Recopilación de chistes malos

Españoles,

Ante la crítica situación económica que atenaza a la Nación, nos vemos obligados a declarar el estado de emergencia marsupial.

Tras una honda, severa y tenaz reflexión, hemos hallado la solución para aliviar el sufrimiento patrio. En la próxima cumbre europea, Mariano Rajoy será sustituído por Karlos Arguiñano, cuya misión consistirá en contar unos chistes a la tía Angela. Semejante exhibición de donaire, garbo y simpatía, provocará la flexión refleja de los músculos cigomáticos de la canciller, que descubrirá, por primera vez, esa respuesta biológica llamada risa. En recompensa a tamaña gesta, la tigresa de Hamburgo aflojará los grilletes que asfíxian nuestra economía.

Para preparar este transcental encuentro, hemos comenzado a recopilar los mejores chistes malos del repertorio castellano. Pero semejante tarea necesita de su colaboración: les rogamos que, en los comentarios a esta entrada, nos dejen su chiste malo favorito. ¡La Nación les llama, compatriotas!

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– Camarero, este plátano está blando.
– Pues dígale que se calle.

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‎- Hola, soy español, ¿a qué quieres que te gane?
– A Eurovisión.
– ¡Qué hijoputa!

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– ¿Cómo se dice en congoleño: «Podríamos cenar unas setas»?
– Hongo propongo.

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– Buenos días, me gustaría alquilar Batman Forever.
– No es posible, tiene que devolverla tomorrow.

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– Un gintonic, por favor.
– ¿Le pongo pepino, caballero?
– Desde el primer día que la ví, señorita.

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– La puta de tu ex novia me ve y ni me saluda.
– Hemos vuelto.
– Vaya tela lo de Contador, ¿eh?

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– Doctor, mi marido ha tenido una hemiplejia, ¿qué hago?
– Mírelo por el lado bueno.

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‎- Entonces, doctor, ¿con este condón de lana se curará mi impotencia?
– No, pero le sudará la polla.

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– ¿Porqué ponen agua caliente en los partos?
– Porque si el niño nace muerto se puede hacer caldito.

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– ¿Qué es lo peor de bañarse en una piscina llena de cadáveres humanos?
– Disimular la ereccion al salir.

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‎- Doctor, ¡me han salido 5 pollas!
– Joder y ¿cómo le sientan los calzoncillos?
– Como un guante.

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– ¡Mi amor, tengo un retraso!
– No te preocupes tontita, siempre lo he sabido y te quiero igual.

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‎- ¿El capitán?
– Por babor.
– Por babor, ¿el capitán?

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– Mamá, ¿cómo es que tu eres blanca, papá es negro y yo soy amarillo?
– Hijo mío, si supieras la orgía que hubo aquel día… agradece que no ladras.

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– Papá, ¿porqué sólo nado en círculos?
– Cállate o te corto el otro brazo.

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– Mamá, mamá, ¿porqué corre el abuelo?
– Calla, niño, y pásame otro cartucho.

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– ¿Y tú aguantas mucho follando?
– Pues hombre, yo aguanto más sin follar.

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– ¿Qué se ve desde el edificio más alto de Toronto?
– Toronto to’, Toronto to’ entero.

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– Y dígame, ¿desde cuándo tiene usted esa obsesión de que es un perro?
– Desde cachorro, doctor.

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Un hombre va a un entierro y le dice a la viuda:
– Lo siento.
La viuda responde:
– Ya es igual, déjelo tumbado.

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– Se abre el telón y aparece un gitano entrando a un establo. Se cierra el telón.
– ¿Cómo se llama la película?
– El hombre que sus robaba los caballos.

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¡No olviden colaborar con su chiste malo favorito!

¡Viva España! ¡Y viva el conejo de la Loles!

Pienso, luego ya tu sabes

Os presento una selección de la obra del Sr. Absurdo y Ay que me lol, creadores de «Gandhi y Lucas», «Andrés Siniestra» y «Pienso, luego ya tu sabes».

¿Conocéis a otros artistas del collage ingenioso? ¿Cuáles son vuestros montajes favoritos?

¡Enviadlos, malditos!

(alberto.sicilia[arroba]gmail.commi Facebook.)

[Leonardo tampoco sabe apreciar los chistes malos]

[Soy fans total de la muchacha de la derecha]

PS.- La segunda parte del «Pienso, luego ya tu sabes» está aquí.

Feliz Cumple, Cariño

La historia entre Stevie y yo viene de atrás. Stevie es especialista en agujeros negros.

Ayer se celebró el 70 cumpleaños del profesor Hawking. La gente del Centro de Cosmología Teórica de la Universidad de Cambridge organizó un seminario en su honor. Echad un vistazo a los videos cuando los pongan en la web, porque Martin Rees y Kip Thorpe suelen dar charlas deliciosas.

Por cierto, la charla de Thorne se titula «La edad de oro de los agujeros negros», pero no es un documental sobre la última década del siglo XX en el barrio de Chueca.

Durante mis años en Cambridge invité a Stevie a compartir actividades: las clases de salsa, los entrenamientos de rugby, los ensayos en el teatro. Por algún motivo que nunca comprendí, siempre me rechazó.

Te quiero igual, Stevie.

Este amor no es, sin embargo, compartido por la mayoría de físicos teóricos. Todos reconocen sus importantes contribuciones a la Cosmología: los teoremas sobre singularidades gravitaciones en Relatividad General y la formulación termodinámica de la radiación de los agujeros negros.

Los resquemores hacia Hawking son consecuencia de su fama mundial. Hay teóricos mucho más potentes (Ed Witten o Juan Maldacena, por ejemplo) a quienes no conoce ni Dios Padre fuera de «La Comunidad». Además, Hawking es un tipo muy tozudo; en ocasiones, ha tardado años en reconocer errores en sus teorías, cuando había observaciones experimentales que las refutaban.

En lo que no hay polémica, es en reconocer su inmensa valentía como ser humano.

Después de una juventud corriente, Hawking fue diagnosticado con ELA a los 21 años. Año tras año, su cuerpo se fue apagando: primero los dedos de los pies, luego las piernas, el tronco, el cuello y el rostro. Cuando perdió la habilidad de escribir, desarrolló una astucia mental para realizar cálculos matemáticos imaginando figuras geométricas. Su voz también le abandonó y ahora se comunica con un ordenador que dirige con sus pupilas.

El 1 de Octubre de 2009 será recordado para siempre en la historia de la Universidad de Cambridge:  Stephen Hawking renunció a la Cátedra Lucassiana de Física Teórica. Unas horas más tarde, un servidor firmó su contrato. Un suceso digno de la Historia Universal de la Infamia.

[h/t para Dani del Pino por recordarme la onomástica.]

Fé de ratas

Tras recibir varios emails de protesta referentes al post «Mis mujeres, Alfred Hitchcock y los chistes malos», el consejo editorial de Principia Marsupia, quiere hacer público el presente comunicado y correción.

En el mencionado texto, se afirma que «[Mis chistes malos] No los disfrutan mis amigas, ni las novias que he tenido, ni las jamelgas que deseo.»

Este blog reconoce la inexactitud factual de la afirmación previa, que debería leer, «[Mis chistes malos] No los disfrutan el 94% de mis amigas, novias y jamelgas que deseo, que cada día están más lindas.»

El autor del blog admite que algunas de vosotras sabéis apreciar un mal chiste.

Notad, sin embargo, la siguiente:

Advertencia. Las lectoras que han protestado pierden su derecho a no-reir ante un chiste malo. Este derecho sólo podrá restituirse a través de un recurso ante la Sala de lo Marsupial-Administrativo  del Tribunal Constitucional del Barrio Pesquero de Santander.

Firmado,

Alberto, Expléndido redactor jefe, Magnífico columnista, Majestuoso corresponsal para España y resto del mundo, Dictador Supremo y Eterno, Padre, Hijo y Espíritu Santo del Principia Marsupia.

Mis mujeres, Alfred Hitchcock y los chistes malos.

Se acabó.

Soy un hombre libre.

Nunca más volveré a pedir perdón por mis chistes malos.

Y todo, gracias a Alfred Hitchcock.

Os explico. Me encanta compartir chistes malos y descubrir juegos de palabras. Pero las mujeres, o al menos las mujeres que me rodean, no saben apreciarlos. No los disfrutan mis amigas, ni las novias que he tenido, ni las jamelgas que deseo. Ninguna excepto mi madre y mi hermana, claro está.

He hecho experimentos en altitud y a nivel del mar. Lo he intentado en cuatro continentes y tres idiomas diferentes. He contado mis peores chistes en las circunstancias más íntimas –y en casi todas las posturas-. ¿La recompensa ante semejante empeño? Ni una míserable carcajada.

Acabo pidiendo perdón cada vez que tiro de repertorio.

A vosotras me dirijo. A vosotras que resopláis cada vez que invento un chiste, a vosotras que cerráis los ojos y negáis con la cabeza. A vosotras que gruñís un «Alberto, por favor» como si fuese vuestro sobrino de dos años.

Sabed que un 3 de Enero de 2012 todo cambió.

Esta mañana, mientras terminaba el desayuno, me puse a leer una entrevista de Dick Cavett a Alfred Hitchcock en 1972 (¡algun día tengo que hablaros de las legendarias entrevistas de Dick Cavett!). Hacia el final del diálogo, Cavett pregunta por ciertas aventuras amorosas entre actores que Hitchcock ha dirigido. Éste responde con un chiste tan lamentable que casi me atraganto con la magdalena.

Un juego de palabras tan deplorable, que puede incluso traducirse al castellano:

Hitchcock: No particularizaré sobre este tema, estoy generalizando. Y él, está en el ejercito.

Cavett: ¿Cómo? ¿Quién esta en el ejército?

Hitchcock: El General Izando.

[El calembur en inglés es «generalizing» y «General Ising»]

Aquí tenéis un video de la entrevista. Hitchcock suelta el chiste en 1m 20s. Atención a su semblante tras contarlo. En mi opinión, esa expresión facial es la esencia de lo que significa ser británico.

El maestro no se disculpa tras semejante calamidad. Es más, termina rematando:

«Los chistes malos son la más refinada expresión de literatura».

Me lo voy a tatuar en las nalgas. Para la próxima que venga a protestar.

 

Marsupial Máximo

El cocido madrileño agudiza mi talento.

Ayer, al tiempo que tragaba garbanzos, concebí algo revolucionario. Lo he bautizado «MM» y será, en parte, una nueva sección del Principia Marsupia. Hasta aquí, el asunto podría considerarse intrascendente. Lo formidable es que «MM» será, además de una sección del blog, una nueva Orden de Caballería.

El brinco deductivo entre «sección-del-blog» y «Orden-de-Caballería» es, quizás, pizca confuso para alguno de vosotros. Permitid que os guíe en el razonamiento.

Las sociedades humanas acostumbran a fundar instituciones que honran a sus individuos más valiosos: la Legión de Honor en Francia, los «Sir» británicos o la Orden del Toisón de Oro en España. Los físicos codiciamos añadir a nuestro nombre las siglas «FRS», Fellow of the Royal Society. Las enciclopedias se refieren a Stephen Hawking -referencia habitual de este blog- como Stephen William Hawking, CH, CBE, FRS, FRSA (Order of the Companions of Honour, Commander of the British Empire, Fellow of the Royal Society, Fellow of the Royal Society of Arts).

Cavilando entre tozino y morcillo, advertí que ninguna Orden celebra a los seres humanos que yo más admiro.

Tres cucharadas después, estaba decidido.

Principia Marsupia instaura su propia Orden de Caballería: la Orden del Marsupial Máximo. Sus miembros serán proclamados en una nueva sección del blog titulada Marsupial Máximo.

[La deducción lógica era trivial, bien podéis apreciar.]

¿Qué méritos te hacen digno del Marsupial Máximo? El requisito esencial es que yo te admire. Hay quienes, gracias a su lúcida sensibilidad, adivinan el recodo preciso del alma donde acariciar. Otros, te arrancan del sopor de la realidad con ideas y proyectos. Hay los que te deslumbran por su valentía y quienes te encandilan con su originalidad. Aunque diferentes, todas las personas a las que admiro conservan un espíritu travieso. Todas me hacen reir.

Para obtener un Marsupial Máximo se requiere, además, algún tiempo de experiencia ultraterrena. El carácter póstumo concede a la distinción una importante ventaja práctica: nadie podrá rechazarla.

[Espero que no se produzcan suicidios para alcanzar un Marsupial Máximo. Aunque, en realidad, me sentiría muy halagado si alguien se tomase TANTAS molestias. Tan halagado, que propongo una condecoración alternativa para los suicidas: la Medalla al Besugo Máximo.]

La próxima semana, ungimos y celebramos al primer Marsupial Máximo: Kurt Vonnegut.

¡Bienvenidos!

¡Hola chicos y chicas!

Os escribo lleno de ilusión para compartir con vosotros un proyecto que hoy comienza. Antes de revelar más detalles, las siguientes líneas explican el necesario contexto histórico.

Un fantasma recorre Europa. Mientras zozobra el futuro político del continente, un espíritu pálido, lúgubre y motorizado, atraviesa las sombrías llanuras del East Anglia. Mitad hombre, mitad máquina. ¿Mitad tartamudo?, ya le gustaría. Stephen Hawkings ha escapado de su retiro.

¿Qué asunto agita al viejo Stephen? ¿Qué suceso roba el sueño a los habitantes del Cambridgeshire? ¿Qué pesar aflige a sus mozas casaderas?

Tras dos años de espléndido reinado, Alberto I de Sicilia abandona Cambridge para instalarse en Madrid.

Si la burbuja inmobiliaria, la crisis financiera y la bancarrota fiscal no fueron suficientes, ahora llega el Sici. Tiembla Mariano y cierra España.

Estoy muy ilusionado por esta etapa de la vida que ahora se inicia. Tras cinco años en París y dos en Inglaterra -y a pesar de ciertas dudas iniciales- es un reto fascinante volver a la tierra que me parió. Durante los últimos meses he desarrollado una visceral de necesidad de escribir, además de una extraña confianza frente al folio en blanco. En este momento de cambios, ¡es preciso comenzar un blog!

El esqueleto del blog estará constituido por argumentos, discursos, artículos, ensayos que nos iluminen sobre la condición de la tribu humana. Me interesan especialmente las ideas que atacan la realidad desde ángulos incómodos, las miradas que, superando aristas y prejucios, nos hacen descubrir las facetas menos visitadas de un problema. No faltarán canciones, poemas, fotografías y vídeos que nos emocionen. Pero mi propósito fundamental será arrancaros una sonrisa porque, como reza la cabecera, reir es lo propio del ser humano.

Llegados a este punto, sé que muchos os preguntáis: ¿pero qué lugar ocupa tu blog en la Historia de la Filosofía Occidental?

En 1644, René Descartes rompió con dos mil años de tradición aristotélica al publicar «Principia Philosophiae». Cincuenta años más tarde, Isaac Newton cambió nuestra comprensión del mundo en sus «Principia Philosophiae Naturalis». Durante la primera década del siglo XX, Bertrand Rusell y Alfred Whitehead refundaron la Lógica en «Principia Mathematica».

A partir de hoy, Albertito transformará vuestro entendimiento del Mundo, el Universo, y Todo-Lo-Demás.

Bienvenidos a Principia Marsupia.

www.principiamarsupia.wordpress.com

Y ahora, confieso el auténtico propósito de este email: ¡necesito que me ayudéis a darle un poquito de publicidad!

¿No sabes que regalar por Navidades a tu tía, la de Argamasilla de Masa? ¡Una suscripción RSS al Principia Marsupia es el obsequio perfecto! ¿Tu compañero de despacho te mira raro porque ríes mientras lees este email? ¡Comparte tu alegría y dile que se apunte al Principia Marsupia! ¿Te mola el monitor de tu gimnasio pero no has encontrado aún la manera de comenzar una conversación? ¡Venga y cuéntale que has descubierto el Principia Marsupia! ¿Que el abuelo está ciego? ¡Pues léele el Principia Marsupia en voz alta!

Como proyecto declarado de utilidad pública, el diseño de este blog también incluye un concienzudo plan ante accidentes y emergencias. Si perdemos lectores, la maniobra para recuperarlos consistirá en exponer mis investigaciones en Teoría Cuántica de Campos Relativistas Supersimétricos. Una estrategia avalada por años de gloria en discotecas de media Europa.

Para comenzar, he subido tres anécdotas vitales que algunos ya conocéis: la boda de mi amigo italiano en Poloniael accidente con la bici y mi reacción a la oferta de trabajo en la Universidad Cambridge. Anécdotas que, en cierto barrio de Santander de cuyo nombre no quiero acordarme, son popularmente conocidas como «Siciliadas». (La pronunciación correcta requiere incidir en la pausa intermedia: «Sici-liadas»).

Cuatro personas, que no se conocen entre sí, encendieron -sin saberlo- la llama de este proyecto. Corso, Del Pino, Cárdenes y Martuqui: lo que de aquí salga, es vuestra absoluta responsabilidad.

Un besazo a todos… y bienvenidos!

Desmemorias de un accidente

[Copia de un email que envié a mis amigos el 13 de Octubre de 2010]

Problema: Un automóvil parte del punto «A» con velocidad de 30 km/h. Una bicicleta, que ha salido del punto «B», circula con movimiento uniforme y rectilíneo a 20km/h. El automóvil se salta un stop y las trayectorias de ambos vehículos se interceptan, con ángulo recto, en el punto «C».

Pregunta: ¿Cómo se apellida el ciclista?

Solución: Sicilia.

No me pasó nada de nada. Un par de volteretas en el asfalto, pero ni un rasguño. Así que no preocuparse, que soy de a menos de 100 km. de Bilbao, la hostia. Tuve mucha suerte, porque en mi actual situación económica, hasta el testamento me hubiese salido a pagar.

El conductor decidió no parar y dejarme tirado en el asfalto. Que le vamos a hacer, el hombre no era un fans de Mahatma Gandhi. La policía lo detuvo mansamente 200 metros más adelante. Esto sí que me dolió: si me atropellas a lo James Bond, lúchate al menos una persecución policial digna. Un mínimo de estilo por respeto a la víctima.

Resultó ser un chinillo de unos 60 años, diminuto y con aire inofensivo. La policía no me permitió acercarme a saludarle. Incomprensible, pues yo sólo quería pedirle un autógrafo al señor Miyagui.

El médico de la ambulancia me miró el cuello, y luego me pidió que hablase un poco. Se quedó blanco. Imagínate: el tipo estaba esperando una frase en el inmaculado inglés del Cambridgeshire y lo que salió fue un gruñido en mi peculiar dialecto neanderthaliensis. Por un instante, debió pensar que me había destrozado el cortex frontal. Su angustia desapareció al tiempo que subrayaba lo evidente: «Sir, you’re not english, right?».

Más verguenzoso fue responder a su siguiente pregunta: «How do you feel?». El cuerpo me dolía por todos lados, algo que parece razonable tras hostia semejante. Pero, lo que me preocupaba de verdad, es que me había entrado un hambre atroz. En situaciones de estrés, hay quienes se ponen violentos. A otros les da por llorar sin control. A mí, por lo visto, me entran ganas de comer. «Hungry, very, very hungry». Al médico lo que le entraron fueron unas ganas tremendas de descojonarse. No se cortó un ápice el muy cabrón.

He dicho antes que tuve suerte. Quizás estoy equivocado. En términos profesionales, desperdicié la oportunidad de ponerme al nivel de Stephen Hawkings. En términos económicos, también hubiese sido muy injusto morir en ese accidente: con el dinero que me gasto en tabaco, me merezco, al menos, un cáncer. Y desde la perspectiva geopolítica, mi muerte hubiese sido profundamente irónica: atropellado por un chino el día después de que otro chino recibiese el Nobel de la Paz por primera vez en la historia.

Cuando suceden estas cosas, reconsideras tu existencia. Después de tres días de profunda y sincera introspección, he llegado a la conclusión que sólo cambiaría dos cosas de mi pasado. Si hubiese sabido que podía haber sido el último desayuno, en vez de unas miserables galletas del Carrefour, me hubiese enchufado unas tostadas de caviar y tomate. También me habría afeitado y cortado las uñas. Para estar presentable en la autopsia. Que los médicos pudiesen decir: respirar, no respira, y feo, mira que era feo el condenado, pero oyes, que arregladico y aseao.

Notas de un finde en Wrocław

[Copia de un email que envié a mis amigos el 30 de Agosto de 2010]

#1.- En el vuelo de Ryanair, las azafatas venden (por este orden): periódicos, refrescos, pizzas, café, colonias, cigarrillos sin humo y tarjetas rasca-rasca. Mi propuesta: no dejen las cosas a medias, y cambien las azafatas por pescaderas. “Niña, ¡pero mira que merluza más fresca traigo!”.

#2.- El único sitio abierto para cenar en el centro de Worcław es un Kentucky Fried Chicken. Del “Pacto de Varsovia” al “Menú Búfalo de Alitas Picantes”. Delicioso.

#3.- En el hotel, turistas franceses quejándose. Tautología. En el hotel, turistas franceses.

#4.- La camarera me cuenta que hizo un Erasmus en Sevilla. Hecho curioso: el castellano, hablado con acentos polaco y andaluz a la vez, suena como a gallego. O quizás, era de Vigo, rubia y vacilona.

#5.- La plaza está repleta de carteles conmemorando a Lech Walesa. Líder sindicalista soviético del metal y amigo íntimo del Papa Wojtyla, que transformó un estado comunista al capitalismo. Ironías del materialismo histórico.

#6.- En la estación de tren, un grupo de chicos judíos que han venido a visitar Auschwitz. Al menos, esta vez podrán viajar sentados.

#7.- Los polacos son gentes relajadas. Con Alemania de un lado y Rusia del otro, si te tomas las cosas muy a pecho, te acabarías llevando un disgusto.

#8.- Esta es la ciudad de Nicolás Copernico. El astrónomo que descubrió, en el siglo XV, que la Tierra gira alrededor del Sol. Aquí seguimos Nicolás, orbitando. Y que dure.

#9.- La avenida principal de Wrocław se llama Oławska. Les pregunto porque no le pusieron Castełłanska. No pillan el chiste.

#10.- Siniestro Total por la megafonía del Zara de la calle Krawiecka. Propongo actualizar el panteón nacional. Olvidemos a Santiago Matamoros. Adoremos a Amancio Vendetelas.

#11.- Boda de italiano con polaca. La Mamma hace saber que hubiese preferido una nuera italiana. Daños colaterales de la Europa sin fronteras.

#12.- Boda de italiano con polaca. Tratando de suavizar la situación, le explico a la Mamma que, volteando la “p” de «polonia», te queda «bolonia». Mirado con la perspectiva adecuada, todo queda en casa. No le hace ni buta gracia.

#13.- Boda de italiano con polaca. “Lo que Dios ha unido, que no lo separe el vodka”. Estos curas del Este no fueron al mismo seminario que Rouco.

#14.- Boda de italiano con polaca. En la cena, los italianos de un lado, los polacos del otro, y en el centro nuestra mesa: un americano, un iraní, un sueco y un español. Estuvimos toda la noche intentando recordar el chiste.

#15.- Boda de italiano con polaca. Nuestro amigo Sarfraz posee las dos características que te permiten disfrutar de un tratamiento VIP en cualquier aeropuerto del mundo: ser físico nuclear y ser iraní.

#16.- Boda de italiano con polaca. Lo malo de ser el único español es que mis imitaciones del Risitas, con el diente fuera, no hacen gracia. Naufraga mi único talento lúdico festivo.

#17.- Boda de italiano con polaca. Abuela italiana, visiblemente perjudicada, que se levanta y propone un brindis por Don Silvio. Español, aún más perjudicado, que toma el relevo y propone un brindis por que Don Silvio le organize su despedida de soltero.

#18.- Boda de italiano con polaca. Vodkas más tarde, recuerdo una enseñanza de mi amigo Fran, el filósofo. “Albertito, hormonamos a los quince, y ahí seguimos”.

#19.- Boda de italiano con polaca. El peligro de venirte arriba: desafías a chupitos al tío Jurek. El tío Jurek dice ser minero en Lodtz, pero podría pasar por foca monje en el Báltico.

#20.- Momento Sicilia: Sicilia mete las llaves dentro de la taquilla y cierra el candado. Momento recepción: “Disculpe, no tenemos copias de la llaves de los candados”. Momento aterriza-como-puedas: Sicilia desmontando una taquilla metálica a destornillador y tenazas, una hora antes de que salga el avión.