Hungría encerrará a todos los refugiados en campos de contenedores

El Parlamento húngaro acaba de aprobar una ley por la que todos los refugiados serán automáticamente detenidos y enviados a campos de contenedores junto a la frontera con Serbia.

La ley se aplicará a todos los refugiados mayores de 14 años, con lo que muchos menores se verán afectados.

Según Viktor Orban, el Primer Ministro, “los refugiados son el Caballo de Troya del terrorismo. Tenemos que dejarnos de las ahorradas de Derechos Humanos y hacerlo por la fuerza”.

La detención de los demandantes de asilo está prohibida por la Unión Europea, por la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados y por la Corte Europea de Derechos Humanos. El gobierno húngaro se saltará todas esas resoluciones. Zoltán Kovács, el portavoz del Primer Ministro húngaro ha añadido que “se alegra que la victoria de Donald Trump esté cambiado la actitud en Europa respecto a los refugiados”.

Las condiciones de vida en los campos de detención húngaros han sido denunciadas en numerosas ocasiones por organizaciones de Derechos Humanos.

Lo que está ocurriendo en Hungría debería ser un escándalo para todas las instituciones de la UE, pero parece que siguen con los brazos cruzados.

La policía húngara apaleando a refugiados y haciéndose selfies con ellos

Crédito de la fotografía: Human Rights Watch

“Mientras nos azotan, se están riendo a carcajadas entre ellos. Los policías nos apalean y se hacen selfies con nosotros”. Este testimonio de Shadid Khan, un demandante de asilo pakistaní, es otro de los abusos del gobierno de Viktor Orban contra los refugiados desvelado esta semana por el diario británico The Independent.
La organización Human Rights Watch ha obtenido diversas fotografías de refugiados heridos, como la que podéis ver al principio de este artículo.

En julio del año pasado, el gobierno húngaro introdujo una ley que permite devolver en caliente a todos los refugiados que se acerquen a su frontera con Serbia.

Coinciendo con la ola de frío que registró centroeuropea este invierno, la policía húngara se “divirtió” devolviendo a refugiados en puntos inhóspitos de la frontera, alejados de cualquier núcleo de población, jugando así con el riesgo de que muriesen congelados.

Miles de policías han sido desplegados para vigilar la frontera con Serbia, que desde hace año y medio está formada por un valla electrificada.

En los próximos meses el gobierno de Orban tiene previsto aprobar otra ley con la que podrá confinar a los refugiados en campos de detención formados por contairners de transporte. A pesar de estar detenidos, los refugiados deberán ademas pagarse su estancia.

“Si no lo podemos hacer por las buenas, tendremos que hacerlo por las malas y utilizando la fuerza. Y lo haremos”. Esas fueron las palabras de Orban defendiendo las nuevas medidas.