Antidisturbios golpeándonos frente al Museo del Prado

Durante el desalojo de Neptuno por el Paseo del Prado sólo recibí dos porrazos en las piernas, pero algunas personas que me rodeaban sufrieron agresiones brutales de los antidisturbios.

Fotografía de nuestro desalojo por el Paseo del Prado. (LUCA PIERGIOVANNI/EFE)

Hacia las 0:20 de hoy, los antidisturbios procedieron a desalojar a los cientos de personas que estábamos en la Plaza de Neptuno.

En ese momento, yo me encontraba en el costado de la plaza que mira hacia el Ritz, acompañado por un grupo de personas sentados en la acera. De repente, vimos aparecer una fila de unos 20 antidisturbios que se dirigía hacia nosotros. La gente se levantó y empezó a caminar rápido por la calzada del Paseo del Prado que sube hacia Cibeles. Los policías nos seguían a unos 30 metros de distancia.

Yo había bajado a la manifestación para contar lo que ocurría, así que decidí detenerme un segundo para sacar una foto. Cuando me di la vuelta, los antidisturbios -sin mediar palabra- habían echado a correr tras nosotros con las porras en alto. Como los tenía casi encima, intenté salir hacia la mediana del Paseo del Prado, pero uno de los policías me vio y me soltó un porrazo en la pierna izquierda. Reaccioné instintivamente diciéndole: «¡Estás pirado! ¡No he hecho nada!». Me miró y volvió a soltarme otro hachazo.

Tuve mucha suerte porque a quienes alcanzaron después no recibieron una porra, sino tres o cuatro a la vez. Dos chicos cayeron al asfalto y además de golpearles, les pisotearon en las piernas.

Hasta el pasado diciembre, viví 7 años fuera de España. Nunca había visto a los antidisturbios en directo hasta este mes de mayo, durante el aniversario del 15-M. Antes, cuando la televisión había sacado alguna imagen de cargas policiales, siempre había pensado: «los antidisturbios son muy brutos, pero algo habrán hecho los otros».

Supongo que lo mismo estaréis pensando muchos de vosotros al leer mi relato. Por eso, si os parece exagerado o inverosímil lo que cuento, os ruego que vengáis a una manifestación para presenciarlo.

Creo que la policía es necesaria. En muchos casos, hacen un trabajo fantástico defendiendo a personas que sufren de violencia y amenazas (por ejemplo, las mujeres maltratadas).

Después de recibir los golpes me quedé sentado un rato en el césped de la mediana y pensé en el contraste de la escena. Unos cientos de metros a mi derecha, el Museo del Prado. Unos pocos metros a mi izquierda, una manada de salvajes zurrando.