El filipino que nos advirtió hace 1 año (VÍDEO)


filipino

Crédito de la fotografía: YouTube

Naderev Saño tuvo que tomarse una pausa durante su intervención en el foro sobre cambio climático de la ONU. El jefe de la delegación filipina estaba llorando de impotencia.

Era diciembre de 2012 y durante aquel encuentro, el supertifón de categoría 5 Bopha arrasaba la isla filipina de Mindanao. Cientos de miles de personas perdieron su hogar. Decenas de seres humanos desaparecieron en el océano.

Aquella catástrofe no era nueva para la isla de Mindanao: en diciembre de 2011 la tormenta tropical Washi había causado más de 600 muertos.

“Mientras estamos aquí sentados negociando, mientras vacilamos, la lista de muertos sigue creciendo. La destrucción es masiva. […]

Señora Presidenta, nunca hemos visto un tifón como Bopha. No hemos visto una tormenta semejante en los últimos 50 años. […]

Señora Presidenta, hablo en nombre de 100 millones de filipinos. Hago una llamada urgente, no como negociador, no como líder de mi delegación, sino como filipino.

Llamo a los líderes del mundo para que abran los ojos a la realidad. Por favor, no más retardos, no más excusas.

Hagamos que 2012 sea recordado como el año en que encontramos el coraje para tomar responsabilidad del mundo que queremos. Pregunto a todos los que estamos aquí: Si no lo hacemos nosotros, ¿quién lo hará? Si no es ahora, ¿cuándo? Si no es aquí, ¿dónde?

Gracias, señora Presidenta”

La sala se levantó para aplaudir.

Los gobiernos no llegaron a ningún acuerdo. El discurso de Saño apenas tuvo un hueco en la sección dedicada a la cooperación internacional en el periódico británico The Guardian.

Tras los desastres de 2011 y 2012, aquí estamos, un año después, contando las miles de víctimas por el tifón Haiyan.

Pero no nos preocupemos: los muertos no son ni europeos ni estadounidenses. Su dolor desaparecerá pronto de nuestras portadas y lo volveremos a olvidar.

En 6 claves: ¿Cómo funciona un huracán?

Huracán Sandy (fotografía: NASA)

¿Cómo funciona un huracán?

Podemos imaginar un huracán como un “motor” gigante que transforma el calor del océano en una gran tormenta. 

En el Atlántico, los huracanes se forman entre Junio y Octubre, cuando el océano ha sido calentado durante los meses de verano.

Espera, espera, ¿cómo se transforma el calor del océano en semejante monstruosidad?

Para explicarlo, vamos a seguir el ciclo de vida de un huracán:

1) Todo huracán comienza como una pequeña tormenta cálida en el océano.

2) El viento y las bajas presiones asociadas con la tormenta aceleran la evaporación del agua en la superficie del mar.

3) Cuando el aire caliente llega a las capas altas de la atmósfera, el agua evaporada se condensa: es decir, pasa del estado gaseoso a formar las gotitas de agua líquida que componen las nubes.

4) Al condensarse, el agua tiene la propiedad de desprender calor. Los meteorólogos calculan que en algunos huracanes la energía desprendida por condensación es equivalente a la explosión de una bomba nuclear de 10 megatones cada 20 minutos.

5) Esta energía disminuye la presión en el centro de la tormenta, provocando fuertes vientos a su alrededor.

6) Si las condiciones son favorables, este ciclo se alimenta a sí mismo: cuanta más evaporación, más condensación, cuanta más condensación, más vientos y cuantos más vientos, más evaporación (y vuelta a empezar). La tormenta crece hasta convertirse en huracán.

7) Al tocar tierra, el huracán pierde su principal fuente de energía (el calor del mar) y desaparece en pocas horas.

¿Por qué hay tantos huracanes en el Caribe y nunca en Europa?

Cerca del ecuador, los vientos dominantes del Atlántico empujan desde las costas de África hacia el Caribe. Por lo tanto, una pequeña tormenta dispone de todo el océano para crecer y convertirse en huracán.

En el Pacífico, los vientos dominantes soplan hacia Japón y el Sudeste asiático. (A los huracanes del Pacífico se les suele llamar “tifones”, pero son el mismo fenómeno meteorológico.)

¿Que papel juega el “cambio climático” en la formación de huracanes?

El cambio climático es un proceso global, por lo que es muy complicado afirmar científicamente que sea el responsable de cierto huracán (un fenómeno muy concreto y localizado).

Pero como hemos visto antes, la fuente de energía de los huracanes es el calor del océano. Por eso, muchos meteorólogos creen que el cambio climático aumentará tanto la formación de huracanes como la potencia de los mismos.

En un estudio publicado recientemente, científicos del MIT afirman que los grandes huracanes son el doble de probables en los años cálidos. (Podéis leer aquí su artículo).

Una curiosidad, ¿por qué los huracanes tienen nombre? ¿Quién los decide? 

La Organización Meteorológica Mundial bautiza a cada huracán para facilitar la comunicación con el público.

Cada año se publica una lista de nombres que va desde la letra “A” hasta la “W”. En 2012, al primer huracán del año se le llamó “Alberto”, al segundo “Beryl”, al tercero “Chris”, etc. Por cierto, en los años pares siempre se comienza por un nombre masculino y en los años impares por un nombre femenino.