Los kurdos han votado mayoritariamente por la independencia. ¿Qué ocurre ahora?

Alberto Sicilia / ERBIL (Kurdistán Iraquí)

Una abrumadora mayoría de los kurdos de Irak votaron por el “Sí” en el referéndum por la independencia.

Según anunció ayer la comisión electoral, el “Sí” alcanzó un 92% de los votantes, contra el 7% por el “No”. La participación fue del 72%.

Algo importante que, sin embargo, no se ha publicado es la distribución de los votos por provincias: hay que recordar que en algunos territorios controlados por la administración kurda viven importantes minorías (principalmente árabes y turcómanos) que temen la independencia y habían anunciado que no participarían en el referéndum.

El gobierno kurdo no ha hecho ninguna declaración unilateral de independencia, y tras el anuncio de los resultados, ha ofrecido al gobierno iraquí unos meses para negociar la separación de los territorios.

Bagdad, que se había opuesto a la celebración del referéndum, ha respondido con dureza.

El Parlamento ha pedido oficialmente al Primer Ministro que despliegue tropas en Kirkuk, una región rica en petróleo bajo el control militar de los kurdos pero que Irak reclama como suya.

Además ha ordenado que todas las aerolíneas internacionales detengan sus vuelos desde el aeropuerto de Erbil, la capital kurda.

Bagdad cuenta con dos grandes aliados en la zona: Turquía e Irán, dos países con amplias minorías kurdas que temen revueltas en su territorio.

Un referendum que puede cambiar Europa. Algunas reflexiones desde Atenas.

Alberto Sicilia / ATENAS


yorgos “He traído a mi hija porque quiero que sea testigo de la Historia”. La Plaza Syntagma se había convertido en una fiesta para celebrar la victoria del NO en el referendum. Yorgos llevaba sobre sus hombros a la pequeña Xenia. El referendum de ayer en Grecia puede convertirse en un episodio que cambie Europa. Un toque de atención para el proyecto europeo si no quiere ahogar su legitimidad en los países que más han sufrido la crisis. Algunas reflexiones desde Atenas: 1) Muchos medios venden la victoria del NO como un “NO a Europa”. Es completamente falso. La inmensa mayoría de los que ayer votaron en el referendum [tanto por el SÍ como por el NO] quieren que su país siga en la Unión Europea. 2) La crisis en España ha sido terrible, pero nada comparado a lo que ha ocurrido en Grecia. Lo de Grecia es comparable con la Gran Depresión de los años ’20 en EEUU. Mirad este gráfico: comaradograndepresion 3) En España la austeridad, que ha causado muchísimo dolor, ha sido del orden del 6% del PIB. En Grecia del 17% del PIB. austeridadvscrecimiento 4) Es mentira que los griegos “culpen de todo a la UE”. Son muy críticos con el periodo “pre-crisis”. Saben que se cometieron excesos. Saben también que tuvieron gobiernos nefastos [por cierto, asesorados en ocasiones por grandes bancos internacionales] 5) Pero las medidas impuestas por la Troika durante los últimos 5 años han tenido un efecto terrible. Ahora en Atenas hay decenas de clínicas en las que trabajan gratuitamente médicos voluntarios atendiendo a decenas de miles de griegos que han perdido su derecho a la sanidad pública. Muchos de esos recortes fueron impuestos por la Troika. Contra eso es contra lo que votaron ayer los griegos. 6) Syriza puede gustar o no, pero lo cierto es que ganó unas elecciones para intentar algo DIFERENTE que lo que habían hecho los gobiernos anteriores. La percepción general entre los griegos con Tsipras es que al fin han encontrado a un gobernante que esta dispuesto a pelearse por ellos en Bruselas. 7) Los mensajes que llegaron desde Europa durante la semana previa al referendum reforzaron la sensación que tienen los griegos de que la UE desprecia su voz: “Si digamos lo que digamos, nuestras políticas las deciden otros gobiernos en Bruselas. Entonces, ¿de qué sirve la Democracia? ¿De qué sirve votar?” 8) Ante eso, el “discurso soberanista” de Tsipras funcionó muy bien. De hecho funcionó tan bien, que después de laminar al PASOK en Enero, ahora ha acabado con el líder del centro-derecha [Samaras dimitió ayer]. 9) Las voces que han llegado a Grecia de la socialdemocracia europea [Renzi desde Italia, Hollande desde Francia, Gabriel desde Alemania] han sido indistinguibles de los mensajes de los partidos conservadores. Creo que la socialdemocracia tiene un problema. 10) Tsipras convocó el referendum. Merkel le vio el órdago y renunció a negociar hasta que no se celebrase. En Berlín sabían, que de perder Tsipras el referendum su gobierno estaba acabado. Tsipras ha ganado este pulso. Ahora la pelota pasa de nuevo a Berlín. ¿Está dispuesta Merkel a pasar a la Historia como la Canciller que acabó con el euro? 11) Si la UE quiere, podrá asfixiar financieramente a Grecia hasta echarla “de facto” del euro. Pero eso haría perder [aún más] la legitimidad al proyecto común europeo. Muy especialmente entre las generaciones más jóvenes de los países que están sufriendo la crisis. Ayer los griegos vivieron una jornada histórica, pero me temo que Europa no alcanza a entender lo que significó.

El histórico discurso de Tsipras llamando a referendum


historico Alexis Tsipras se enfrentó anoche a la Historia. Al filo de la media noche, en una intervención televisada a todo el país, el primer ministro griego anunció un referéndum para decidir si se firma un acuerdo con la Troika. El resultado de esta votación decidirá el futuro económico de Grecia durante las próximas décadas. Quizás también el de la Unión Europea. Aquí están algunos fragmentos de su discurso:

Compatriotas míos, Durante los últimos seis meses este gobierno ha estado luchando en condiciones de asfixia económica sin precedentes para cumplir lo prometido. Nuestra promesa consistía en negociar con nuestros socios europeos el fin de la austeridad y el retorno de la justicia social a nuestro país. El mandato que nos disteis tenía como fin lograr un acuerdo que respetase la democracia, los valores europeos y que acabase definitivamente con esta crisis económica. Durante este periodo de negociaciones nos pidieron adoptar medidas de gobiernos anteriores, gobiernos que habían sido condenados en las elecciones. Nunca, ni por un momento, contemplamos rendirnos. Eso hubiese sido traicionar vuestra confianza. Tras cinco meses de negociaciones, nuestros socios europeos nos presentaron un ultimatum. Un ultimatum que contraviene los principios y valores de Europa. Las medidas de las instituciones contemplaban medidas como la desregulación del mercado laboral, recortes en las pensiones, recortes en salarios públicos, incremento del IVA en alimentos. Estas propuestas violan las reglas europeas y los derechos fundamentales del trabajo, la igualdad y la dignidad. El objetivo de algunos de nuestros socios no era más que la humillación de todo el pueblo griego. […] Compatriotas, Tenemos una responsabilidad histórica para dignificar la democracia y nuestra soberanía. Es una responsabilidad con el futuro de nuestro país. Y esta responsabilidad nos lleva a responder al ultimatum según la voluntad del pueblo griego. Hace unos instantes he convocado a mi gobierno y he propuesto que el pueblo griego elija en ejercicio de su soberanía. Mi propuesta ha sido aceptada unánimemente. Mañana una sesión plenaria del Parlamento Griego aprobará la propuesta del gobierno para celebrar un referendum el próximo domingo, 5 de julio, donde se preguntará si aceptamos o rechazamos las medidas propuestas por Europa. […] Compatriotas, Ante esta austeridad descarnada y autocrática debemos responder con democracia, compostura y decisión. Grecia, la cuna de la democracia, debe enviar un mensaje fuerte y democrático a Europa y a la comunidad internacional. Me comprometo a respetar el resultado democrático de este referéndum, sea cual sea el resultado. Estoy seguro que vuestra elección honrará la historia de nuestro país y enviará un mensaje de dignidad al mundo entero. En estas horas cruciales, debemos recordar que Europa es la casa común de sus gentes. En Europa no hay dueños ni esclavos. Grecia es una parte indispensable de Europa y Europa una parte indispensable de Grecia. Pero Grecia sin democracia es una Europa sin dignidad ni dirección. Os llamo a tomar una decisión a la altura de nuestra digna de nosotros. Por nosotros, por las generaciones futuras, por la historia de Grecia. Por la soberanía y la dignidad de nuestro pueblo.

Tras su dictadura, Brasil votó entre Monarquía y República en 1993

Alberto Sicilia / Sao Paulo


Pedro II, el último Emperador de Brazil. (Crédito de la imagen: Wikimedia Commons)

Pedro II, el último Emperador de Brazil. (Crédito de la imagen: Wikimedia Commons)

Entre Mundial y protestas callejeras, algunos brasileños observan con curiosidad el debate que se está produciendo en España entre monarquía y república. Y es que, hace apenas una década este país celebró un referéndum para decidir su forma de gobierno.

La historia política de Brasil en la segunda mitad del siglo XX contiene ciertos paralelismos con la historia de España.

Brasil vivió bajo una dura dictadura militar entre 1964 y 1985.

En 1964, los militares se levantaron contra el gobierno de izquierdas de Joao Goulart que había sido elegido en las urnas. El golpe fue apoyado por los terratenientes y la Iglesia, que temían que Goulart acercase a Brasil al bloque comunista de América Latina.

En 1988, tras un periodo de transición que duró tres años, se promulgó la actual Constitución de Brasil.

Esta nueva constitución reconocía el derecho del pueblo brasileño a decidir la forma de gobierno del estado: monarquía o república, sistema presidencialista o sistema parlamentario.

El referéndum se convocó para 1993. En aquel momento hacía 104 años que el país no había tenido un monarca.

Desde el siglo XV hasta 1822, Brasil había sido parte del Imperio Portugués. A diferencia de otras naciones latinoamericanas, la independencia fue proclamada en 1822 por un rey. En 1899 los militares se levantaron contra el monarca y condenaron a la familia real al exilio.

“Mire lo que ha conseguido la república durante los últimos 104 años: 2 dimisiones presidenciales, 1 presidente que se suicidó, 3 presidentes depuestos, 7 constituciones diferentes y 2 largos periodos de dictadura”, decía un anuncio monárquico para el referéndum de 1993.

“¿Por qué un rey mejor que un presidente? Porque un rey no está atado a los juegos políticos de los partidos ni a los intereses de un grupo económico”, declaraba entonces Joao Enrique de Orleans y Bragança, uno de los posibles herederos del trono de Brasil que se había lanzado a una feroz campaña pro-monarquía.

Los brasileños fueron a las urnas el 21 de abril de 1993. Un 87% votó a favor de la república.