La Resistencia Clandestina contra ISIS durante la ocupación de Mosul. [Capítulo 19 de La Batalla por Mosul].

Alberto Sicilia / MOSUL (Irak)

A pesar de la brutalidad que ISIS impuso en la población de Mosul durante los 3 años que ocupó la ciudad, hubo gente que resistió.

Todo comenzó con graffitis pintados en las paredes de escuelas, mezquitas y otros edificios en la Ciudad Vieja de Mosul. Las pintadas eran simplemente la letra árabe “Mim” (la que corresponde a nuestra “M”), la primera de la palabra “Muqawama”, que significa “Resistencia”.

Realizadas clandestinamente durante la noche, era una manera de decir a otros ciudadanos que aún había esperanza, que no estaban solos. Y también una forma de de recordar a los militantes de ISIS que su victoria no había sido absoluta. Que podían controlar la ciudad, pero que había espíritus que nunca podrían conquistar.

Una letra “M” apareció incluso pintada en la Mezquita de Al Nuri, el lugar donde Abu Bakr Al Baghdadi se presentó al mundo como “Califa”.

El ISIS no se quedó con los brazos cruzados ante semejante desafío a su autoridad.

Prohibieron en la ciudad el uso de Internet y los teléfonos móviles por miedo a que los mensajes de resistencia se extendieran. Durante los primeros meses si pillaban a alguien utilizando un teléfono móvil, le cortaban la mano. Con el paso del tiempo el castigo se convirtió en la pena de muerte.

El siguiente paso de la “Resistencia M” fue pasar a la acción: durante las noches se acercaban sigilosamente a los checkpoints de ISIS junto al Tigris, mataban a los militantes y tiraban sus cadáveres al río.

Algunos resistentes pagaron por sus acciones: cuando ISIS capturaba alguno, los colgaban en público durante días hasta que muriesen.

Cuando el 16 de octubre de 2017 los kurdos, el ejército de Irak y las fuerzas de la coalición lanzaron el ataque para liberar Mosul, la resistencia jugó un papel fundamental dando las coordenadas de las bases de ISIS y las posiciones donde se escondían sus francotiradores.

Un adolescente que iba a ser suicida del ISIS cuenta su historia. [Capítulo 18 de La Batalla por Mosul].

Alberto Sicilia / MOSUL (Irak)

Un adolescente de 15 años que iba a ser suicida del ISIS le cuenta su historia a Niqash:

Todos los días jugaba al futbol en la larga avenida que lleva a mi casa en Mansour [un barrio de Mosul]. Pero un día cambié de camino para ir y pasé por uno de los “Centros de Reclutamiento” de ISIS. Podía escuchar bastante ruido dentro, así que me acerqué y ví que había un montón de gente viendo vídeos.

Estaban viendo un vídeo de un combate entre los Soldados del Califato y el Ejército Iraquí. Había suicidas y morteros volando por todos lados. La escena alcanzaba su climax con ISIS ocupando el área por el que habían estado luchando y la colocación de la bandera negra en el edificio más alto. ¡Era una película de acción! ¡Era tan excitante! ¡Y además era real!

El vídeo terminó, pero siguieron viendo otros vídeos. Se proyectaban diez horas al día. Antes de que me fuese, uno de los miembros de ISIS me dio varios CDs con las grabaciones de otras batallas y ejecuciones de infieles y traidores. También me dio varios panfletos que llamaban a la yihad.

Me quedé fascinado con lo que había visto, así que empecé a ir más y más a menudo al Centro de Reclutamiento. Comencé a descargarme en mi teléfono móvil canciones yihadistas y discursos de Abu Bakr Al-Baghdadi. Estaba impresionado por las victorias y el heroísmo de los Soldados del Califato. Así que un día les dije que quería ser voluntario y apuntarme con ellos. Me mandaron a la mezquita más cercana, fui allí y registraron mis datos. Me dieron la fecha en la que debía incorporarme.

A mediodía de ese día besé a mi madre y le dije adiós. Ella estaba sola en casa y no sabía que podría ser la última vez que nos abrazásemos.

Legué a la mezquita y allí había otros dos muchachos de mi edad. Dos hombres armados nos subieron a una furgoneta y cuando ya estábamos sentados nos vendaron los ojos. No pudimos ver nada hasta que llegamos a una casa. Nos metieron al sótano.

Yo estaba muy asustado en aquel momento. Todo era muy confuso. No hablé con nadie en el sótano y mis manos temblaban. Recuerdo haberme dicho a mí mismo: ¿pero qué haces aquí, idiota?

Una media hora después llegó un hombre mayor con una larga barba gris. Se presentó y nos dio la mano. Cuando me la dio a mí dijo: “Aquí viene el héroe”. Esas pocas palabras me tranquilizaron mucho. Me sentí mucho mejor.

Nos sentamos y el hombre nos preguntó por nuestra edad. Éramos 24 allí y todos teníamos entre 12 y 17 años.

Se presentó: “Soy vuestro hermano Abu Abdallah. Pasé 10 años de mi vida con la Guardia Republicana de Saddam Hussein. Participé en la invasión de Kuwait en 1990 y vi con mis propios ojos cómo el Ejército de Irak oprimió a los kuwatíes y lo que los infieles chiítas hicieron. Esas horribles prácticas continuaron después de 2003. [El año de la invasión estadounidense]. De hecho, empezaron a ser peores. Por eso que matamos a los miembros del ejército y de la policía”.

Abu Abdallah pasó un mes con nosotros y nos enseñó religión y yihad durante 8 horas cada día. A su lado nos sentíamos fuertes, llenos de confianza. Nos solía decir cómo nosotros lucharíamos para la victoria del ISIS y cómo iríamos al cielo, donde encontraríamos comidas deliciosas y mujeres hermosas.

También supervisaba nuestro entrenamiento militar, que era realmente duro. En los campos a las afueras de Mosul aprendimos cómo manejar armas, cinturones explosivos y a conducir motos y coches. Cada vez que volvíamos a la casa nos tapaban los ojos para que fuese imposible que revelásemos su localización.

Lo peor era el hambre. Llorábamos de hambre. Sólo nos daban unos pocos dátiles, un poco de pan y agua. Pero Abu Abdallah nos animaba a aceptar el hambre porque eso nos enseñaba paciencia. De ese modo “seríamos dignos de convertirnos en yihadistas”.

En el sótano no había baño y teníamos que esperar hasta el final del día para poder utilizar el único baño de la casa. Si alguno se hacía pis en los pantalones, era castigado. Durante los 3 meses que estuvimos allí sólo pudimos lavarnos 3 veces. Olíamos como ratas.

Las condiciones en el sótano eran tan malas que pillé una infección en mis riñones y tuve que ir al hospital para el tratamiento. Aún hoy estoy en tratamiento. Si Dios me hubiese dado un poco más de fortaleza, ahora estaría en el Paraíso. Con Firas.

Firas era mi mejor amigo en el sótano. Era el más joven allí. Tenía 12 años y me dijo que su padre había muerto. Dejó a su madre para para incorporarse al Estado Islámico y nunca volvió a verla porque fue elegido, junto a otros 10 chicos para ser un suicida.

Lloré mucho cuando Firas se fue. Estaba triste por saber que no lo volvería a verle. Yo creo que hasta Abu Abdallah estaba triste. Cuando Firas iba a irse, Abu Abdallah puso la mano sobre su hombro y le abrazó. Hizo lo mismo con los otros 9 chicos. “Adiós mis hijos, nos volveremos a ver en el Paraíso”.

Si Dios quiere, cuando yo me recupere, seguiré a Firas.

¿Quiénes son los “kurdos de Irak”? [Capítulo 17 de La Batalla por Mosul].

Alberto Sicilia / MOSUL (Irak)

Los Peshmerga, las fuerzas armadas del kurdistán iraquí, jugaron un papel fundamental en la batalla por Mosul.

Pero, ¿quiénes son los kurdos?

Los kurdos son seguramente el mayor grupo étnico del mundo sin un Estado. Con una población de alrededor de 35 millones de personas, los kurdos habitan en una región dividida por las fronteras de cuatro países:

  • “Kurdistán del Norte” (en Turquía), alrededor de 17 millones de personas.
  • “Kurdistán del Sur” (en Irak), alrededor de 7 millones de personas.
  • “Kurdistán del Este” (en Irán), alrededor de 10 millones de personas.
  • “Kurdistán del Oeste”, también conocido como “Rojava” (en Siria), alrededor de 3 millones de personas.

(A estas poblaciones habría que añadir todos aquellos que viven en la diáspora alrededor del mundo).

A partir de ahora vamos a centrarnos solamente en los kurdos de Irak.

Genocidio de Anfal.

Entre 1986 y 1989, el gobierno de Saddam Hussein perpetró un genocidio contra los kurdos. Dirigido por Alí Hassan al-Majid (un primo de Saddam, también conocido como “Alí el Químico” por el uso que realizó de armas químicas), alrededor de 100.000 kurdos murieron en los ataques del ejército iraquí.

Estado quasi-independiente. Región Autónoma del Kurdistán Iraquí.

Tras la invasión de Kuwait en 1991 en la que Saddam Hussein salió derrotado, el régimen pareció tambalearse y se produjeron diversas revueltas en el país.

Una de esas revueltas fue la de los kurdos. En octubre de 1991 el gobierno iraquí decidió retirar al ejército y a todo el personal administrativo del gobierno central.

Desde entonces hasta la actualidad los kurdos de Irak tienen un Estado de facto independiente (aunque oficialmente siguen siendo parte de Irak).

Guerra civil entre los kurdos de Irak.

Entre 1994 y 1997 se produjo una guerra civil entre las dos principales facciones kurdas de Irak: el KDP (Partido Democrático del Kurdistán) y el PUK (Unión Patriótica del Kurdistán).

El PUK tenía el apoyo del PKK (el Partido de los Trabajadores del “Kurdistán Turco”)

El KDP tenía el apoyo del Gobierno central iraquí y de Turquía (que quería frenar a los aliados del PKK).

En 1998, el KDP y el PUK firmaron un acuerdo de paz, y cada uno controla una parte del Kurdistán Iraquí.

En la actualidad, una coalición del KDP y del PUK gobierna el Kurdistán Iraquí.

Invasión de EEUU. Tensiones con el gobierno de Baghdad.

Tras la invasión estadounidense de 2003 y la aprobación de una constitución en 2005, los kurdos mantienen una profunda disputa con el gobierno de Baghdad por el control de algunos territorios del norte de Irak.

El mayor problema se centra en el control de la región de Kirkuk, una de las zonas con más petróleo de Irak.

Guerra contra ISIS.

En junio de 2014, en una ofensiva relámpago, ISIS conquistó gran parte del noroeste de Irak, incluyendo Mosul, la segunda ciudad del país. El ejército de Irak se desintegró por completo.

Los Peshmerga (las fuerzas armadas del Kurdistán Iraquí) fueron las tropas mejor organizadas en los combates contra ISIS, y jugarían un papel fundamental en la operación por la liberación de Mosul, iniciada a finales de 2016.

[Nota: “Peshmerga” significa literalmente “aquel que se enfrenta a la muerte”].

El Gobierno del Kurdistán y el Gobierno de Baghdad alcanzaron un acuerdo para posponer sus disputas hasta que acabase la guerra contra ISIS.

Pero según “el Califato” va perdiendo terreno, se están sembrando las semillas para el futuro conflicto entre los kurdos y Baghdad: en las operaciones militares, los kurdos se hicieron “de facto” con el control de Kirkuk.

Referéndum de Independencia.

El Gobierno del Kurdistán Iraquí ha anunciado la celebración de un referéndum de independencia para el 25 de septiembre de 2017.

Todos los actores importantes en la zona (el gobierno de Baghdad, Turquía, Irán y EEUU) se han pronunciado contra el referéndum.

Yazidíes: el genocidio del ISIS que el mundo olvidó. [Capítulo 15 de La Batalla por Mosul].

Alberto Sicilia / MOSUL

En agosto de 2014 ISIS llegó a Kocho, una pequeña aldea al noroeste de Irak en el distrito de Shingal, la región donde se concentra la minoría yazidí.

Los militantes de ISIS ordenaron que los 80 hombres de la aldea se pusiesen en fila junto a una de las paredes de la escuela. Inmediatamente fueron ejecutados con fusiles automáticos.

Nadia, que entonces tenía 21 años, fue obligada a contemplar la masacre junto a las demás mujeres. Ellas fueron testigos de cómo ISIS abría fuego y mataba a sus padres y hermanos.

“Después nos empujaron al interior de la escuela y nos dijeron que seríamos utilizadas como esclavas. Esa noche nos metieron en coches y nos condujeron hasta Mosul. A mí me entregaron a un militante de ISIS. Durante semanas me violó mientras me golpeaba. Una vez intenté escapar pero unos guardas me atraparon, se desvistieron y me violaron en grupo hasta que me desmayé”.

Masacres como la ocurrida en Kocho se sucedieron en otros pueblos y aldeas del Shingal: Qiniyeh, Hardan, Ramadi Jabal, Dhola, Khana Sor…

El terror se extendió a toda la región: más de 100.000 yazidíes corrieron a esconderse en las cuevas del Monte Sinjar [su refugio tradicional durante décadas de persecuciones], sin agua ni comida y completamente rodeados por ISIS.

Además de todos los que murieron en la montaña de sed, enfermedades y cansancio, quienes no pudieron huir acabaron en manos del ISIS. A finales del mes de agosto alrededor de 5.000 hombres yazidíes habían sido asesinados y enterrados en fosas comunes alrededor de Sinjar. Más de 6.000 mujeres y niñas habían sido secuestradas.

Los yazidíes son una minoría iraquí de menos de un millón de personas que ha mantenido durante siglos una religión sincrética, con elementos tomados del Cristianismo (el ritual del bautismo), del Islam (el ritual de la circuncisión) o del Zoroastrismo (la reverencia al fuego como una manifestación de Dios) junto a creencias pre-islámicas de la antigua Mesopotamia y la Civilización Asiria.

¿Cuál es la característica de los yazidíes que más “molesta” a ISIS? Que los yazidíes rezan a Melek Tawwus, el equivalente a “Satán”, el “Angel Caído”. En la tradición judeocristiana Lucifer era el arcángel favorito de Dios, pero se rebeló contra él y fue condenado a caer desde el Cielo al Infierno, para convertirse en Satán, el Diablo. Para los yazidíes, Satán no cayó del Cielo al Infierno, sino a la Tierra y, al ver el sufrimiento en la vida de los hombres, lloró. Sus lágrimas cayeron sobre las llamas del Infierno y las apagó. Así, los yazidíes no consideran a Satán como “El Diablo”, bien al contrario es un Redentor.

Para ISIS son “adoradores del Diablo” que deben ser eliminados de la Tierra.

No es la primera vez que han intentado ser eliminados. Durante el mandato Otomano en los siglos XVIII y XIX, los yazidíes fueron sometidos a 72 masacres conocidas. Y desde la invasión estadounidense de Irak en 2003, más de 800 habían muerto en ataques de Al Qaeda con coches bomba.

Al igual que Nadia, cientos de mujeres y niñas fueron entregadas a militantes de ISIS. Miles más fueron vendidas en mercados de esclavas.

 

Los coches suicidas del ISIS. [Capítulo 13 de La Batalla por Mosul].

Alberto Sicilia / MOSUL (Irak)

Nada es tan temido durante la batalla contra ISIS en Mosul como los coches bomba suicidas. Parecen sacados de la película “Mad Max”. Construidos de manera artesanal a partir de coches normales, la parte frontal está revestida de placas de acero para que sea imposible pararlos. Las placas de acero cumplen también una función adicional: tras la explosión sirven como metralla de mortífera eficacia. Los conductores saben que la misión es suicida y que van a morir. La explosión tiene un radio mortal de cientos de metros. La única manera de detenerlos sería un disparo de artillería o un bombardeo aéreo, pero en un combate urbano donde apenas una decena de metros separan al ejército de Irak con los militante de ISIS, no hay tiempo material para frenarlos antes de que se empotren contra grupos de soldados y estallen. Tras decenas de bajas, los soldados iraquíes apenas han encontrado una precaria táctica para minimizar las pérdidas: el uso de tractores blindados que colisionen frontalmente contra el coche suicida. El problema es que la misión es también casi suicida para el soldado que conduzca el tractor. No hay anda mejor para comprender el aspecto y el funcionamiento de estos coches suicidas como ver las fotografías de los que han sido capturados en garajes antes de estallar de los que militantes del ISIS que los construían han huido.  

Hawra, el rostro de un bombardeo americano sobre Mosul. [Capítulo 7 de La Batalla por Mosul].

Alberto Sicilia / ERBIL (IRAK)

[Mosul es la capital del ISIS. Fue en la Gran Mezquita de esta ciudad donde Abu Bakr Al-Baghdadi proclamó el “Califato” en la primavera de 2014. Una coalición formada por el ejercito iraquí, tropas kurdas y grupos paramilitares chiíes, con el apoyo aéreo de EEUU, lucha desde hace meses por recuperar Mosul.]

Hawra tiene 4 años y hasta hace unos días lucía una preciosa melena rubia. Ahora su cara y sus ojos están quemados.

Un avión estadounidense lanzó una bomba sobre su casa en Mosul. Más de 200 civiles murieron el 17 de febrero en el mismo bombardeo sobre el barrio de Al Jadida.

Hawra no para de gritar pidiendo a su mamá. Todavía no sabe que ella murió en el ataque y ni siquiera han encontrado su cuerpo entero.

A diferencia de las batallas por la liberación de Ramadi, Faluya o Trikit, en Mosul el gobierno irakí pidió a los civiles que no huyesen de la ciudad. Todas las ONGs y las organizaciones humanitarias que trabajan aquí advirtieron que esa decisión crearía el desastre. A eso hay que añadir que ISIS ha comenzado a ejecutar a los civiles que tratan de huir del territorio bajo su control.

Ala, el padre de Hawra no pudo si quiera enterrar a su mujer. “Tapé sus restos para evitar que se lo comieran los perros”. Con su hija quemado en brazos, tardó dos días y dos noches en salir de Mosul, esquivando a los francotiradores de ISIS y a los francotiradores del ejército.

Hawra ya no puede ver. A ratos se tantea la cabeza con las manos y llorando pregunta qué ha ocurrido con su melena.

Ningún representante del gobierno iraquí, ni del gobierno estadounidense se han acercado al hospital para preguntarles si necesitan algo.

Ala no sabe qué hará el día que Hawra salga del hospital: su casa quedó destrozada, sus seres queridos han muerto, su niña está ciega. Durante el gobierno de ISIS en Mosul, fue condenado tres veces a latigazos. Ahora, durante la liberación, EEUU se ha llevado por delante a su familia.

“Si yo sigo viviendo es por darle un futuro a mi pequeña”.

[En este link podéis encontrar todas las entradas de la serie, “La Batalla por Mosul”]

La vida en primera línea de guerra. [Capítulo 4 de La Batalla por Mosul].

Alberto Sicilia / MOSUL

Foto: Alberto Sicilia

[Mosul es la capital del ISIS. Fue en la Gran Mezquita de esta ciudad donde Abu Bakr Al-Baghdadi proclamó el “Califato” en la primavera de 2014. Una coalición formada por el ejercito iraquí, tropas kurdas y grupos paramilitares chiíes lucha desde hace meses por recuperar Mosul.]

Mahmoud sólo habla mirando al suelo, con las manos agarrándose la cabeza. Hace diez días perdió a su mujer en un bombardeo aéreo que destrozó su barrio.

El centro de Mosul es una ciudad fantasma estos días. Apenas cien metros separan las posiciones de los francotiradores del ejército iraquí de los francotiradores del ISIS. Las calles están destrozadas. Las ametralladoras de los helicópteros retumban por toda la ciudad.

Mahmoud es uno de los pocos civiles que ha decidido no escapar. Vive en su casa en ruinas junto a la antigüa oficina central de correos.

“Llevo más de 40 años en este hogar. Tengo que serte sincero: cuando ISIS llegó a Mosul confiamos en ellos. Desde la invasión estadounidense de 2003 fueron los únicos que ofrecieron algo de seguridad en nuestras calles. Pero en seguida comenzaron a hacer barbaridades: a matar, a violar a niñas, a tirar a gente desde los tejados de los edificios… Hemos estado tres años viviendo así”.

“Mi mujer murió por los bombardeos. La quería tanto. ¿Cómo puedo continuar a vivir sin ella? La limpié y la enterré. En algún momento esta guerra acabará, Mosul volverá a la vida. Pero ella no volverá. Se ha ido y yo sigo aquí”.

“Todos mis vecinos se marcharon a campos de refugiados. Pero yo ya no le tengo miedo a la vida. No quiero convertirme en un refugiado. No quiero vivir entre el barro sin dignidad, en un lugar donde no tienes ni un rincón de intimidad con tu familia.”

[En este link podéis encontrar todas las entradas de la serie, “La Batalla por Mosul”]

Mapas de una guerra. [Capítulo 2 de La Batalla por Mosul].

Alberto Sicilia // ESTE DE MOSUL

ISIS tomó Mosul en la primavera de 2014. Fue en la Gran Mezquita de esta ciudad donde Abu Bakr Al-Baghdadi proclamó el “Califato Islámico”.

En su periodo de máximo auge territorial, ISIS controlaba desde Mosul las vidas de unos 10 millones de personas.

Una coalición formada por tropas pershmerga kurdas y el ejército irakí, apoyados desde el aire por los bombardeos de EEUU, comenzaron en octubre del año pasado el asalto sobre la capital del Califato.

Octubre de 2016.- Las tropas kurdas desde el norte y el ejército irakí desde el sur comienzan el asalto sobre Mosul.

Diciembre de 2016.- El ejército irakí toma el control de la zona este de Mosul

Febrero de 2017.- El ejército irakí toma el control de la zona suroeste de Mosul

Marzo de 2017.- Comienza la batalla por el casco histórico de Mosul, la fase más sangrienta de los combates

Unos 500.000 civiles siguen atrapados en la Ciudad Vieja de Mosul, aún bajo el control de ISIS. Todos los puentes sobre el Tigris que conectan Mosul Este con Mosul Oeste han sido destruidos.

Y ahora está comenzando la fase más sangrienta de la batalla: los combates en la Ciudad Vieja son cuerpo a cuerpo. Por sus callejuelas no pueden entrar tanques ni blindados. Para los civiles resulta imposible protegerse del fuego cruzado.

Ayer más de 200 murieron en un ataque aéreo sobre un edificio que servía como refugio.

Introducción. [Capítulo 1 de La Batalla por Mosul].

Alberto Sicilia // ESTE DE MOSUL (IRAK)

Crédito de la imagen: Felipe Dana / AP Photo

Os escribo desde el este de Mosul. En este momento, unos 600.000 civiles están atrapados en la batalla más sangrienta que vive Irak desde la invasión norteamericana de 2003.

Mosul lleva 3 años en control de ISIS. Esta es la ciudad ciudad donde Abu Bakr Al-Baghdadi proclamó el “Califato”.

Una coalición formada por el Ejército de Irak, los Peshmerga kurdos y países aliados lleva meses tratando de liberar Mosul. Hasta ahora sólo han recuperado el Este de la ciudad.

En la serie de crónicas que iré publicando, espero saber explicaros lo que está sucediendo en Mosul.

Pero antes de nada, sería importante responder a la pregunta más importante sobre el contexto de esta batalla:

¿Cómo puede ser que una ciudad tan importante como Mosul cayese en control de ISIS?

Para comprender lo que está sucediendo ahora en Mosul tenemos que retrotraernos a la invasión estadounidense de 2003.

Tras la “conquista” estadounidense de Irak, se desataron en el país una serie de guerras civiles superpuestas: invadidos contra invasores, árabes contra kurdos, suníes contra chíis.

Mosul es una ciudad de mayoría suní.

Los gobierno irakís tras la invasión estadounidense han estado controlados fundamentalmente por facciones chiíes. Las fuerzas armadas de la era post-Saddam cometieron, durante años, barbaridades contra los suníes.

ISIS creció en el vacío provocado por la guerra en Siria y capitalizó el descontento sunní contra el gobierno de Bagdad. Durante la primera mitad de 2014, conquistó Mosul y otras ciudades más pequeñas en el norte de Irak. A su paso cometió también auténticas limpiezas étnicas contra las minorías cristianas y yazidís.

Como os contaba antes, espero ser capaz de contaros lo que está sucediendo en Mosul. No tengáis ninguna duda en ponernos en contacto conmigo si hay cosas que a vuestro parecer no quedan claras o estáis interesados en algún asunto en particular de los que están ocurriendo aquí.

Un hombre llorando con su hija en brazos y las escalofriantes fotos de la batalla por Mosul [FOTOS]

A man cries as he carries his daughter while walking from an Islamic State-controlled part of Mosul towards Iraqi special forces soldiers during a battle in Mosul, Iraq March 4, 2017. REUTERS/Goran Tomasevic

Mosul, la segunda ciudad más poblada de Irak, cayó en manos de ISIS en Junio de 2014. Fue precisamente en la Gran Mezquita de Mosul donde Abu Bakr al-Baghdadi proclamó “El Califato de Siria e Irak”.

Desde Octubre de 2016, una colación formada por el ejército del gobierno iraquí, fuerzas kurdas, milicias chiíes y varios actores internacionales, han lanzado una ofensiva para recuperar la ciudad.

El legendario fotógrafo serbio Goran Tomasevic ha tomado esta serie de escalofriantes fotos desde la primera línea de batalla.

Iraqi special forces soldiers run across a street during a clashes in Mosul. REUTERS/Goran Tomasevic

Smoke rises after an airstrike, during the battle against Islamic State militants, at the district of al-Mamoun in Mosul.
REUTERS/Alaa Al-Marjani

An Iraqi special forces soldier fires a sniper rifle during a battle with Islamic State militants in Mosul.
REUTERS/Goran Tomasevic

An Iraqi special forces soldiers walks through a house destroyed in an airstrike during a battle with Islamic State militants in Mosul. REUTERS/Goran Tomasevic

An Iraqi special forces soldier throws a hand grenade during a battle with Islamic State militants in Mosul.
REUTERS/Goran Tomasevic

Iraqi special forces soldiers walk on a street during a battle with Islamic State militants in Mosul, Iraq. REUTERS/Goran Tomasevic

An Iraqi special forces soldier shot dead an Islamic State suicide bomber in Mosul, Iraq. REUTERS/Goran Tomasevic

An Iraqi special forces soldier runs across a street during a battle with Islamic State militants in Mosul, Iraq. REUTERS/Goran Tomasevic

Iraqi special forces soldiers walk on a street during a battle with Islamic State militants in Mosul, Iraq. REUTERS/Goran Tomasevic

An Iraqi special forces soldier helps a family carry their child to cross from Islamic State controlled part of Mosul to Iraqi forces controlled part of Mosul, Iraq, March 4, 2017. REUTERS/Goran Tomasevic

An Iraqi special forces soldier checks men for explosive belts as they cross from Islamic State controlled part of Mosul to Iraqi forces controlled part of Mosul, Iraq, March 4, 2017. REUTERS/Goran Tomasevic

An Iraqi special forces soldier fires at a drone operated by Islamic State militants Islamic State militants in Mosul, Iraq, March 4, 2017. REUTERS/Goran Tomasevic