Sexo habitual y matriarcado: las claves para la paz social


Isabel Behncke. (Crédito de la fotografía: Oxford University)

Isabel Behncke es una antropóloga de Oxford que estudia el comportamiento de los bonobos. Junto con el chimpancé, el bonobo es la especie evolutivamente más cercana al ser humano.

Los bonobos conviven en las sociedades más pacíficas observadas entre los mamíferos. ¿Su secreto? El matriarcado y los altos niveles de actividad sexual.

«Los hombres recurren al poder para resolver sus problemas de sexo. Los bonobos recurren al sexo para resolver sus problemas de poder».

Estos primates constituyen la única especie animal que practica las mismas actividades sexuales que los humanos: besos con lengua, sexo oral y coito macho-hembra, macho-macho y hembra-hembra.

El sexo juega un papel fundamental en la cohesión de sus sociedades: cuando se presenta un conflicto (por comida o por poder), los bonobos recurren al sexo entre los contrincantes. Por eso, los niveles de tensión siempre se mantienen muy bajos.

Aunque las hembras son físicamente más débiles que los machos, ellas dominan sobre ellos porque forman fuertes grupos de aliazas femeninas. El interés de la hembra no es sólo la supervivencia de su hijo, sino la supervivencia del «hijo de su hijo». Por eso, estas sociedades matriarcales fomentan la construcción de redes sociales muy amplias y cohesionadas.

Quizás tenemos algo que aprender.

P.D.- Este humilde blogger tuvo la oportunidad de conocer a Isabel Behncke en «El Ser Creativo», el III Congreso de Mentes Brillantes, que se celebró en Madrid los pasados 6 y 7 de Noviembre. Además de Isabel, también pudimos aprender de otros genios como Ferrá Adriá, Nancy Segal o Jeremy Baka.

Que la persona que amas te lea en voz alta en la cama

Emma Thompson como Elinor Dashwood en «Sentido y Sensibilidad». (Crédito de la fotografía: Warner Bros).

Hace unos días tropecé en The Atlantic con este artículo de la escritora norteamericana Chloe Angyal, que nos confiesa una deliciosa costumbre para deleitarse en la cama con la persona que amas:

Cuando era una niña, mis padres nos leyeron muchas historias a mi hermana y a mí.

Muchos años después, volví a descubrir el placer que supone que lean para ti en voz alta. Esta vez, fue también en la cama.

Llevaba unos meses saliendo con un chico cuando descubrí para mi horror que él nunca había leído «Orgullo y prejuicio». Había leído «El origen de las especies» y «Ana Karenina» y la mayoría de las piezas de Shakespeare, incluso las más oscuras, como «Rey John». ¿Pero nunca «Orgullo y Prejuicio»? ¡Es uno de mis libros favoritos! ¡Lizzie Bennet es mi heroína preferida en la historia de la literatura! ¿Como podría él comprenderme de verdad si no la conocía a ella?

Yo quería que leyese esta novela, en parte porque es un libro maravilloso que todo el mundo debería leer y en parte porque le amaba y quería compartirlo con él. Así que decidimos leerlo juntos, en voz alta.

No siempre era en la cama. A veces leíamos tomando un café o sentados un parque. Los capítulos de Austen son cortos y cada uno leía un capítulo antes de pasarle el libro al otro. Una vez que terminamos «Orgullo y prejuicio», comenzamos a leer uno de sus libros favoritos que yo nunca había leído, «Buenos presagios» de Neil Gaiman y Terry Prachet. Me fascinó.

Además de disfrutar de los libros, estaba el placer de escucharlos en la voz del hombre que amaba. Resulta una experiencia profundamente íntima. Tumbada en la cama, con los ojos cerrados y enamorándome cada vez más cuando él ponía voz a personajes con los que yo era familiar desde muchos años atrás.

Es verdad que puedes conocer mucho a una persona por los libros que hay en sus estanterías. Pero puedes enamorarte, o en mi caso, enamorarte aún más, escuchando a esa persona leer. Algunas cosas -el amor, un buen libro- son demasiado buenas como para guardártelas para ti solo.

¿Habéis leído para alguien alguna vez? ¿Alguien ha leído para vosotros? ¿Qué libro elegiríais?

A mí me encantaría que me recitasen este poema de Lewis Carroll.


Huelga de sexo

Cartel de una campaña estadounidense por los derechos de la mujer. «Si nuestras elecciones reproductivas son denegadas, tambien lo son las tuyas».

Ayer, las mujeres de Togo comenzaron una «huelga de sexo» para pedir la dimisión del presidente del país.

Esta singular forma de protesta ya aparece en el clásico griego «Lisístrata» escrito por Aristófanes hace más de 2.400 años. La ateniense Lisístrata, harta de la interminable guerra del Peloponeso, convence a las mujeres de Grecia de que no mantengan relaciones sexuales con los hombres hasta que se firme la paz. Atenienses y espartanos, desesperados por las privaciones impuestas, reúnen a sus delegados y encuentran rápidamente la manera de reconciliarse.

El éxito de estas acciones no es sólo asunto de obras de ficción. La huelga de sexo protagonizada por las mujeres de Liberia en 2003 fue clave para acabar con una guerra civil que dejó más de 50.000 muertos en el país africano. Bajo el lema «sin paz no hay sexo», la activista Leymah Gbowee organizó el movimiento de mujeres que terminó supervisando las negociaciones de paz. Gbowee fue galardonada con el Nobel de la Paz en 2011 y Liberia se convirtió en el primer país africano que eligió a una mujer como presidenta del gobierno.

Campañas similares han tenido mucho éxito en Colombia, Filipinas o Kenia. En estos tiempos de Twitter, Facebook y Google, la imaginación y el ingenio son factores determinantes en la visibilidad pública de una protesta social.

No puedo terminar esta entrada sin incluir algunos pasajes de la comedia de Aristófanes. Unas buenas carcajadas para comenzar la semana:

LISÍSTRATA. Mujeres, si vamos a obligar a los hombres a hacer la paz, tenemos que abstenernos de la verga. 

CLEONICE. Yo no puedo hacerlo: que siga la guerra.

MÍRRINA. Ni yo tampoco, por Zeus: que siga la guerra.

LISÍSTRATA. Y, ¿tú eres la que dices eso, rodaballo? ¡Si hace un momento decías que te dejarías cortar por la mitad!

CLEONICE. Otra cosa, cualquier otra cosa que quieras. Incluso, si hace falta, estoy dispuesta a andar por fuego. Eso antes que la verga, que no hay nada comparable, Lisístrata, guapa.

LISÍSTRATA. Jodidísima ralea nuestra, toda entera. No sin razón las tragedias se hacen a costa nuestra, pues no somos nada más que follar y parir.

[…]

Nuestra heroína termina convenciendo a las mujeres y hace que presten este juramento:

LISÍSTRATA. Vosotras declararéis esto bajo juramento de acuerdo conmigo y lo mantendréis firmemente: «Ningún hombre, ni amante, ni marido»…

CLEONICE. «Ningún hombre, ni amante, ni marido»…

LISÍSTRATA…. «se acercará a mí descapullado». Dilo.

CLEONICE. … «se acercará a mí descapullado». ¡Ay, ay!, se me debilitan las rodillas, Lisístrata.

LISÍSTRATA. «En casa pasaré el tiempo sin mi toro»

CLEONICE. «En casa pasaré el tiempo sin mi toro»…

LISÍSTRATA…. «con mi vestido azafranado y muy bien arreglada»…

CLEONICE. … «con mi vestido azafranado y muy bien arreglada»…

LISÍSTRATA…. «para que mi marido se ponga al rojo vivo»…

CLEONICE. … «para que mi marido se ponga al rojo vivo»…

[…]

Cinesias, unos de los guerreros atenienses, nos confiesa el sufrimiento que padece:

CINESIAS. ¡Ay de mí, desdichado, qué convulsiones me dan, y qué rigidez!

[…]

Pero las mujeres mantienen su determinación:

EL CORIFEO. Cuenta que yo, de odiar a las mujeres, no voy a parar nunca.

LA CORIFEO. Bueno, cuando tú quieras. Pero lo que es ahora no voy a consentir que estés así, desnudo. Que mira que estás para caerse de risa.

[…]

Los embajadores de Atenas y Esparta se reúnen de urgencia y firman la paz. Prítanis canta aliviado:

Agreste cazadora, ven aquí, divinal doncella,
por nuestro acuerdo de paz,
para que nos mantengas unidos largo tiempo.
Que ahora y para siempre la amistad sea fecunda
gracias a nuestro pacto.

[…]

Han pasado 25 siglos desde que se escribió este texto.

¿El anuncio de condones más ingenioso?

En castellano: «Para quienes hayáis usado los condones de nuestros competidores, Feliz Día del Padre.»

Este anuncio de Durex apareció ayer, día del Padre en Inglaterra y los EEUU (allí el Día del Padre se celebra en el tercer domingo de Junio).

No tengo idea de cómo funciona el mundo de la publicidad, pero siempre he tenido la impresión de que el mayor premio para un creativo es que le encarguen un anuncio de condones. Las posibilidades para lucir ingenio son inmensas.

Ser publicista y que te pidan un anuncio de condones es equivalente a ser delantero centro y jugar de titular la final de un Mundial. En ambos casos, se trata de meterla. Aunque sea con la puntita.