La vida en primera línea de guerra. [Capítulo 4 de La Batalla por Mosul].

Alberto Sicilia / MOSUL

Foto: Alberto Sicilia

[Mosul es la capital del ISIS. Fue en la Gran Mezquita de esta ciudad donde Abu Bakr Al-Baghdadi proclamó el “Califato” en la primavera de 2014. Una coalición formada por el ejercito iraquí, tropas kurdas y grupos paramilitares chiíes lucha desde hace meses por recuperar Mosul.]

Mahmoud sólo habla mirando al suelo, con las manos agarrándose la cabeza. Hace diez días perdió a su mujer en un bombardeo aéreo que destrozó su barrio.

El centro de Mosul es una ciudad fantasma estos días. Apenas cien metros separan las posiciones de los francotiradores del ejército iraquí de los francotiradores del ISIS. Las calles están destrozadas. Las ametralladoras de los helicópteros retumban por toda la ciudad.

Mahmoud es uno de los pocos civiles que ha decidido no escapar. Vive en su casa en ruinas junto a la antigüa oficina central de correos.

“Llevo más de 40 años en este hogar. Tengo que serte sincero: cuando ISIS llegó a Mosul confiamos en ellos. Desde la invasión estadounidense de 2003 fueron los únicos que ofrecieron algo de seguridad en nuestras calles. Pero en seguida comenzaron a hacer barbaridades: a matar, a violar a niñas, a tirar a gente desde los tejados de los edificios… Hemos estado tres años viviendo así”.

“Mi mujer murió por los bombardeos. La quería tanto. ¿Cómo puedo continuar a vivir sin ella? La limpié y la enterré. En algún momento esta guerra acabará, Mosul volverá a la vida. Pero ella no volverá. Se ha ido y yo sigo aquí”.

“Todos mis vecinos se marcharon a campos de refugiados. Pero yo ya no le tengo miedo a la vida. No quiero convertirme en un refugiado. No quiero vivir entre el barro sin dignidad, en un lugar donde no tienes ni un rincón de intimidad con tu familia.”

[En este link podéis encontrar todas las entradas de la serie, “La Batalla por Mosul”]

El experimento para descubrir el sexismo en el trabajo

Martin y Nicole trabajaban en la misma empresa.

Un día Martin se encontró en un intercambio de emails muy desagradable con un cliente: nada le gustaba y, de forma muy impertinente, le pedía cosas imposibles. Martin conocía bien el negocio y al cliente. Aquello no era normal.

Hasta que se dio cuenta de que en esos emails había estado utilizando la firma de Nicole. Ambos compartían la misma cuenta de correo corporativo y él había olvidado cambiar la firma.

¿Tanta impertinencia tendría algo que ver con que el cliente pensase que estaba tratando con una mujer?

Martin y Nicole decidieron hacer un experimento. Durante dos semanas él firmaría como Nicole y ella firmaría como Martin.

“Mi trabajo se convirtió en un infierno”, dice Martin. “Cualquier cosa que proponía a los clientes era cuestionada. Clientes con los que podía trabajar fácilmente ahora se comportaban de manera condescendiente. Uno hasta me preguntó que si estaba soltera. Me di cuenta de que Nicole tenía que ganarse una confianza con los clientes que yo no necesitaba. Yo era exactamente el mismo profesional que antes. Me di cuenta de que siempre había tenido una “ventaja invisible” en mi trabajo.

“Yo tuve la semana más productiva de mi carrera”, dice Nicole.

Tanto Martin Schneider como Nicole Knacks han escrito sobre este experimento. Podéis encontrar más información aquí y aquí.

Quizás el experimento debería repetirse en más lugares de trabajo para que nos diésemos cuenta de las dificultades, muchas veces invisibles para nosotros, a las que se enfrentan las mujeres.

El día en el que el 90% de las islandesas decidieron no cocinar ni trabajar.

El 24 de octubre de 1975, el 90% de las mujeres islandesas decidieron no cocinar ni trabajar, en protesta por su posición en la sociedad. Annadis Rudolfsdottir, la hija de una de esas mujeres, ha escrito unas memorias de aquel día.

Gudrun Jonsdottir aún recuerda la ropa que vestía el 24 de octubre de 1975. Tenía 21 años, acababa de casarse y tenía un bebé. Ese día no iba a cocinar, ni a limpiar ni ir a su trabajo. Tampoco lo iba a hacer mi madre, ni las amigas de mi madre, ni las empleadas del supermercado, ni las profesoras. Alrededor de un 90% de las mujeres islandesas pararon ese día. Una vecina, madre de tres hijos, dejó que su familia se cuidase por sí misma y dejó la casa a las 8 de la mañana para no volver hasta la noche. Aquel día Islandia se detuvo, pero sus mujeres nunca se habían sentido tan vivas, tan determinadas, tan llenas de propósito.

Un movimiento radical llamado “Calcetas Rojas” había sembrado la idea: “¿Por qué no nos podemos todas en huelga? Sería una manera extraordinaria de que la sociedad se diese cuenta de lo importantes que somos”.

En este link podéis encontrar las memorias completas de Annadis Rudolfsdottir.

Islandia, el primer país que obliga al mismo salario para hombres y mujeres

Coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer, Islandia se acaba de convertir hoy en el primer país que obliga por ley a las empresas a demostrar que pagan igual a hombres y mujeres.

“La certificación requiere que las compañías con más de 25 empleados ofrezcan el mismo salario para hombres y mujeres en la misma posición. Las nuevas reformas legales también incluyen la baja laboral para los hombres que acaben de ser padres, y una cuota del 40% de mujeres en los consejos de administración de las grandes empresas”.

La isla tiene una de las historias más épicas en la lucha por los derechos de las mujeres. El 24 de octubre de 1975, el 90% de las mujeres de Islandia se negaron a trabajar y a cocinar. [vía The Guardian].

El fotógrafo que retrató la lucha de su mujer hasta la muerte (FOTOS)


[caption id="attachment_7496" align="aligncenter" width="620"]portada Crédito de la fotografía: Angelo Merino[/caption] Jennifer acababa de ser hospitalizada por un cáncer de mama. Angelo, su marido, no podía aceptar que la mujer a la que amaba estuviese muriendo. Jennifer volvió la cabeza hacia Angelo y le dijo:

“Tienes que mirarme a los ojos. Esa es la única manera de que yo pueda soportar este dolor”.
Angelo Merino es fotógrafo y junto a Jennifer decidieron retratar los últimos meses de lucha.
“Desgraciadamente, la mayoría de la gente prefiere no escuchar estas realidades. La gente asume que el tratamiento te hace mejor persona, que la vida vuelve a la normalidad. Pero la normalidad no existe en el territorio del cáncer. Quienes sufren cáncer tienen que definir una nueva normalidad cada día. ¿Cómo podían entender los demás lo que teníamos que vivir cada día? Mis fotografías muestran esta cotidianidad. Muestran los desafíos, las dificultades, el miedo la tristeza y la soledad que Jennifer tuvo que afrontar mientras luchaba contra su enfermedad. Y lo más importante de todo: estas fotografías muestran nuestro amor.”
[caption id="attachment_7523" align="aligncenter" width="792"]1 Crédito de la fotografía: Angelo Merino[/caption] [caption id="attachment_7521" align="aligncenter" width="792"]3 Crédito de la fotografía: Angelo Merino[/caption] [caption id="attachment_7519" align="aligncenter" width="792"]4 Crédito de la fotografía: Angelo Merino[/caption] [caption id="attachment_7514" align="aligncenter" width="792"]5 Crédito de la fotografía: Angelo Merino[/caption] [caption id="attachment_7511" align="aligncenter" width="792"]7 Crédito de la fotografía: Angelo Merino[/caption] [caption id="attachment_7509" align="aligncenter" width="792"]8 Crédito de la fotografía: Angelo Merino[/caption] [caption id="attachment_7503" align="aligncenter" width="620"]Jen in pain Urgent Care Crédito de la fotografía: Angelo Merino[/caption] [caption id="attachment_7501" align="aligncenter" width="464"]12122011 Suppot group Crédito de la fotografía: Angelo Merino[/caption] [caption id="attachment_7499" align="aligncenter" width="620"]Fr Duffell praying Crédito de la fotografía: Angelo Merino[/caption] [caption id="attachment_7498" align="aligncenter" width="620"]Empty bed Crédito de la fotografía: Angelo Merino[/caption]

Reyes que aceptan Ferraris de un gran enemigo de los Derechos de la Mujer

Según informa hoy El Confidencial, nuestro rey ha recibido dos Ferraris como regalo personal del primer ministro de los Emiratos Árabes.

Me parece un buen momento para que recordemos en este blog cómo trata el jeque a sus ciudadanas:

1) La ley permite la violencia física de un marido contra su mujer si se considera como “necesidad disciplinaria”.

2) La poligámia masculina está permitida. Un emiratí puede casarse hasta con 4 mujeres.

3) En las herencias, a las mujeres les corresponde 1/3 de los bienes, mientras los hombres se quedan con los 2/3 restantes.

4) En caso de divorcio, la custodia de los hijos se concede automáticamente al hombre.

5) Un hombre pueden casarse con una mujer no-musulmana, pero una mujer no pueden casarse con un hombre no-mulsulmán.

6) En 2010 una chica de 18 años, fue condenada a un año de prisión después de que ella denunciase que había sido violada por un grupo de 6 hombres. Las razones del tribunal: “la mujer practicó sexo ilícito”.

Y cuidado, porque estos “fabulosos privilegios” sólo los gozan las mujeres con nacionalidad emiratí. En Dubai, trabajan millones de inmigrantes que no tienen ningún derecho legal.

Venga JuanCar, a disfrutar de los Ferraris.