquí.)

1) El objetivo de esta semana es inventarse una etiqueta divertida para el producto o persona que vosotros queráis (puede ser un frigorífico o Barack Obama o incluso ¡este blog!). Lo que os apetezca.

Las demás reglas son las habituales en un Desafío Marsupial:

2) Premios. El ganador se llevará un magnífico ambientador de pino tuneado para la ocasión. El resto de participantes recibirán la prestigiosa mención «Patético Perdedor Sin Remedio».

3) Jurado. La composición del jurado es alto secreto. Pero os prometo que una de estas tres personas juzgará vuestras etiquetas: Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa o yo mismo.

4) Número de participantes. Cuantos más seamos, más divertido será el concurso. ¿Tienes un amigo que se cree un listillo? ¡Dile que se apunte, y con suerte, se llevará una mención de Patético Perdedor Sin Remedio! En serio, si os gusta, animad a vuestros colegas a participar.

Podéis dejar vuestros poemas en la sección de comentarios o enviarme un mensaje por la página de Facebook de este blog.

Y ahora, ¡a crear se ha dicho, muchachos!