Hablamos demasiado de Putin. ¿Qué quiere la gente de Donetsk?

Alberto Sicilia / DONETSK y SLAVYANSK

Donetsk el 16 de febrero durante las pocas horas de tranquilidad que hubo tras semanas de bombardeos (Fotografía: A.S.)

Donetsk el 16 de febrero durante las pocas horas de tranquilidad que hubo tras semanas de bombardeos (Fotografía: A.S.)

“En un minuto viene mi amigo Dima. Él es muy pro-Kiev, así que a partir de ahora mejor no hablamos de política”, dice con una sonrisa Viktor.

“Ten cuidado con Viktor, quiere ser más ruso que Putin”, suelta entre carcajadas Dima nada más llegar. Ambos se funden en un abrazo.

Dima y Viktor rondan la cuarentena, son amigos desde el colegio y viven en Slavyansk, la localidad al norte de Donetsk que durante la primavera se convirtió en la capital del alzamiento prorruso.

A dos manzanas de la cafetería donde estamos se encontraba el cuartel general de las “Milicias Populares del Donbass” dirigidas por el “Comandante Strelkov” [Igor Girkin]. Slavyansk estuvo en control de los prorrusos hasta principios de julio, cuando fue retomada por el ejército ucraniano. Strelkov y sus hombres se retiraron a Donetsk.

Dima se fue a Odessa cuando los prorrusos controlaban Slavyansk. Viktor se quedó aquí y participó en la creación de nuevos órganos de administración civil. “Fui muy feliz aquellas semanas”, recuerda. “La ciudad estaba llena de banderas de Rusia, el país al que el Donbass pertenece”.

En el conflicto del Este de Ucrania, casi siempre ponemos el foco sobre Putin o sobre Occidente. Y es evidente que las influencias externas son muy importantes en lo que está sucediendo.

Pero creo que se olvida a menudo la cuestión más importante: ¿qué dice la gente que vive en el Donbass? ¿Se sienten ucranianos? ¿Se sienten rusos? ¿Qué futuro quieren para su región?

Yo no tengo una respuesta definitiva a estas preguntas. Lo que puedo contaros son algunas conclusiones después de hablar con bastantes personas en esta zona que he visitado durante el último año.

1) Hay mucha gente en Donetsk que se siente rusa

Entre las personas mayores de 40 años en Donetsk, es casi imposible encontrar a alguien que no tenga padres o familiares en Rusia.

“Nos obligan a una elección imposible: o Kiev o Moscú. ¡Es absurdo! Mi madre era una profesora que nació en Kiev. Mi padre un soldado que nació en Vladivostok. Se conocieron en Donetsk, donde nací yo. Que exista una frontera entre Ucrania y Rusia no tiene ningún sentido”, explica Viktor.

La mayoría de las personas que conocí en Donetsk antes de la guerra viven ahora como refugiados… en Rusia. Evidentemente, ellos no consideran la intervención rusa en el conflicto como “una agresión” sino “la defensa a su gente”.

2) La gente pro-Kiev de Donetsk está sufriendo persecución política por sus ideas.

Todas las personas pro-Kiev que conocía en Donetsk han huido. Algunos tras recibir una paliza por intentar organizar una manifestación en la ciudad. Un profesor de la Universidad que conocía fue arrestado y no se sabe nada de él desde hace meses.

En el edificio de la Administración de la República de Donetsk hay varios carteles con las fotos, los teléfonos y la dirección de jóvenes activistas pro-Kiev con el texto “Traidores a la patria. Eliminación inmediata”.

3) La gente prorrusa en la zona del Donbass controlada por Kiev está sufriendo persecución política por sus ideas.

Pasé varias semanas en Slavyansk cuando estaba controlada por los prorrusos. Conocí a mucha gente que quería la independencia del Donbass o la anexión a Rusia.

Excepto Viktor, no he conseguido que ninguno de ellos hable ahora de política. “Lo siento, Alberto. Tengo miedo a perder mi trabajo como les ha ocurrido a otros colegas. Este es un lugar pequeño y todos saben que yo trabajé para la administración prorrusa. Ahora tengo que pasar lo más desapercibido posible”, me decía uno de ellos.

4) No se trata de un “conflicto étnico”. Hay muchas familias divididas.

Me sorprende la cantidad de artículos en los que leo “conflicto entre los rusos étnicos y los ucranianos étnicos”. No conozco a nadie en Donetsk que haga esa distinción.

De hecho, hay muchas familias divididas por el conflicto. Uno de los momentos más tristes que he vivido en Slavyansk ha sido ver cómo uno de mis mejores amigos y su hermano acababan a puñetazos una discusión de sobremesa. Delante de sus padres, sus mujeres y sus hijos.

5) Hay mucha gente que “pasa” de la política y lo único que quiere es una vida normal.

“¿Ser parte de Ucrania? Bien. ¿Ser parte de Rusia? Bien. ¿Ser un país independiente? Bien. Lo que sea, pero que deje de morir gente. Lo que sea por volver a tener trabajo y ver crecer a mis críos en mi ciudad”, me decía Sacha, uno de los pocos comerciantes que mantienen abierto su puesto en el Mercado Central de Donetsk.

En conclusión, me parece que a menudo ponemos el foco sobre los factores externos del conflicto: qué dicen y qué intereses tienen Putin, Obama o Merkel. Está claro que es un asunto esencial en este conflicto, pero creo que nos olvidamos de los más importante: ¿qué dice y qué quiere la gente del Donbass?

NOTA: Iré colocando todos los post que escriba desde el Este de Ucrania en este enlace.