La mujer que revolucionó las Matemáticas y, aun así, tuvo que luchar contra el machismo toda su vida: Emmy Noether

Einstein la consideraba un genio. Sus teoremas revolucionaron la manera en la que comprendemos la Física Moderna.

Y, sin embargo, casi nadie sabe hoy quién es.

Emmy Noether nació en Alemania en 1882. En 1915, David Hilbert, otro de los gigantes de las matemáticas, descubrió su talento e intentó que fuese contratada por la Universidad de Gottingen. Pero el resto de miembros del claustro se opuso:

“¿Qué pensarán nuestros soldados cuando vuelvan a la Universidad y descubran que tienen que aprender a los pies de una mujer?”

Hilbert respondió enfadado: “No veo cómo el sexo del candidato
puede ser un argumento contra su contratación. Al fin y al cabo, somos una Universidad, no una sauna”.

Noether tuvo que enseñar en Gottingen durante 4 años sin cobrar: oficialmente era sólo una ayudante del Profesor Hilbert.

Su teorema más famoso, que relaciona las simetrías con las leyes de conservación, es la base de buena parte de la Física Moderna.

En 1915 Einstein publicó la Relatividad General, en la que el espacio, el tiempo y la gravedad están íntimamente conectados. Noether se puso a estudiar los trabajos de Einstein y descubrió algo más profundo en su teoría.

En términos técnicos el Teorema de Noether dice que a cada simetría continua en un sistema físico le corresponde una ley de conservación.

Es más fácil explicarlo con ejemplos:

Imagina que hacemos un experimento hoy y repetimos el mismo experimento mañana. Las leyes de la Física no han cambiado, así que el resultado será el mismo. A eso se le llama la simetría del tiempo. Noether descubrió que la simetría del tiempo se corresponde con la Ley de Conservación de la Energía.

Un segundo ejemplo: Imagina que hacemos un experimento en un laboratorio en España y repetimos el experimento en un laboratorio en Francia. Las leyes de la Física tampoco han cambiado, así que el resultado de los dos experimentos va a ser el mismo. A eso se le llama la simetría de traslación en el espacio. Noether descubrió que esa simetría se corresponde con la Ley de Conservación del Momento.

Sus descubrimientos plantaron la semilla para muchos otros que estaban por venir: por ejemplo, la predicción del bosón de Higgs.

Noether, judía y alemana, fue expulsada de la universidad en 1933. Escapó a EEUU, pero falleció apenas dos años después.

Albert Einstein escribió en su recuerdo una emocionante carta en el New York Times:

“En el campo del álgebra, donde los matemáticos más geniales han trabajado durante siglos, ella descubrió métodos que se han demostrado de una enorme importancia. […] La matemática pura no es más que la poesía de las ideas lógicas.”

Noether luchó contra el machismo toda su vida. Es hora de que todos reconozcamos su nombre como lo hacemos con el de otros grandes científicos como Einstein o Darwin.

Cómo explicarle las ondas gravitacionales a tu abuela

«Sólo comprendes algo cuando puedes explicárselo a tu abuela»

Esta frase se le atribuye comúnmente a Albert Einstein, [aunque en realidad no está del todo claro que la pronunciase].

De lo que sí estamos seguros es que en 1916, Einstein publicó una ecuación que describe el Universo a gran escala. Esa ecuación, además, predice que deberían existir algo llamado «ondas gravitacionales». Cien años después, parece que al fin las hemos detectado directamente.

Para celebrar la ocasión, yo he decidido examinar la validez de mi doctorado en Física explicándole a mi abuela qué son las ondas gravitacionales.

La historia ha ido más o menos así:

Abuela, tú ya sabes lo que son las ondas. Las ondas no son más que olas. Por ejemplo, si lanzas una piedra a un estanque se formará una onda de agua tal que así:

pond

En la vida cotidiana estamos rodeados de todo tipo de ondas: por ejemplo, el sonido [una onda de aire] o la luz [una onda del campo electromagnético].

Vale, la onda del estanque se mueve en el agua, ¿pero donde se mueve una onda gravitacional?

Una onda gravitacional se mueve en el espacio-tiempo.

¿Lo qué? ¿El espacio-tiempo? ¿Y eso qué es?

El «espacio-tiempo» es un palabro que utilizamos los físicos, pero esconde un concepto muy sencillo.

El «espacio» es por donde nos podemos mover y tiene 3 dimensiones porque:

  1. nos podemos mover hacia adelante y hacia atrás
  2. nos podemos mover hacia la derecha y hacia la izquierda
  3. nos podemos mover hacia arriba y hacia abajo

El «tiempo» es eso que medimos con un reloj.

Einstein nos enseñó que el espacio y el tiempo están tan relacionados que no tiene sentido hablar del uno sin mencionar al otro: por eso los físicos juntamos las dos palabras y hablamos siempre del «espacio-tiempo».

El «espacio-tiempo» tiene 4 dimensiones: las 3 del espacio y la del tiempo.

 ¿Y no me podrías enseñar un dibujico del «espacio-tiempo»?

Es imposible dibujar en 4 dimensiones, pero podemos imaginarnos el «espacio-tiempo» como una especie de cuadrícula invisible que se extiende por todo el Universo.

Algo tal que así:

space-time

 ¿Y la cuadrícula esta, el espacio-tiempo, es siempre plano?

¡Qué buena pregunta abuela! Ahí está toda la gracia del asunto.

No, el espacio tiempo no es siempre plano. Einstein nos enseñó que la masa de los objetos deforma el espacio tiempo.

Por ejemplo, el espacio-tiempo alrededor del Sol es algo así:

sun

Einstein también nos enseñó que esa deformación del espacio-tiempo es precisamente la fuerza de la gravedad.

Vale, la cuadrícula (el espacio-tiempo) se puede deformar y la deformación es la gravedad. ¿Qué tiene esto que ver con las olas del estanque?

Resulta que hay fenómenos en el Universo que deforman el espacio-tiempo de tal manera que crean una onda.

Por ejemplo estas dos estrellas que están colapsando:

colapsing

A estas ondas que viajan por el espacio-tiempo son las ondas gravitacionales.

Anda, pues sí que se parecían a las olas en un estanque. Oye, ¿y podemos ver estas ondas?

No, verlas no podemos verlas, pero sí que podemos detectarlas.

¿Y cómo se detectan?

Imagínate que llegase hasta aquí una onda gravitacional.

Hemos dicho antes que son deformaciones en el espacio-tiempo, así que deformaría el espacio a nuestro alrededor y con ello nos deformaría también a nosotros.

deform

No puede ser. Yo eso nunca lo he visto.

Bueno, eso es porque he exagerado un poco. Cuando llegan a la Tierra las ondas gravitacionales son tan, tan pequeñas que no percibimos sus efectos.

¡Es tan complicado detectarlas que hemos tardado 100 años!

Para detectar las ondas gravitaciones, los científicos han usado un instrumento que se llama LIGO.

LIGO es un edificio del que salen dos brazos que miden exactamente 4 kilómetros de longitud cada uno. Aquí una foto desde el aire:

ligoCuando llega una onda gravitacional, el espacio se deforma de manera que un brazo se hace más largo y otro brazo se hace más corto:

Brazo-A medirá 3,999999999999999999999 kilómetros

Brazo-B medirá 4,000000000000000000001 kilómetros

[Es realmente un milagro tecnológico medir la longitud de los brazos con semejante precisión como para detectar la diferencia].

¿Y por qué detectar las ondas gravitacionales es tan importante?

Es muy, muy importante porque nos dan un sentido nuevo para observar el Universo.

Hasta ahora sólo veíamos el Universo a través «de la vista», de la luz [ondas de radiación electromagnética].

Ahora es como si también nos hubiesen dado «el oído», podemos observar el Universo a través de unas ondas distintas, las ondas gravitacionales.

Vuelve el Gran Colisionador. ¿Qué partículas encontraremos ahora?


boson

El Gran Colisionador de Hadrones ha vuelto a funcionar. Tras dos años de renovaciones, los protones ya giran alrededor del gigantesco anillo subterráneo de 27 kilómetros.

Allí descubrimos el bosón de Higgs. Esta vez va a ser aún más interesante. El primer objetivo era encontrar el Higgs: estábamos casi seguros que debía estar ahí y felizmente apareció. Ahora no estamos demasiado seguros de qué será lo que encontraremos!

Bueno, pero ¿tenemos alguna idea de las partículas que podrían aparecer?

Sí, tenemos algunas hipótesis, pero antes de responder a esta pregunta, permitidme un pequeño recordatorio de cómo funciona el acelerador y qué ha cambiado desde la última vez.

¿Cómo funciona el Gran Colisionador de Hadrones?

El funcionamiento básico del LHC es muy sencillo:

1) Los protones dan vueltas por el túnel circular de 27 km. Algunos protones van en un sentido y el resto en el sentido contrario.

2) Aceleras los protones hasta casi la velocidad de la luz [hasta el 99,9999991% de la velocidad de la luz]

3) Los protones, que viajan en direcciones opuestas, chocan, se desintegran y crean nuevas partículas. [Dicho en palabras de Albert Einstein, la energía de la colisión se convierte en masa de nuevas partículas porque E=mc2].

4) En los lugares del anillo donde se chocan los protones colocas detectores para intentar «ver» las nuevas partículas que se han formado. [En el Colisionador hay 4 detectores que se llaman ATLAS, CMS, LHCb y ALICE].

Vale, ¿y qué ha cambiado en el Colisionador desde que descubrimos el bosón de Higgs?

Las renovaciones de los últimos dos años han servido para aumentar la energía a la que chocan los protones.

Para acelerar los protones hasta casi la velocidad de la luz necesitas un campo magnético tremendo. Cuanto más fuerte sea el campo magnético, más rápido circularán los protones y más energía habrá en los choques.

Para que os hagáis una idea de la dificultad técnica: el Colisionador es uno de los lugares más fríos de nuestra Galaxia. Los electroimanes necesitan ser enfriados a -271 C, una temperatura aún más baja que la del espacio interestelar.

Con las mejoras que se han hecho, el campo magnético creado dentro del acelerador es más potente: los protones chocarán con más fuerza.

OK, ya entiendo más o menos cómo funciona el acelerador. Pero entonces, ¿tenemos alguna idea de qué nuevas partículas podríamos encontrar?

Bueno, tenemos algunas hipótesis. Algunas se remontan a los años 70, pero no estamos seguros de que sean correctas.

1) Partículas supersimétricas

Hasta ahora, nuestro conocimiento sobre las partículas fundamentales que componen la materia está encapsulada en una teoría llamada «el Modelo Estándar».

El Modelo Estándar es una teoría que funciona muy bien, pero contiene algunas «fisuras» con los que los físicos no estamos demasiado a gusto. [Por ejemplo la masa concreta del bosón de Higgs o la conexión entre fermiones y bosones].

Para solucionar estos problemas, los físicos teóricos desarrollaron desde los años 70 una teoría que se conoce como «Supersimetría».

La Supersimetría predice que cada partícula fundamental tiene una compañera. A esa compañera se le llama «compañera supersimétrica». Por ejemplo: además del fotón también existiría el «fotino» o además del Higgs también existiría el «Higgsino».

super1

Si la teoría de la Supersimetría es correcta, creemos que estas partículas deberían aparecer en el Colisionador.

2) Extradimensiones y mini-agujeros negros

Vivimos en un mundo de 4 dimensiones: las 3 dimensiones del espacio y la dimensión del tiempo.

Pero, ¿y si existiesen otras dimensiones tan pequeñas que no podemos ver?

Puede parecer ciencia ficción, pero estas dimensiones «extra» nos podrían ayudar a comprender cosas que todavía no entendemos. [Por ejemplo: porqué la gravedad es una fuerza tan débil o porqué el Universo se expande tan rápido].

Si estas dimensiones existen, podrían manifestarse en el Colisionador de varias maneras. Una primera forma sería encontrando nuevas partículas. [Por ejemplo versiones masivas de los botones Z y W].

Otra forma posible sería la creación de mini-agujeros negros. ¡No preocuparse! Además de ser minúsculos, estos agujeros sólo existirían durante 0,000000000000000000000000001 segundos. [Son 26 ceros, espero no haberme equivocado].

Esos mini-agujeros negros se desintegrarían antes de que pudiésemos detectarlos, pero dejarían una «huella» que podrían captar los detectores.

3) Materia oscura

Además de la «materia normal», sabemos que en el Universo hay «materia oscura». De hecho, sabemos que en el Universo hay bastante más «materia oscura» que «materia normal».

El problema es que nunca la hemos detectado. Tampoco tenemos ni idea de qué está formada.

Espera, ¿entonces cómo sabemos que existe si nunca la hemos detectado? Porque de lo contrario las galaxias no podrían girar como giran.

Dicho de otra manera: NO podemos «ver directamente» la materia oscura pero SÍ podemos «ver los efectos» que produce la materia oscura en la materia normal.

Algunas teorías dicen que la materia oscura podría estar relacionada con las partículas supersimétricas de las que hemos hablado antes y que podríamos detectar.

4) Que encontremos algo que no nos esperábamos

Esta sería en mi opinión la alternativa más divertida: que encontremos algo completamente diferente a lo que nos esperábamos.

Eso sí, a los físicos que han dedicado sus carreras a la teoría supersimétrica creo que no les haría demasiada gracia.

Una manera revolucionaria de producir luz: el Nobel de Física explicado


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Durante toda nuestra historia, los humanos hemos buscado maneras de crear luz.

Las hogueras, las antorchas, las velas o las bombillas son algunas de las herramientas inventadas en esta aventura.

Akasaki, Amano y Nakamura han recibido el premio Nobel de Física 2014 por la invención de los LEDs azules, una manera revolucionaria de crear luz.

Para comprender porqué los LEDs son diferentes a las bombillas, debemos comprender que existen diferentes maneras de producir luz.

¿Cómo funciona una bombilla?

Una bombilla producen luz según el siguiente proceso:

Todo objeto caliente emite luz.

En una bombilla, la corriente eléctrica pasa por el filamento. El filamento se calienta y por eso emite luz.

De la misma forma, en una tostadora caliente también podéis ver que el metal emite luz roja.

El color de la luz emitida depende de la temperatura. De hecho, nuestros cuerpos emiten luz, pero nuestra temperatura es demasiado baja como para que esa luz sea visible. Con gafas infrarrojas sí que podemos verla.

¿Cuál es el problema de una bombilla?

Que casi toda la energía se pierde en forma de calor y de luz invisible para el ojo humano.

De toda la energía que consume una bombilla apenas un 15% se convierte en luz útil.

¿Cómo funciona un LED?

A diferencia de una bombilla, un LED no necesita estar caliente para emitir luz.

Los LED se construyen con los mismos materiales en los que hacen los ordenadores: materiales semiconductores.

Un LED se construye uniendo un semiconductor con exceso de electrones a un semiconductor con exceso de «huecos». Cuando la corriente eléctrica pasa a través de un LED, los electrones de un lado se combinan con los huecos del otro y en ese proceso se produce luz.

Espera, pero le han dado el premio Nobel a los inventores de los LEDs AZULES. ¿Qué tienen en especial los LEDs azules que no tengan los LEDs de otros colores?

Los LEDs rojos y verdes se inventaron en los años 50. Pero había grave problema: nadie conseguía fabricar un LED de color azul.

El color azul era necesario porque para producir luz blanca se necesitan el verde, el rojo y el azul.

Akasaki y Amano por un lado y Nakamura por el otro consiguieron encontrar dos métodos independientes para construir LEDs de color azul utilizando un material conocido como nitruro de galio.

Una curiosidad para terminar: Nakamura trabajaba para una empresa privada japonesa cuando inventó el LED azul. Sus jefes le recompensaron con apenas 300 dólares. Nakamura fue a juicio y el tribunal le concedió 8 millones de dólares.


Las paradojas de la Física Cuántica: el premio Nobel en 6 claves

Crédito de la ilustración: Nobel Prize Committee

El francés Serge Haroche y el estadounidense David Wineland, dos genios de la óptica cuántica, acaban de ser galardonados con el Premio Nobel de Física 2012.

Oye, ¿qué es eso de la «óptica cuántica»?

La «mecánica cuántica» es la teoría que explica cómo funciona la realidad a escalas muy, muy pequeñas.

La belleza de la mecánica cuántica es que predice efectos que desafían nuestra intuición (por ejemplo, la famosa «paradoja del gato de Schröedinger»). Niels Bohr, uno de los padres de la teoría, decía que “aquel que no se extrañe cuando le expliquen la mecánica cuántica, es que no ha comprendido nada”.

La «óptica cuántica» es la aplicación de la mecánica cuántica al estudio de la luz y sus interacciones con la materia.

Vale, ¿me puedes explicar algo más?

Igual que la materia está formada por átomos, la luz está formada por unas partículas diminutas llamadas fotones.

El problema para los físicos es que resulta casi imposible aislar un sólo átomo o un sólo fotón. Haroche y Wineland han desarrollado técnicas para superar esta dificultad.

Gracias a sus investigaciones, hemos podido observar muchas de las paradojas predichas por la mecánica cuántica.

¿Cuáles son esas paradojas?

Quizás la más famosa es la conocida como «paradoja del gato de Schröedinger». Imagina que metemos un gato y material radiactivo dentro de una caja. Si el material radiactivo decae, el gato se muere. Si el material radiactivo no decae, el gato sigue vivo.

La mecánica cuántica nos explica que los átomos del material radiactivo pueden, a la vez, haber decaído y no haber decaído. Es decir, el gato puede estar vivo y muerto a la vez. Cuando abrimos la caja, otro principio de la mecánica cuántica establece que el sistema tiene que elegir uno de los dos estados.

¿Suena raro, verdad? Pues los experimentos de Haroche y Wineland demuestran que así de caprichosa es la realidad en la que vivimos.

¿Algún español ha hecho descubrimientos importantes en óptica cuántica?

¡Sí!

Ignacio Cirac es una de las referencias mundiales en este campo. En el año 2010, compartió la prestigiosa Medalla Franklin con Wineland, uno de los galardonados hoy con el Nobel.

Ignacio trabaja en Munich, dirigiendo el «Instituto Max Planck de Óptica Cuántica».

¿La mecánica cuántica tiene alguna aplicación?

Si no hubiésemos descubierto la mecánica cuántica no tendríamos ordenadores, ni telecomunicaciones modernas, ni radioterapia.

La pantalla que tenéis frente a vuestros ojos funciona porque se están produciendo millones de transiciones electrónicas por segundo que se explican con los principios de la mecánica cuántica.


Carta de un investigador a Angela Merkel, doctora en física y Canciller

Querida Angela,

Disculpa que te escriba en castellano, pero mi nivel de alemán es similar al de un orangután de Borneo en época de apareamiento. Puedes pedir a tus colegas Zapatero o Rajoy que te traduzcan esta carta. Ambos son celebrados políglotas, como supongo descubriste en las reuniones del Consejo Europeo.

Puedes seguir leyendo en Periodismo Humano >>>

(Fotografía de Patricia Simón al pintor Toño Velasco, quien muestra un retrato de la serie «Ensayo sobre la burla»).

David Saltzberg, el físico detrás de la serie televisiva «The Big Bang Theory»

David Saltzberg es el físico más envidiado de toda la profesión. Profesor de física y astronomía en la Universidad de California, David se licenció en la Universidad de Princeton, realizó su doctorado en Chicago y continuó como postdoc en el colisionador de hadrones del CERN.

Si queréis haceros una idea de los experimentos que realiza, os recomiendo un artículo que lleva el tan campechano título: «Observación del efecto Askaryan. Emisión Cherenkov de microondas coherentes desde cargas asimétricas en cascadas de partículas de altas energías». (Podéis descargarlo aquí).

La carrera investigadora de David es impresionante, pero lo que despierta nuestra envidia es su otro oficio: asesor científico de la comedia televisiva «The Big Bang Theory».

Un mes antes de que se grabe cada episodio, David recibe un guión repleto de huecos para que él los rellene con comentarios científicos. Por ejemplo, una frase de Sheldom a Leonard aparece en el borrador como: «Tengo entendido que tu último experimento sobre [aquí David escribe algo] ha sido un fracaso total». David la transforma a: «Tengo entendido que tu último experimento sobre el decaimento de antiprotones ha sido un fracaso total».

También asiste a los rodajes para comprobar que todas las ecuaciones que aparecen en las pizarras son correctas y asesora a los actores cuando tienen alguna duda sobre las teorías científicas que discuten.

David cuenta que su trabajo es mucho más sencillo desde que apareció, en la tercera temporada, el personaje de Amy Farrah Fowler. Intepretado por la actriz Mayim Bialik (más conocida como Blossom), Bialik es también doctora en neurociencias por la Universidad de California y ayuda a David en todos los aspectos relacionados con la biología.

Cuando preparaban la primera temporada de la serie, los productores pidieron a David que les presentase a sus estudiantes de doctorado. Querían conocer la vida cotidiana de jóvenes investigadores en física: cómo vestían, cómo estaban decorados sus pisos, cómo era su vida social, etc. Los guionistas prepararon un episodio piloto que reflejaba fielmente a los chicos. Pero a los dueños de la cadena les pareció tan, pero tan deprimente, que obligaron a hacer cambios. Los aspectos científicos se mantendrían, pero el estilo de vida tendría que ser mucho más fashion.

Aunque viole mis principios corporativistas, yo doy toda la razón a los dueños de la cadena.

Permitidme acabar con una aclaración para el público femenino de este blog y que evitará malentendidos si alguna vez nos encontramos en una discoteca. Todos los físicos llevamos dentro un Sheldom Cooper. Son los daños cerebrales provocados por un vida profesional perfectamente reflejada en este video:

http://www.youtube.com/watch?v=YZ8Php8WYQk

Por qué soy científico

Mañana, 22 de mayo, todos los sectores educativos nos uniremos para denunciar que los recortes presupuestarios supondrán un terrible lastre para el futuro de nuestro país.

Tengo treinta años. He dedicado los doce últimos a la física, siete de ellos en el extranjero. Visto el futuro que nos aguarda, está claro que deberé partir de nuevo para continuar mi carrera profesional. Por eso, creo que es un buen momento para responder a una pregunta esencial: ¿por qué soy científico?

Esta es mi razón para ser cientifico: participar en una de las aventuras más hermosas en las que se ha embarcado nuestra especie.

La ciencia es la celebración de la razón frente a la autoridad. La academia de ciencias más antigua y prestigiosa, la Royal Society, eligió como lema «Nulla in Verbis», que en latín significa «Nada en la Palabra». Esa es la esencia del espíritu científico: no te creas lo que yo te digo. Observa por ti mismo. Algo no es verdad porque lo diga Platón, Jesucristo, el chamán de la tribu o tu padre. Duda de todo lo que te cuenten, enfréntate a la realidad con tus propios ojos y no respetes la autoridad. Por eso los poderosos temieron a los científicos y tantos fueron condenados al silencio, al exilio o a la hoguera.

Hacer ciencia significa también desafiar a los investigadores que nos precedieron. Newton comprendió que la física de Aristóteles no era suficiente. Einstein descubrió que las teorías de Newton eran incompatibles con la electricidad y el magnetismo. Hoy sabemos que la Relatividad tampoco es una teoría completa, pues no alcanza a describir algunos fenómenos cuánticos.

Una de mis anécdotas favoritas en la historia de la física es el desarrollo de la teoría de la superconductividad. En el año 1911, Kamerlingh Onnes observó que la resistencia eléctrica de algunos materiales desaparecía al enfriarlos cerca del cero absoluto. Todos los gigantes del siglo XX propusieron su teoría para explicar el origen microscópico del fenómeno: Einstein, Bohr, Landau, Heisenberg, Feynman… Y todos ellos se equivocaron. En ciencia no es problema reconocer que incluso Einstein cometió errores. La ciencia no necesita de profetas que tuviesen razón en todo lo que dijeron.

La ciencia es la celebración de lo universal frente a la tribu y la patria. En el libro de mecánica cuántica que tengo frente a mí mientras escribo esta entrada puedo encontrar herramientas matématicas desarrolladas por norteamericanos y soviéticos durante la guerra fría, un sistema numeral introducido por indios y árabes, y una estructura lógica inventada por griegos. Ningún país y ninguna época pueden reclamar la ciencia como propia.

La inscripción a la entrada de la Academia de Platón decía: «no entre aquí quien no sepa de geometría». Las verdades de la geometría eran independientes de que un hombre fuese ateniense, espartano o persa. Los virus o la fuerza de la gravedad desconocen fronteras, colores de piel y lenguas. La ciencia no pertenece a Oriente ni a Occidente. La ciencia es humana.

La ciencia es una celebración de la belleza. ¿Quién no siente un escalofrío al comprender que nuestros cuerpos están formados por polvo de las estrellas? ¿Quién no se estremece al pensar que todos los mamíferos sobre el planeta estamos conectados a un antecesor común?

La ciencia es una celebración inevitable. Si no es en España, será en China o en Brasil, pero la ciencia seguirá avanzando. Encontrar sentido a lo que nos rodea es una necesidad humana y no hay grilletes que puedan aprisionar nuestra imaginación.

Una vez le preguntaron al gran alpinista británico George Mallory cuál era la razón para jugarse la vida escalando. Mallory respondió que debíamos subir las montañas, sencillamente, porque estaban ahí. La lucha por descifrar la realidad es también inevitable. Porque, dicho a la manera de Mallory, somos humanos y tenemos un mundo que nos rodea.