¿Y si cambiamos a los reyes por gatos?

Mark Twain (fotografía con licencia WikiCommons)

Ayer se celebró el 117º aniversario de Mark Twain. Una de sus ideas favoritas consistía en sustituir a los monarcas por gatos. Así lo explicaba en “Un yankee en la corte del rey Arturo”:

“Clarence estaba de acuerdo conmigo en lo de la revolución, pero con modificaciones. La idea que tenía era la de una república sin clases privilegiadas, pero a cuya cabeza estuviera una familia real hereditaria en lugar de un primer mandatario elegido.

Alegué que los reyes son peligrosos.

Entonces los reemplazaremos por gatos, propuso. Estaba convencido de que una familia real gatuna podía cumplir las funciones pertinentes: serían tan útiles como cualquier otra familia real, no tendrían menos conocimientos, poseerían las mismas virtudes y serían capaces de las mismas traiciones, tendrían la misma propensión a armar embrollos y tremolinas con otros gatos reales, resultarían risiblemente vanidosos y absurdos sin jamás darse cuenta de ello.

Saldrían baratísimos y, por último, ostentarían un derecho divino tan solvente como cualquier otra casa real, de modo que «Micifuz VII, o Micifuz XI, o Micifuz XIV, soberano por la gracia de Dios», les quedaría igual de bien que a cualquiera de esos mininos de dos piernas que moraban en palacio.

-Y por regla general -explicó en su inglés moderno y esmerado-, el carácter de los gatos estaría muy por encima del carácter de un rey promedio, lo cual sería una enorme ventaja moral para la nación, dado que la nación siempre toma como modelo el comportamiento moral de sus monarcas.

Como la veneración de la realeza está fundada en la irracionalidad, estos graciosos e inofensivos gatos podrían fácilmente llegar a ser tan sagrados como cualquier otra realeza, e incluso más, porque se empezaría a observar que no mandaban colgar a nadie, que no ordenaban decapitar a nadie, y que tampoco encarcelaban a sus súbditos ni les hacían sufrir crueldades o injusticias del tipo que fuere, de modo que debían ser merecedores de amor y reverencia más profundos que los reyes humanos habituales, y de hecho así ocurría.

Los ojos de toda la doliente humanidad pronto se volcarían sobre un sistema tan humanitario y benigno, y pasado un tiempo comenzarían a desaparecer los carniceros que componen las familias reales, y los súbditos de dichos reinos llenarían los puestos vacantes con gatitos de nuestra propia casa real. Nos convertiríamos así en la fábrica que aprovisionaría los tronos del mundo. Antes de que pasaran cuarenta años, Europa entera estaría gobernada por gatos, gatos de nuestra producción.

Se iniciaría entonces el reinado de la paz universal, que continuaría por toda la eternidad… ¡Miaaaaauuuuu!. Fffuuusss. Fizfizfiz.”

Yo sólo añadiría que algunos gatos tienen, además, mucha paciencia. Mira:

Las paradojas de la Física Cuántica: el premio Nobel en 6 claves

Crédito de la ilustración: Nobel Prize Committee

El francés Serge Haroche y el estadounidense David Wineland, dos genios de la óptica cuántica, acaban de ser galardonados con el Premio Nobel de Física 2012.

Oye, ¿qué es eso de la “óptica cuántica”?

La “mecánica cuántica” es la teoría que explica cómo funciona la realidad a escalas muy, muy pequeñas.

La belleza de la mecánica cuántica es que predice efectos que desafían nuestra intuición (por ejemplo, la famosa “paradoja del gato de Schröedinger”). Niels Bohr, uno de los padres de la teoría, decía que “aquel que no se extrañe cuando le expliquen la mecánica cuántica, es que no ha comprendido nada”.

La “óptica cuántica” es la aplicación de la mecánica cuántica al estudio de la luz y sus interacciones con la materia.

Vale, ¿me puedes explicar algo más?

Igual que la materia está formada por átomos, la luz está formada por unas partículas diminutas llamadas fotones.

El problema para los físicos es que resulta casi imposible aislar un sólo átomo o un sólo fotón. Haroche y Wineland han desarrollado técnicas para superar esta dificultad.

Gracias a sus investigaciones, hemos podido observar muchas de las paradojas predichas por la mecánica cuántica.

¿Cuáles son esas paradojas?

Quizás la más famosa es la conocida como “paradoja del gato de Schröedinger”. Imagina que metemos un gato y material radiactivo dentro de una caja. Si el material radiactivo decae, el gato se muere. Si el material radiactivo no decae, el gato sigue vivo.

La mecánica cuántica nos explica que los átomos del material radiactivo pueden, a la vez, haber decaído y no haber decaído. Es decir, el gato puede estar vivo y muerto a la vez. Cuando abrimos la caja, otro principio de la mecánica cuántica establece que el sistema tiene que elegir uno de los dos estados.

¿Suena raro, verdad? Pues los experimentos de Haroche y Wineland demuestran que así de caprichosa es la realidad en la que vivimos.

¿Algún español ha hecho descubrimientos importantes en óptica cuántica?

¡Sí!

Ignacio Cirac es una de las referencias mundiales en este campo. En el año 2010, compartió la prestigiosa Medalla Franklin con Wineland, uno de los galardonados hoy con el Nobel.

Ignacio trabaja en Munich, dirigiendo el “Instituto Max Planck de Óptica Cuántica”.

¿La mecánica cuántica tiene alguna aplicación?

Si no hubiésemos descubierto la mecánica cuántica no tendríamos ordenadores, ni telecomunicaciones modernas, ni radioterapia.

La pantalla que tenéis frente a vuestros ojos funciona porque se están produciendo millones de transiciones electrónicas por segundo que se explican con los principios de la mecánica cuántica.


Carta a Angela Merkel, Canciller Cuántica

Crédito de la fotografía: Agencia EFE

Querida Angela,

Bienvenida a nuestra ciudad. No se me ocurre mejor guía que Mariano para que disfrutes de una jornada inolvidable en este Madrid otoñal. Nuestro presidente es un hombre de elegancia pura y erudición extensa, políglota sin igual y de inmensa frescura, fuerza y vitalidad. Un príncipe de la sinceridad que nunca ha fallado a ninguna de sus promesas.

Yo estoy preocupado de que Madrid te guste tanto que decidas que lo gobiernen tus ministros. Por eso, necesitaba recordarte 5 cosillas que quizás Mariano se olvide de mencionar:

1) Desde que comenzó el “rescate” en Grecia, el salario medio en aquel país ha caído un 30% y el desempleo se ha duplicado.

2) Alemania incumplió el Pacto de Estabilidad para el déficit público en 2002, 2003, 2004 y 2005.

3) Una y otra vez, se repite que España debe hacer recortes porque “nuestro gasto social es insostenible”. Pero, ¿qué ocurre si miramos los datos? El gasto público en España corresponde al 43% del PIB, 6 puntos por debajo de la media en la eurozona. (Eurostat, 2011).

4) Entre 1999 y 2007, la deuda pública española se redujo un 2% con respecto al PIB. Nuestros problemas económicos aparecen porque la deuda privada aumentó un 45% del PIB en ese mismo periodo.

5) Con la introducción del euro, nuestro déficit por cuenta corriente con Alemania se disparó. La economía alemana, sostenida por la exportación, se ha beneficiado muchísimo de la moneda única.

Angela, uno de los aspectos que poca gente conoce de ti, es que eres doctora en física. Entre 1978 y 1990 fuiste investigadora en la prestigiosa Academia de Ciencias de Berlín y publicaste importantes artículos en el campo de la química cuántica. Tu formación te ayudará a comprender nuestro país.

España no es una nación, sino un estado de ánimo cuántico.

La dualidad onda-partícula de De Broglie se manifiesta aquí como la dualidad pérdidas-ganancias de Rodrigo Rato. En una misma semana, Bankia puede anunciar ganancias de 41 millones y pérdidas de 3.318 sin que colapse el Universo ni nadie acabe en la cárcel.

La paradoja del gato de Schrödinger se conoce en estas tierras como la paradoja del paquidermo y el Borbón. No sabes si el elefante está vivo o muerto hasta que el rey se rompe la cadera y tiene que hacer público el safari.

La única regla cuántica que nuestro gobierno ha destrozado es el principio de incertidumbre de Heisenberg. Si Mariano anuncia algo (por ejemplo, no subir los impuestos o no recortar en sanidad y educación), existe la certeza absoluta de que hará todo lo contrario en menos de 3 meses.

Angela, si nos sigues apretando, los jóvenes españoles tendremos que recurrir a la única esperanza que nos queda para una vida digna: la teleportación cuántica a la Galaxia de Andrómeda.

Un bosónico abrazo de dimensiones relativistas,

Alberto.