El New York Times elogia a Cuba por enviar médicos a África frente al ébola


Un equipo de médicos cubanos atiende a enfermos de ébola en un centro en Sierra Leona (Fotografía: AFP)

Un equipo de médicos cubanos atiende a enfermos de ébola en un centro en Sierra Leona (Fotografía: AFP)

The New York Times publica hoy un editorial elogiando a Cuba por enviar médicos a África para luchar contra el ébola:

La impresionante contribución de Cuba en la lucha contra el ébola

Cuba es una isla pobre y relativamente aislada. […] Sin embargo, debido a su compromiso de desplazar a cientos de médicos y enfermeros al eje de la pandemia, Cuba podría terminar jugando el papel más destacado entre las naciones que están trabajando para refrenar la propagación del virus.

The Washington Post también ha publicado otro artículo explicando el crucial rol que está jugando Cuba para contener la epidemia en África.

La Habana ha enviado ya a 165 profesionales sanitarios a Sierra Leona y otros 300 llegarán en los próximos días.

Como recuerda el diario estadounidense, Cuba es la única nación que ha enviado médicos a la zona de la epidemia. El resto de doctores extranjeros trabajando sobre el terreno han llegado a través de organizaciones humanitarias.

Cuba es el país del mundo con mayor número de médicos en proporción a su población.

En Brasil más de 4.500 médicos cubanos llegaron con el programa “Más Médicos” destinado a enviar doctores a las favelas urbanas y a las zonas rurales del Amazonas.

En Venezuela trabajan más de 31.000 médicos y dentistas cubanos en la “Misión Barrio Adentro”, un programa para acercar la atención sanitaria a los barrios más desfavorecidos.

Os dejo aquí algunos fragmentos del editorial del New York Times. Podéis leerlo aquí completo en inglés y en español.

Es lamentable que Washington, el principal contribuyente financiero a la lucha contra el ébola, no tenga vínculos diplomáticos con La Habana, dado que Cuba podría terminar desempeñando la labor más vital.

En este caso, la enemistad tiene repercusiones de vida o muerte, ya que las dos capitales no tienen mecanismos para coordinar sus esfuerzos a alto nivel.

Para la administración Obama, este dilema tiene que enfatizar la idea de que los frutos de normalizar la relación con Cuba conlleva muchos más beneficios que riesgos.

P.D.- Al Jazeera también ha publicado una columna de opinión alabando es trabajo de Cuba en África durante la epidemia de ébola.

Cómo las farmacéuticas engañan a médicos y pacientes


Crédito de la fotografía: Food and Drug Administration

El escándalo de la reboxetina debería haber encendido todas las alarmas. Aprobada en muchos países europeos desde finales de los 90, la reboxetina es el principio activo de un fármaco para la depresión clínica.

En año 2010, un grupo de investigadores alemanes publicó en el British Medical Journal un estudio que demostraba que no sólo el medicamento era inefectivo, sino que, además, la compañía farmacéutica había ocultado a la comunidad médica aquellos tests que le eran desfavorables. De 7 ensayos clínicos contra placebo, 6 mostraban que la reboxetina no era más eficaz que el placebo. Ninguno de esos 6 estudios fue publicado en revistas científicas. Además, en los ensayos clínicos contra otros antidepresivos, la compañía farmacéutica había eliminado tres cuartas partes de los datos.

(Nota: el artículo del British Medical Journal que destapó el caso es gratuito y podéis leerlo aquí).

Inexplicablemente, en España la reboxetina sigue siendo comercializada por Pfizer bajo los nombres “Norebox” e “Irenor” (números de registro 61969 y 63157 en la Agencia Española del Medicamento). La agencia federal que supervisa los fármacos en los EEUU (conocida por sus siglas, FDA) nunca aprobó la reboxetina por falta de eficacia probada.

Pfizer no es la única compañía envuelta en un escándalo de ocultación de datos científicos. En Febrero de 2010, el Senado de EEUU publicó un informe donde se describe cómo la farmacéutica GlaxoSmithKline (GSK) no sólo mintió sobre los riegos cardiovasculares de uno de sus medicamentos contra la diabetes sino que además trató de silenciar a los científicos que los advirtieron. La FDA calcula que este fármaco produjo 83.000 infartos entre los años 1999 y 2007. Hace unos meses, GSK decidió declarase culpable ante los tribunales norteamericanos.

El caso se remonta a 1999. En varias conferencias científicas celebradas aquel año, el Dr. John Buse, profesor en la Universidad de Carolina del Norte-Chapel Hill, comenzó a advertir sobre los posibles riesgos de la rosiglitazona, un medicamento que suponía miles de millones de ingresos para GSK. Tachi Yamada, entonces director de investigación de GSK, envió una serie de emails intimidatorios a Buse, quien decidió cesar sus críticas.

Ben Goldacre, doctor en Medicina e investigador en la Universidad de Oxford, explora las razones de algunos de estos fraudes en un libro que se publicará esta semana en el Reino Unido. Según Goldacre, la regulación de la industria farmacéutica es todavía deficiente. Por ejemplo, las compañías farmacéuticas no están obligadas a publicar todos los ensayos clínicos que realizan y por lo tanto, los que se hacen públicos son casi siempre favorables a sus intereses. Es también una práctica habitual que, cuando investigadores universitarios aceptan financiación de una farmacéutica, se les haga firmar un contrato por el cual no pueden publicar ningún resultado sin el permiso de la compañía. Las farmacéuticas financian además numerosas revistas y conferencias médicas.

Al igual que con la crisis bancaria, abandonar una industria multibillonaria a las fuerzas del mercado, sin una regulación adecuada, puede tener consecuencias nefastas para todos.