El sistema electoral de EEUU en 8 claves


“Puntos” que aporta cada estado en las elecciones presidenciales (explicado en el post). Fuente de la imagen: Wikipedia

Hoy se celebran las elecciones presidenciales en EEUU. Como el sistema electoral es muy diferente al español, os presentamos esta breve guía para comprender cómo funcionan:

1) Cada uno de los estados de EEUU tiene asignado un número de “puntos” según su población. En el mapa podéis ver cuántos “puntos” corresponden a cada estado. (Estos “puntos” se llaman técnicamente “electoral votes”).

2) Para ganar, un candidato debe obtener 270 puntos.

3) Importante.- El candidato que gane en cada estado se lleva TODOS los puntos de ese estado. 

Ejemplo: mirando el mapa vemos que Florida concede 29 puntos. Imaginemos que Romney obtiene el 51% de los votos en Florida y Obama el 49%. Romney se llevaría los 29 puntos de Florida y Obama ninguno. (Los votos para Obama en Florida no servirían para nada).

Como el ganador se lleva todos los puntos, unos pocos miles de votos en un estado igualado pueden decidir el resultado final.

4) En algunos estados, los demócratas ganarán con casi total seguridad. Según las encuestas del New York Times, Obama tiene asegurados 243 puntos provenientes de estos estados.

5) En otros estados, los republicanos ganarán con casi total seguridad. Según las encuestas del The New York Times, Romney tiene asegurados 206 puntos provenientes de estos estados.

6) El resultado final depende, casi exclusivamente, de los siete estados en los que puede ganar uno u otro.

Estos estados -conocidos como “swing states“- son: Florida (29 puntos), Ohio (18 puntos), Virginia (13 puntos), Wisconsin (10 puntos), Colorado (9 puntos), Iowa (6 puntos) y New Hampshire (4 puntos).

Casi todos los mítines de la campaña electoral de ambos candidatos se han desarrollado en estos estados.

Hay 89 puntos en disputa en estos siete estados. ¡Durante el recuento, atentos a estos lugares porque lo decidirán todo!

7) Como decíamos antes, según las encuestas Obama tiene 243 puntos asegurados. Sólo necesitaría 27 de los 89 “en disputa” para llegar a 270 y ser reelegido. (Por ejemplo, le bastaría con ganar Florida).

8) Romney lo tiene mucho más difícil. Las encuestas sólo le aseguran 206 puntos en los estados fuertemente republicanos. Necesitaría ganar 64 de los 89 “en disputa” para llegar a 270 y acceder a la presidencia.

Para más detalles sobre el sistema electoral de las presidenciales en EEUU, os recomiendo este artículo de Wikipedia (en inglés).


El Partido Republicano contra la Ciencia

Delegados de la Convención Republicana en Tampa (AP).

“En los colegios de Texas, enseñamos tanto la teoría de la evolución como el creacionismo. Y esperamos que seas lo suficientemente inteligente para decidir cuál es la correcta.” Rick Perry, gobernador de Texas.

Durante esta semana se celebra en Florida la convención del Partido Republicano que proclamará a Mitt Romney como candidato a las elecciones presidenciales de noviembre. Os confieso que escuchar a los republicanos hablar de ciencia es una experiencia profundamente dolorosa. Creo que voy a necesitar unas semanas para recuperar mi ya delicado equilibrio mental. ¿Cómo puede ser que triunfen semejantes cenutrios en el país con los mejores científicos del mundo?

El Partido Republicano, empujado por el fanatismo del Tea Party, ha iniciado una cruzada contra la ciencia de la que también nosotros seremos víctimas.

 ¿Por qué nos afecta a nosotros lo que piensen los republicanos sobre la ciencia?

Nadie invierte tanto dinero en ciencia como el gobierno de los EEUU. Allí están los mejores centros de investigación del mundo y el mayor número de premios Nobel. La política científica estadounidense tiene más repercusión sobre los tratamientos para el cáncer en España que cualquier acción de nuestro gobierno. 

Además de Romney, aquí están los otros 6 candidatos de las primarias republicanas:

Rick Perry (gobernador de Texas):

“La teoría de la evolución es sólo una teoría más. En los colegios de Texas, enseñamos tanto la teoría de la evolución como el creacionismo. Y esperamos que seas lo suficientemente inteligente para decidir cuál es la correcta.”

 Ron Paul (congresista desde 1997):

“No acepto la teoría de la evolución. El Creador que yo conozco nos diseñó a cada uno de nosotros en el momento y de la manera precisa.”

 Michele Bachmann (congresista desde 2007):

“Dios ya no sabe como llamar la atención de los políticos. Tuvimos un terremoto y ahora hemos sufrido un huracán. Es su forma de decirnos: ‘¿Vais a empezar a escucharme?’”.

 Herman Cain (ex-presidente de la Reserva Federal de Kansas):

“El cambio climático no es real. La ciencia, la verdadera ciencia, nos dice que no hay ningún peligro.”

Jon Huntsman (ex-gobernador de Utah):

“Creo en la teoría de la evolución y confío en los científicos en cuanto al cambio climático. Llámenme loco.”

 Rick Santorum (senador desde 1995 hasta 2007):

“Yo creo en Génesis 1:1, Dios creó los cielos y la Tierra. Si el gobernador Huntsman quiere creer que desciende de un mono, allá él.”

Estas declaraciones resuenan perfectamente con su base electoral. Según una encuesta de Gallup, el 68% (±3%) de los votantes republicanos cree que el nacimiento de la especie humana se produjo literalmente como explica la Biblia y Dios creó al hombre hace unos 10.000 años. Otra encuesta del Pew Research Center encontró que sólo un 6% de los científicos estadounidenses se identifica como votante republicano.

Aunque la información que nos llega sobre la campaña electoral está dominada por la economía y la política exterior, la ciencia también se la juega en noviembre.

PD.- Os ruego que me ayudéis a comprender algo que nunca entendí de los EEUU. He viajado allí varias veces, pero nunca he encontrado una respuesta convincente a esta pregunta: ¿Cómo puedes tener las mejores universidades del mundo, las mejores revistas de ciencia, las empresas tecnológicas más innovadoras y, a la vez, un nivel educativo medio tan abismal?

Las consecuencias de las elecciones griegas son muy diferentes a las que pronostican los grandes medios

Si echáis un vistazo a las portadas de los periódicos de hoy, encontraréis titulares del estilo: “Los partidarios del rescate ganan las elecciones en Grecia” o “Los partidos proeuro logran la mayoría en el Parlamento griego”. En las columnas de opinión, los resultados de las elecciones se están vendiendo como el fracaso del SYRIZA, el partido de izquierda que proponía una renegociación profunda de los acuerdos de austeridad.

Los conservadores de Nueva Democracia obtuvieron 129 diputados, los socialistas del PASOK 33 y SYRIZA 71. Juntos, Nueva Democracia y PASOK suman 162 diputados, por encima de los 150 necesarios para la mayoría absoluta.

Según estos números, los titulares son correctos. Pero observando la situación griega con detalle, yo creo que las consecuencias de las elecciones serán bien diferentes a las que los medios pronostican.

Permitidme explicarlo:

A las 9 de la noche de ayer, Venizelos, el líder del PASOK, anunció que sólo aceptaría formar parte de un gobierno con Nueva Democracia si SYRIZA está también incluida en la coalición. Venizelos se estaba tirando un farol: él sabe que no tiene más remedio que entrar al gobierno y que SYRIZA no va a aceptar.

Lo interesante es preguntarse por qué Venizelos se lanzó con esas declaraciones.

Durante los próximos meses, SYRIZA va a tener muchísima visibilidad al convertirse en el principal partido de la oposición. En ese periodo, la economía griega va a seguir decreciendo y las medidas de austeridad continuarán provocando un sufrimiento humano terrible en la población griega. Si SYRIZA no comete errores de bulto y controla las luchas internas, su popularidad seguirá en aumento. Mientras, el nuevo ejecutivo acabará arrollado por la crisis (como lo han sido todos los gobiernos de los países en problemas). Venizelos lo sabe y por eso está acojonado de entrar a la coalición de gobierno.

Nueva Democracia ha basado la campaña en “políticas de crecimiento”: bonitas promesas para una campaña electoral pero imposibles realidades en la situación actual.

En el voto de ayer también pesó el miedo infundido por la UE y el FMI. En las últimas semanas lanzaron mensajes varios sobre “la salida de Grecia del euro si el gobierno elegido no cumplía con la austeridad”. Llegará el momento en el que los griegos comiencen a preguntarse: ¿qué precio social estamos dispuestos a pagar por mantenernos en el euro? En ese momento, la UE y el FMI perderán su poder de influencia.

En unos pocos meses los partidos tradicionales se habrán ahogado ellos solos y las elecciones de ayer serán vistas como un gran triunfo de SYRIZA.