Las brutalidades de la Policía Militar contra los manifestantes en Brasil

Alberto Sicilia / Sao Paulo


Crédito de la fotografía: AP

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Quedaba más de media hora para que comenzase la marcha. Apenas un centenar de manifestantes habían llegado al lugar de la convocatoria. En la calle Apacuarana comenzó a escucharse un rítmico estruendo.

Una unidad de la Policía Militar marchaba al paso marcado por los gritos de su comandante, golpeando al unísono las porras con los escudos una vez por zancada.

La policía se detuvo a una decena de metros de los manifestantes, que se apresuraron a desplegar la única pancarta preparada. Ellos serían los únicos en protestar ese mañana. Otros grupos de policía ya cerraban la estación de metro más cercana y las paradas de autobús.

Un joven sin camiseta se acercó a la línea de escudos y comenzó a gritar. Su protesta duró poco. Segundos después, ocho agentes lo arrastraban por el asfalto hacia la retaguardia. A modo de celebración, o quizás de advertencia, el resto policías volvieron a batir las porras contra los escudos.

«A partir de ahora, mucho cuidado», me dijo Joao, un compañero brasileño, mientras se ajustaba el casco y la máscara antigás. Yo estaba todavía absorto en mitad de la calle, tratando de entender lo que sucedía. Aquello no parecía real sino más bien una coreografía de mal gusto.

La policía lanzó una ráfaga de las atronadoras bombas de sonido antes de empezar a cargar. Apenas comenzaban las carreras, cuando los médicos ya se llevaban en camilla a una productora de la CNN que había sido alcanzada directamente con un cartucho metálico de gas lanzado con escopeta.

Helicópteros volando a baja altura, explosiones de las bombas de sonido, humo de los cartuchos de gas, gente sentada en las aceras sangrando. Era un barrio del centro de Sao Paulo, pero parecía una zona de guerra.

Lo presencié pero sigo sin comprenderlo. Eran apenas un centenar de manifestantes y, por motivo del Mundial, allí se había convocado la prensa de medio mundo. ¿Cómo actúa la Policía Militar cuando no hay testigos?


Nota: esta es la cuarta entrega de la serie «Brazil, el otro lado Mundial».