¿Por qué las manifestaciones se apagaron durante el Mundial?

Alberto Sicilia / Sao Paulo


[caption id="attachment_10266" align="aligncenter" width="620"]Crédito de la fotografía: Reuters Crédito de la fotografía: Reuters[/caption] En Brasil siguen celebrándose manifestaciones durante el Mundial, pero son mucho más pequeñas de lo anticipado. En junio del año pasado, durante la Copa Confederaciones, millones de personas salieron a las calles. Con el país lleno de periodistas internacionales, el Mundial se presentaba como una oportunidad extraordinaria para visibilizar los problemas del país y podría haber proporcionado a los movimientos sociales gran poder de negociación con las autoridades. ¿Por qué, sin embargo, las manifestaciones se han apagado? Estos días he tenido la oportunidad de charlar con varios activistas que me han explicado algunas razones para este declive en las protestas: 1) Miedo a que la derecha utilizase las manifestaciones contra el Partido de los Trabajadores. Las elecciones generales de Brasil se celebran dentro de 3 meses y el Partido de los Trabajadores podría perder el gobierno. “La derecha estaba deseando que el Mundial fuese un caos y que las huelgas colapsasen el país. En ese caso, tendría garantizada la victoria en octubre”, me dice Daniel. Cuidado, mucha gente de izquierdas que estaba saliendo a la calle no comulga con el gobierno de Dilma, pero teme aún más la vuelta de la derecha. 2) Represión policial La Policía Militar está reprimiendo con mucha violencia las manifestaciones de estos días. En la primera protesta a la que asistí en Sao Paulo, había casi tanta policía como manifestantes y decenas de personas acabaron heridas (entre ellas una periodista de la CNN). “Yo sí saldría a la calle estos días, pero no lo hago por miedo a la Policía Militar”, me cuenta Bruna. 3) El fútbol es una fiesta Así lo explica Tadeu: “No nos gusta la FIFA, una organización opaca y corrupta que ha conseguido cambiar leyes en Brasil para su beneficio económico. Tampoco nos gusta que el gobierno se haya gastado tanto dinero en los estadios. Pero el pueblo de Brasil ama el fútbol y las semanas del Mundial son siempre un tiempo de celebración en nuestro país. Este año, además, tenemos la oportunidad de compartir esta alegría con miles de personas que vienen del extranjero. Que celebremos el fútbol no significa que olvidemos los problemas sociales. Ahora es tiempo de fiesta, pero no tengas ninguna duda, seguiremos luchando”.

El email que Cifuentes envió a Ahmadineyad

Cristina rodeada por la Guardia Civil en su época hipster-indignada (EFE)

Este blog ha tenido acceso exclusivo a una comunicación secreta entre Cristina Cifuentes, Delegada del Gobierno en Madrid y Mahmoud Ahmadineyad, Presidente de la República Islámica de Irán.

Después de un meticuloso chequeo, podemos confirmar la autenticidad de este email que os ofrecemos en rigurosa primicia mundial.

From: Cristina Cifuentes <cris@leña-al-perroflauta.com>
To: Mahmoud Ahmadineyad <mah@boom-boom-goes-The-Bomb.com>

Barbitas mío,

Te escribo desesperada. Los perroflautas asedian nuestra capital y han logrado cortar todas las líneas de suministro. Miles de ancianos mueren de hambre. Los hospitales infantiles han agotado sus medicinas.

Durante los últimos 30 años, los políticos españoles habíamos construido el Edén Ibérico: un país con un modelo económico sostenible, las mejores universidades del mundo, millones de puestos de trabajo para los jóvenes, medios de comunicación independientes y una selección campeona del mundo de fútbol. Los perroflautas quieren arrasarlo todo.

El hundimiento comenzó el pasado 25 de Septiembre, cuando unas 34 personas se concentraron en la Plaza de Neptuno. Contamos los manifestantes con el mismo exquisito rigor que tú los votos en las últimas elecciones presidenciales (blink, blink, guiño, guiño). La horda de antisistemas, armada con fusiles de asalto soviéticos y lanzacohetes antitanque de 40mm., intentó rodear el Congreso.

¿Y qué hizo nuestra policía? ¡Acompañarles amablemente a coger el tren en Atocha!

No sé qué droga me toman los antidisturbios. Temo que marihuana, porque me salen todo mansotes y siempre ansiosos por intercambiar con los manifestantes profundas reflexiones sobre la naturaleza del alma humana.

Mahmoud, soy una incomprendida. Hace unos días propuse “modular las manifestaciones” y todo el país se me echó encima, acusándome de enemiga de la libertad de expresión. No me dejaron terminar la frase. Yo sólo quería decir “modular las manifestaciones a base-hostias”.

Tú eres mi última esperanza. Necesito que me envíes uno de esos aparaticos que tú NUNCA te has planteado construir (blink, blink, guiño, guiño). Ya sabes, el no-se-qué atrómico (blink, blink, guiño, guiño). La próxima vez que los perroflautas se junten en una plaza, voy a crear la nueva joya de la gastronomía contemporánea: hippy a la brasa deconstruido a la salsa de invisibles números de placa. (Acompañar con vino blanco).

Ainsss… Me desespero cuando pienso qué sería de este país si Jose Mari, en vez de abandonar la política, se hubiese proclamado Ayatolá Supremo. Pero como dice mi profe de yoga, una no puede dejarse arrastrar por la amargura melancólica.

Cuídate mucho y dale un beso a mi marido. ¡Ah! y dile que los jueces siguen buscándole por aquí.

Cris.